Pedro Sánchez enseña a Podemos la puerta de salida del Gobierno

Fuentes de Podemos afirman que la dirección reflexiona sobre «qué hacer». Entienden que Yolanda Díaz es la que más gana de la coalición con el PSOE.

Lo decía Vladimir Ilich Lenin entre 1901 y 1902. ¿Qué hacer?, escribió en uno de sus tratos políticos más famosos que, en una serie de reflexiones sobre la teoría y la práctica revolucionaria, concluyó que era necesario una escisión entre mencheviques y bolcheviques. Los bolcheviques pasaron a ser el partido revolucionario, mientras que los mencheviques tomaron un camino más moderado. Y en este misma disyuntiva se encuentra Unidas Podemos después de dos años y medio de cogobierno con el PSOE de Pedro Sánchez y en el medio de una crisis internacional y un escenario de profunda crisis económica. «¿Qué hacer?», se preguntan en estos días en el partido morado.

Fuentes de Podemos consultadas por este diario admiten que en el partido existe algo parecido a un debate interno. Nada de oficial, pero sí una toma de conciencia que va cuajando en varios niveles del partido, donde empiezan a manifestarse los dirigentes que afirman que es conveniente salir antes de tiempo del Ejecutivo. La escalada de la inflación preocupa. Las bases de Podemos revelan el malestar de los ciudadanos con el Gobierno. Los sondeos confirman la desconexión. Y todavía no ha llegado la gran ola que amenaza con arrasarlo todo: el desplome del empleo.

Que la situación económica esté muy comprometida lo admiten también fuentes socialistas. Todos los que hace semanas lo apostaban todo a una victoria de Sánchez en las próximas generales, se apresuran ahora a matizar sus previsiones. Reina en el PSOE la incertidumbre. Y la decisión de Sánchez, avalada por el responsable de Exteriores José Manuel Albares (uno de los consejeros más cercanos al presidente y ministro fuerte), de dar un giro de 180 grados con respecto al Sáhara Occidental ha ampliado la brecha con el electorado socialista. «El PSOE tiene el patio levantado, incluso internamente», comentan los socios de gobierno de Sánchez.

Yolanda Díaz, la única que gana en el Gobierno

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, anunció en la noche del pasado jueves que pospone el arranque de su gira para cosechar apoyos (la «escucha»). Es la segunda o tercera vez que frena su «proyecto». En Podemos no quieren que actúe sin su paraguas. Díaz aspira a algo diferente. Pero carece de cuadros que la ayuden a desembarcar en los territorios. Solo cuenta con el respaldo de Comisiones Obreras, pero hasta cierto punto: «Los cuadros medios del sindicatos no estaban muy por la labor de pasarse a la política y ahora menos», explican fuentes conocedoras de los movimientos de Díaz.

Díaz tiene de momento claro solo una cosa: su futuro pasa por la permanencia en el Ejecutivo. Ella es la única que rentabiliza su presencia en el Consejo de Ministros. Prueba de ello es que la ministra dijo tras anunciar el enésimo retraso en la puesta en marcha de su proyecto que ahora lo «prioritario» es ser «responsable» en el Gobierno. «No soy un proyecto electoral todavía. No me preocupa que se adelanten las elecciones. Me preocupa que se debilite la democracia«, afirmó.

Para Podemos el cálculo es diferente. Fuentes moradas lo explican así: «Para Podemos el desgaste es imparable. Así que no sorprende que estén pensando [en la dirección] en preparar una salida. Saben que Yolanda es la única que gana de estar en el Gobierno, así que Podemos puede adelantar su ruptura. Mataría a dos pájaros de un tiro: anularía el liderazgo de Díaz y se liberarían de Sánchez para tener un recorrido propio«. Pero la decisión no es fácil. Pesa sobre la cúpula morada una espada de Damocles, que se concretiza en el temor a la desaparición. Sería un todo o nada. Otra vez: ¿qué hacer?

«Sánchez no tiene miedo»

Cuanto más tiempo pasa, mayor será el desgaste electoral de los morados. De ahí que empiecen los rumores sobre adelantar la ruptura. Sería la oportunidad para cabalgar la ola de malestar ciudadano, y acercarse a los votantes socialistas desencantados con Sánchez. La frase de Gabriel Rufián esta semana en el Congreso sonó a mensaje indirecto: «La reflexión es cómo pueden ser más útiles los compañeros de Unidas Podemos: fuera o dentro del Gobierno«. Rufián y otros miembros de Podemos creen que el empeoramiento de la situación económica impulsará a los partidos que sepan interpretar la situación. Vox está en ello.

En la balanza de los morados también influye la actitud de Sánchez. Los ministros morados están asistiendo con sorpresa al empeoramiento de las relaciones institucionales. En el Consejo de Ministros no hay atisbo de debate. Los encuentros informales que se celebraban durante la etapa de Pablo Iglesias han desaparecido. La ministra Yolanda Díaz va persiguiendo a Sánchez para que le explique qué piensa hacer con los transportistas (en las reuniones la han excluida), y por qué se le ocultó el giro con Marruecos. El ministro de Exteriores Albares tampoco le ofreció explicaciones.

Empieza a cundir la sensación de que la situación es difícil de aguantar. Y en Podemos aseguran que la actitud de Sánchez revela su objetivo: «Sánchez está enseñando la puerta de salida. Es evidente que no tiene miedo a que Podemos se plante, rompa el gobierno y se convoque nuevas elecciones. El mensaje que Sánchez está enviando es: la política exterior y económica la marco yo, y si no os gusta allí está la puerta». De ahí que van in crescendo las voces que piden «preparar» una ruptura.

¿Un suicidio?

Aun así, no existe nada parecido a la unanimidad. Los políticos con más experiencia advierten de que, aunque Podemos podría rentabilizar algo de su salida, en general sería un suicidio: «Ni Yolanda ni Irene pueden prescindir del Gobierno. Si salen, las dos están muertas. Pero la situación es esperpéntica, porque quedarse significaría que tragan con todo. PSOE y Podemos saben que deberían romper para evitar que en las próximas elecciones se les arroye el PP, pero también saben que si rompen están muertos todos».

Otro ex peso pesados de Podemos coinciden con esta lectura pragmática: «Es mejor estar dentro, marcando perfil y llevando adelante la agenda social. Fuera no influyes y eres uno de los 17 partidos de la oposición, o sea minuto de presencia. Mejor gestionar contradicciones, que no gestionar», sostiene.

El problema es que la cúpula morada asiste a la salida de una diputada (Meri Pita) y sabe que a niveles de cuadros y dirigentes existen contactos con la gallega. Si Díaz alienta una escisión en el grupo parlamentario, la situación sería imposible de gestionar para Irene Montero. La tentación de dinamitar por la vía de los hechos el proyecto de Díaz pasaría exactamente por adelantar la ruptura en el Ejecutivo. Sin duda sería un jaque mate, porque obligaría a la gallega a sumarse a Podemos en posición de inferioridad o «traicionar» entrando en la trinchera socialista. Pero también una jugada peligrosa.

Hasta hace poco Podemos temía que si salía del Ejecutivo, los socialistas usarían el discurso de la traición contra ellos. Pero ahora la crisis económica y el giro sobre el Sáhara ofrece lo que algunos califican de «casus belli» para romper la coalición. El propio Iglesias dijo hace poco que Sánchez quería excluir a Podemos, aunque defendió la permanencia de los morados en el Ejecutivo. En este momento Irene Montero cree que puede «cargar el muerto» del Sáhara a Díaz. Pero todo es pasajero, incluso el mensaje del líder máximo de Podemos. Y la táctica es algo diferente a la estrategia. Por definición, la táctica es transitoria y variable en función del plan general: la estrategia. Una vez más: ¿qué hacer?

Fuente: Luca Costantini – The Objective

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