El ‘pacto de Estado’ es imposible

Ni literatura de ‘pacto de Estado’, ni llamamiento a la ‘responsabilidad’, por la pandemia, la guerra de Ucrania, la calima, el volcán o la inflación, para atajar una crisis económica que no tiene arreglo en los próximos tres años. De manera que todo eso de vamos a ser buenos y vamos portarnos como hermanos y cogidos de la mano, como dice Pedro Sánchez en el Congreso, con cara de no haber roto nunca un plato, carece de valor y credibilidad.

Y no se corresponde con el verdadero rostro del autócrata de La Moncloa que es Pedro Sánchez y que siempre acaba destrozando o abrasando a todo el que tonta, inocentemente o de buena fe se le pueda acercar.

Así, Sánchez tiende la mano mano derecha al PP y con la otra se abraza a Podemos y al nacionalismo separatista radical. Habla de ‘pactos de Estado’ y de pronto se descubre que él está cambiando, bajo cuerda, una ley para garantizar a su Fiscal General del Estado, Dolores Delgado, que cuando deje el cargo será nombrada fiscal de Sala del Tribunal Supremo.

Pide a todos los grupos parlamentarios unidad en política exterior frente a la guerra de Ucrania y, por otra parte, se desvela que Sánchez ha cambiado la política exterior de España sobre el Sáhara Occidental sin debate ni votación en el Parlamento y sin informar al Consejo de Ministros, ni al PSOE, ni al PP, como primer partido de la Oposición.

Y si alguien tiene alguna duda sobre cómo las gasta Sánchez que pregunte a sus ‘sufridos’ socios de Gobierno de UP a los que hace un mes prometió que no iba a enviar ‘armas ofensivas’ de España a Ucrania y a los dos días anunció e hizo todo lo contrario.

Como cuando prometió que no concedería los indultos a los golpistas del 27-O catalán, que Podemos nunca entraría en el Gobierno y que él nunca pactaría ni haría concesiones a Bildu y ERC.

Todo en Sánchez es una gran mentira y quien se le acerca y cae en su red acaba destrozado y fuera del circuito. Como le pasó a Iglesias, el que ahora dice que ‘Sánchez ha traicionado al pueblo saharaui’ -pero ¿qué esperaba el fundador de Podemos?-, o a Carmen Calvo e Iván Redondo, e incluso a Inés Arrimadas a la que Sánchez se llevó a una moción de censura en Murcia y le hundió su partido, Cs.

De manera que se cuide y mucho el nuevo líder del PP en ciernes, Alberto Núñez Feijóo, de las manos tendidas de Sánchez porque si coge esa mano se quemará y entonces Santiago Abascal -cuyo partido, Vox, está a tan solo 1,6 puntos del PP según una última encuesta- se lanzará al ‘sorpasso’ y en pos de liderar la derecha española y, si Feijóo pacta con Sánchez, lo logrará.

O sea que en este país el único ‘pacto de Estado’ viable y al margen de los populismos extremos de derecha e izquierda es el que podrían lograr, una vez que concluyan las próximas elecciones, el PP y el PSOE siempre que Pedro Sánchez se quede fuera de la ecuación. De lo contrario no hay nada que hacer una vez que todo pacto de Estado debe de estar basado en la confianza mutua y eso al día de hoy no existe entre los dos partidos más importantes del país ni existirá mientras Sánchez esté al frente del poder.

Fuente: Pablo Sebastián – República

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