La Comisión Europea desautoriza a Sánchez por romper el consenso de la UE sobre el Sáhara

En un escrito remitido a una eurodiputada de Cs, el comisario Josep Borrell sostiene que nada ha cambiado en Bruselas a pesar del acuerdo entre el presidente español y el rey de Marruecos.

El cambio de postura unilateral de España respecto al Sáhara sigue provocando quebraderos de cabeza a Pedro Sánchez. La semana pasada, el PSOE quedó retratado en soledad en la votación una iniciativa del PNV para que el Congreso reconociera el derecho a la autonomía de la excolonia española. Y ahora es la Comisión Europea la que llama a capítulo el presidente por romper la postura de la UE unilateralmente.
 
El órgano que preside la alemana Ursula Von der Leyen ha hecho saber a España que nada ha cambiado en la postura conjunta de la UE respecto al Sáhara, a pesar del acuerdo entre Sánchez Mohamed VI. Por el que ambos acordaron dar comienzo a «una nueva etapa en su relación bilateral, basada en los principios de transparencia, de diálogo permanente, de respeto mutuo y respeto e implementación de los compromisos y acuerdos suscritos por ambas partes», según el comunicado que pactaron el 7 de abril en Rabat.
 
La Comisión Europea lo ha trasladado así en una respuesta parlamentaria remitida a la eurodiputada de Ciudadanos Soraya Rodríguez; que, para más inri, lleva la firma del representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, el vicepresidente de la Comisión Europea Josep Borrell.
 
La Resolución 2602 de la ONU
 
En el escrito, según ha podido conocer El Debate, la Comisión reitera que no ha habido ni hay cambio alguno previsto. «La posición de la UE sobre el Sáhara Occidental, que refleja la opinión común existente entre los Estados miembros de la UE, es apoyar plenamente los esfuerzos liderados por las Naciones Unidas para un proceso político con vistas a alcanzar una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable a la cuestión del Sáhara Occidental, de conformidad con las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y, en particular, con la Resolución 2602 (2021)», subraya Borrell en nombre de la Comisión.
 
Esa resolución de la ONU hacía mención a la libre determinación del pueblo saharaui. En concreto, a su «compromiso de ayudar a las partes a alcanzar una solución política justa, duradera y aceptable para todas ellas, basada en la avenencia, que prevea la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental».
Por más que el propio Sánchez y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, han venido insistiendo en que España no se ha bajado del carro de la UE al aceptar el plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara, el escrito del vicepresidente Borrell viene a certificar lo contrario.
 
Josep Borrell durante su intervención en Estrasburgo

Josep Borrell, durante una sesión en el Parlamento europeo –Efe-

En el mismo, la Comisión Europea insiste: «La UE considera que todas las cuestiones relativas a la cuestión del Sáhara Occidental y su estatuto deben abordarse, de conformidad con el Derecho internacional, en el marco de las negociaciones en curso bajo la dirección del enviado personal del Secretario General de las Naciones Unidas, Staffan de Mistura».
 
Y concluye: «El proceso liderado por las Naciones Unidas no tiene un plazo definido y su resultado final debe ser decidido por las partes con arreglo a los parámetros de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas».
 
Ésta de la UE fue también la postura de España, al menos públicamente, hasta apenas días antes de que el reino de Mohamed VI diera a conocer la carta enviada por Sánchez.
 
De hecho, como desveló El Debate, el 1 de marzo, solo 17 días antes del giro copernicano del presidente, el Ministerio de la Presidencia envió a Vox una respuesta por escrito a una pregunta parlamentaria en la que aseguraba: «La posición de España es constante», al tiempo que negaba cualquier cambio futuro. Y remitía a la vía de la ONU, la que hasta ahora habían apoyado los sucesivos gobiernos de España sin excepción.
 
Desde entonces, el Gobierno no ha conseguido que ni sus socios ni mucho menos la oposición dejen de recriminarle que haya entregado el Sáhara a Marruecos. El miércoles pasado, la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo del Congreso aprobó una proposición no de ley del PNV para protestar por «un giro –el de Sánchez– que supone alinearse plenamente y sin matices con las aspiraciones y ambiciones marroquíes de hacerse con la soberanía del Sáhara Occidental y el destino del pueblo saharaui». Y ratificar que «el apoyo a las resoluciones de la ONU y a la misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sáhara Occidental».
 
Por si fuera poco, las sospechas de que Marruecos pudiera estar detrás del espionaje a Pedro Sánchez y a los ministros de Defensa e Interior, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska, han abonado las especulaciones. ¿Tomó Sánchez la decisión de entregar el Sáhara libremente o fue víctima de algún tipo de chantaje por parte de Mohamed VI?
 
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