Sánchez se gasta 376.000 euros de los fondos europeos en reformar su residencia de verano

Sánchez no solo acude a Las Marismillas para pasar sus vacaciones de verano, sino que también ha pasado las últimas fiestas navideñas allí.

El Palacio de Las Marismillas, ubicado en el Parque Nacional de Doñana, se ha convertido en el refugio veraniego de referencia del presidente Pedro Sánchez. Pues bien, el inmueble en cuestión está a punto de ser reformado con dinero de los fondos incluidos en el programa Next Generation EU con el que los veintisiete países miembros de la Unión Europea pretenden “relanzar el crecimiento” tras la pandemia del coronavirus.

La AIREF ya había advertido que los programas de gasto que Sánchez ha anunciado con cargo a estos fondos comunitarios no van a contribuir a elevar el crecimiento potencial, puesto que su impacto sobre la actividad productiva está siendo prácticamente nulo. No solo eso: el organismo encargado de supervisar el cumplimiento de las metas presupuestarias de referencia ha denunciado que Sánchez podría aprovechar los fondos Next Generation EU para elevar el gasto estructural de nuestras Administraciones Públicas por un monto que podría llegar a los 37.000 millones de euros.

Un buen ejemplo de los múltiples ejemplos escandalosos que están saliendo a la luz conforme se conocen los programas de gasto financiados de esta forma lo tenemos en la reforma del Palacio de Las Marismillas, donde el ente público responsable de las instalaciones, Parques Nacionales, ha inyectado 376.000 euros tomados del “rescate” comunitario para rehabilitar el edificio e instalar paneles fotovoltaicos.

El gobierno habla de “representación institucional”

La excusa empleada por el gobierno para justificar la supuesta necesidad de financiar esta reforma es que el Plan Nacional de Recuperación, Transformación y Resiliencia con el que la Administración Sánchez gestiona estos recursos habla en su punto número cuatro de la necesidad de “conservar y restaurar ecosistemas” y de “promover la biodiversidad”, para lo cual se incluyen “inversiones destinadas a las infraestructuras de gestión y uso público en espacios protegidos”.

Sánchez no solo acude a Las Marismillas para pasar sus vacaciones de verano, sino que también ha pasado las últimas fiestas navideñas en las instalaciones. Sin embargo, desde el gobierno insisten en que estos gastos se destinan “a la representación institucional” que se le asigna al inmueble y a la supuesta necesidad de “conservar estos bienes para su correcto uso”.

Fuente: Diego Sánchez de la Cruz – Libre Mercado

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