Giorgia Meloni, imparable en los sondeos, “lucha” para ser primera ministra

Fratelli d’Italia, que roza el 25% en las encuestas, se perfila como el partido ganador en las elecciones del 25-S.

«Estamos por encima de todos porque somos los más serios. ¿Me siento preparada para ser la primera mujer que preside el Consejo de Ministros en Italia? A veces todo me parece más grande que yo. Pero soy un soldado, una luchadora. Lucho y estoy segura de que la gente nos seguirá». Así de firme se muestra Giorgia Meloni (Roma, 1977) en una entrevista que publica este miércoles la revista Chi. «No voy a renunciar a nada en lo que respecta a mi hija Ginevra, que tiene seis años. Las mujeres siempre nos sabemos organizar».

Efectivamente, Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia), el partido que lidera Meloni, encabeza todos los sondeos previos a las elecciones legislativas que se celebrarán el 25 de junio. En los últimos conocidos este martes roza el 25%. De ahí que en los mítines por la costa italiana en la segunda mitad de agosto, Meloni repitiese: «Cuando nos llaman monstruos, se lo están llamando al 25% de italianos que nos apoyan y eso no lo permitiré».

Mario Draghi se vio abocado a convocar elecciones anticipadas en julio pasado una vez que su gobierno de unidad perdió el apoyo del Movimiento 5 Estrellas, escindido y encabezado por Giuseppe Conte enfrentado a Luigi di Maio, y del centroderecha. Fratelli d’Italia era el único partido que estaba en la oposición y en parte está rentabilizando el hastío generalizado en Italia. Draghi sigue siendo el más admirado por los italianos, pero no compite en estas elecciones. El ex presidente del BCE llegó al Palacio Chigi en febrero de 2021 por encargo del presidente de la República en un momento de crisis y en plena pandemia.

Varias encuestas publicadas este martes confirman que Fratelli d’Italia avanza imparable hacia la victoria al rozar el 25%, que pocos podían imaginar en las últimas elecciones, en 2018, cuando se quedó en un 4%. Es el partido más fuerte del bloque del centroderecha, en el que están Fuerza Italia, liderado por Silvio Berlusconi, que aspira a ser senador, y la Liga, de Matteo Salvini, quien se está quedando relegado ante el avance de Meloni.

El partido de Meloni roza el 25% en el sondeo de Swg, un punto más que a principios de agosto. Fratelli d’Italia tendría un 24,8%, y su competidor más cercano, el Partido Democrático que encabeza Enrico Letta cae al 22,3%. En el bloque conservador la Liga se mantiene estable en el 12,5% y Fuerza Italia perdería un punto con un 7%. El Movimiento 5 Estrellas se sitúa en el 11,6%. Azione-Italia Viva tendría un 6,8% y Los Verdes y Sinistra Italiana, un 4%. En otra encuesta de Tecné, se repiten los resultados de los dos principales partidos y en Quorum la distancia entre Fratelli d’Italia y el PD es de un solo punto.

Más allá de este galimatías de partidos políticos, cuyos resultados se han de interpretar en virtud de una ley electoral que combina el sistema mayoritario y el proporcional, la tendencia que parece clara es que el bloque conservador, más unido y claro, aventaja a la izquierda, mucho más dividida. Y dentro del centro derecha se impone claramente el partido de Giorgia Meloni.

‘Desdiabolización’ a la italiana

La campaña de Giorgia Meloni destaca por su pragmatismo y su astucia. En un video dirigido a la prensa extranjera, interpretó su desdiabolización en tres idiomas (inglés, francés y español). «No soy un peligro para la democracia», venía a decir a los medios internacionales, y por extensión a las clases dirigentes europeas. «He leído que la victoria de Fratelli d’Italia llevaría al desastre, a un giro autoritario, a la salida del euro y otras tonterías por el estilo. Nada de esto es cierto», apuntaba en el vídeo.

A pesar de que su partido es heredero del posfascista Movimiento Social Italiano y en su juventud confesó admirar a Mussolini, aseguraba que «la derecha italiana ha condenado el fascismo hace décadas». Y remarcaba su «condena sin ambigüedad de la privación de la democracia y las infames leyes antijudías». Con estas declaraciones, y otras en la misma línea, intenta ganar perfil presidenciable y calmar tanto a los mercados como a Europa.

A su vez, frente a la división del centroizquierda, que no ha logrado capitalizar su apoyo al gobierno de Draghi con una candidatura de unidad, Meloni, Salvini y Berlusconi se dejan ver juntos y en armonía. Berlusconi, como el patriarca, y Salvini y Meloni, abrazados, con el objetivo del gobierno en el horizonte.

«Está haciendo una campaña electoral muy eficaz. Está siendo capaz de entender algunas sensaciones negativas que hay en la sociedad, de forma populista como es su estilo. Pero Italia es el país de los populismos, como dicen muchos politólogos. Hay populismos de todo tipo. El viento está a favor de un populismo de derechas, nacionalista, crítico de Europa y comprometido con temas como las fronteras y la migración», apunta el italiano Andrea Betti, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas. 

Betti, que viene de tomar el pulso a la campaña electoral en plena canícula, observa que hay hartazgo en el electorado italiano, de modo que muchos se inclinan por Meloni «por descarte, sin gran entusiasmo». Tiene la ventaja de que es la primera vez que tiene opciones y que no ha sufrido el desgaste de otros políticos como Matteo Salvini, quien intentó anticipar elecciones hace dos veranos y acabó escaldado.

Es una mezcla de atención a los más débiles económicamente, conservadurismo social y mayor autonomía en política exterior, muy parecido a Vox»

ANDREA BETTI, PROFESOR DE RRII EN LA UNIVERSIDAD PONTIFICIA COMILLAS

«Meloni ofrece mayor ayuda a los que más han sufrido en los últimos años de crisis, como autónomos y pequeños empresarios. según dice. Defiende una política exterior más autónoma, aboga por la soberanía nacional sobre todo respecto a Europa, pero al mismo tiempo es muy atlantista. En cuanto a los valores promete un mayor conservadurismo en igualdad de género, porque lo llama ideología de género. Y defiende la familia natural», indica Betti.

«Es una mezcla de atención a los más débiles económicamente, conservadurismo social y mayor autonomía en política exterior, nacionalismo. Es muy parecido a Vox y por eso Vox tiene mucha esperanza en lo que puede pasar en Italia. Me da la impresión de que confía en que gracias a Meloni reciban un empujón», añade el profesor italiano.

Su puesta en escena sorprendió cuando fue la estrella del mitin en Marbella de Macarena Olona en la campaña electoral andaluza. Pero en Italia conocen bien su marca. De hecho, su «io sono Giorgia, sono una donna, sono una madre, sono cristiana» se ha convertido en una especie de himno. Cuando unos DJs lo transformaron en una canción con música electrónica, ella lo aceptó con buen talante.

Su libro de memorias, que se ha convertido en un bestseller en Italia, se titula Io sono Giorgia. Le mie radici, le mie idee (Soy Georgia, mis raíces y mis ideas). Es donde cuenta cómo su destino dio su primer giro de timón cuando su madre, que iba a abortar tras dejar la relación con su padre, de izquierdas, decidió que seguiría adelante con el embarazo.

Objetivo: ser la más votada

Como suele reiterar Meloni, «las reglas en el centroderecha son conocidas: el partido que obtiene más votos en una coalición propone al presidente el nombre de quién le gustaría que fuera primer ministro… quienes votan a Fratelli dÌtalia lo hacen con esta perspectiva».

El coordinador general de Fuerza Italia, Antonio Tajani, ex presidente del Parlamento Europeo, ha confirmado este principio. «No excluimos a ningún líder del centroderecha». Y Matteo Salvini ha sido más claro aún: «Si Giorgia Meloni consigue un voto más, será primera ministra. Esto es democracia». Sería la primera mujer a cargo de un Consejo de Ministros en Italia. Y en todo el sur de Europa, algo que dista de hacer ilusión a las feministas.

El presidente de la República, Sergio Mattarella, tiene la posibilidad de descartar al candidato, pero ha de esgrimir razones de peso. Su campaña de moderación tiene también este fin. Ha de demostrar que no supondría un riesgo para la democracia italiana, ni para el compromiso con Europa, a pesar de su nacionalismo. Probablemente se rodearía de figuras centradas y bien consideradas en Bruselas. Dentro del bloque conservador, Meloni es la más crítica con Rusia y la más firme defensora de Ucrania, si bien es cierto que en Italia aumenta en la opinión pública la tesis favorable a una salida negociada. La izquierda da por segura la intervención del Kremlin en favor del bloque de centroderecha.

Meloni está ante la oportunidad de su vida y lo sabe. Y cuenta a su favor con que está acostumbrada a ser infravalorada. «Como soy mujer, de derechas, y entré en política muy joven, siempre me han infravalorado. Y es una ventaja». A Angela Merkel le sonaría conocida la cantinela.

Fuente: Ana Alonso – El Independiente

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