La caída del consumo eléctrico en marzo anticipa que España ya está en estanflación

Los expertos interpretan el dato de demanda energética como un anticipo de ralentización del crecimiento económico.

El consumo de energía eléctrica nacional, con datos corregidos de calendario y temperatura, se redujo en marzo un 3,4% interanual, según la última nota de coyuntura semanal del Ministerio de Asuntos Económicos. En términos mensuales, la caída es del 3,2%, cuando el promedio de los meses de marzo de 2015 a 2019 era una subida del 0,3%.

Eso significa, según los economistas consultados por THE OBJECTIVE, que el escenario de la temida estanflación -bajo o nulo crecimiento y precios desbocados- está cada vez más cerca en España.

Igual que la evolución del consumo de cemento se toma como indicador proxy de la evolución de la actividad, también la evolución del consumo de energía eléctrica sirve como indicador adelantado de la marcha del PIB, explican. Y ante una merma de ese calibre, se temen que la temida estanflación está más próxima.

Menor actividad industrial y estanflación

Una caída del 3,4% en el consumo eléctrico revela los parones de las fábricas o su disminución de la producción y también la mayor pobreza de los hogares que lleva a muchas familias a poner menos la calefacción o a reducir el uso de electrodomésticos.

Además, la nota de coyuntura semanal de la Dirección General de Análisis Macroeconómico recoge otros indicios de ralentización económica coexistentes con la inflación al 9,8%, récord de 37 años.

Uno de ellos es la bajada de las hipotecas. La constitución de hipotecas sobre viviendas cerró enero en la cifra de 36.185, un -10% menos que en el mismo mes de hace dos años. Y el mismo documento reconoce «un dato desfavorable» en la necesidad de financiación de la economía española, de 2.114 millones de euros, teniendo en cuenta la media del mismo periodo de 2015-2019 (necesidad de 447 millones de euros). Este peor comportamiento, indica el texto, se debió fundamentalmente al saldo deficitario de bienes y servicios no turísticos.

Revisión a la baja del cuadro macroeconómico

Además, a las puertas de revisar el ya desfasado cuadro macroeconómico del Gobierno, el Ministerio que encabeza la vicepresidenta Nadia Calviño toma buena nota de la rebaja de previsiones macroeconómicas que esta misma semana desveló la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas). Esta institución considera que el PIB crecerá este año un 4,2% frente al 7% que aún mantiene el Ejecutivo en sus proyecciones.

El economista Miguel Ángel Bernal advierte que estos signos de ralentización reflejan una menor actividad industrial que tendrá impacto en el empleo, cree que cerrarán más empresas que el año pasado, como avanzó este diario, y llama la atención sobre una suerte de efecto expulsión debido a que la inflación castiga el bolsillo de las familias obligándolas a reducir su consumo energético en muchos casos renunciando a comodidades como la calefacción.

En el mismo sentido se pronuncia el economista Javier Santacruz, quien, a partir de la serie histórica de consumo eléctrico, detecta una tendencia declinante en el mismo que, a su juicio, confirma el peor de los escenarios a los que se enfrentan las políticas económicas, el de la estanflación. Por ello, el Banco Central Europeo, con Christine Lagarde al frente, se encuentra ante la difícil decisión de retirar los estímulos con precisión de cirujano tanto en la fecha correcta como en los ajustes que demande la evolución de la actividad y los precios.

La confianza se desploma

El profesor de Finanzas del Centro de Estudios Financieros (CEF) Juan Fernando Robles destaca el progresivo empobrecimiento de las clases medias en España como consecuencia no sólo de la pandemia y de la guerra en Ucrania, sino de la política del Gobierno que penaliza al sector privado en favor del público y mina la inversión empresarial.

Si a este diagnóstico unimos el contexto de movilizaciones por el que atraviesa la economía española, el Gobierno tiene una dura tarea para relanzar la economía y restituir la deprimida confianza que marcan los indicadores. El Índice de Confianza del Consumidor del mes de marzo de 2022 se encuentra en los 53,8 puntos, 36 puntos por debajo del dato de febrero, un mal presagio para la inversión y la creación de negocios.

Fuente: Isabel Acosta – The Objective

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