El PSOE defiende la decisión de Sánchez sobre el Sáhara con errores y medias verdades

El partido ha puesto en circulación un argumentario para convencer a sus bases de lo acertado del cambio en la política exterior de España y replicar a las críticas de sus socios de gobierno.

El PSOE puso en circulación el fin de semana un argumentario de cuatro páginas en el que trata de demostrar que “no ha habido un cambio de posición en relación con el Sáhara”. ‘Importancia de las relaciones de España y Marruecos‘ es el título del texto, que está destinado ante todo a disipar las dudas de la propia militancia del partido, especialmente las juventudes, pero proporciona también argumentos a los cuadros para replicar a las críticas de sus socios de gobierno. En ningún momento el documento menciona la carta del presidente Pedro Sánchez enviada al rey de Marruecos, Mohamed VI, y que este desveló el viernes pasado mediante un comunicado real. En ella, el jefe del Ejecutivo escribió que la propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental presentada por Rabat en 2007 es “la base más seria, realista y creíble para resolver el contencioso”.

El argumentario socialista, no obstante, está salpicado de errores de bulto e inexactitudes sobre la historia reciente de Europa, las relaciones con Marruecos y la posición de España sobre el conflicto que asola la que fue su última colonia africana hasta 1975. El texto asegura de entrada que la de Ucrania es “la primera guerra en Europa en los últimos 80 años”. La II Guerra Mundial acabó hace 77 años y desde entonces se han desarrollado otros conflictos armados. El principal tuvo lugar en los Balcanes en los años noventa, pero desde Chipre hasta Georgia, pasando por Ucrania en 2014, hubo otros muchos menos sangrientos.

Deja caer a continuación que las buenas relaciones con Marruecos “son fundamentales para la integridad territorial, incluyendo Ceuta y Melilla, y la soberanía de España (…)”. Reconoce así, implícitamente, que durante la crisis con Rabat esta estuvo en riesgo. El rey de Marruecos publicó el viernes un comunicado y, a las pocas horas, el Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí sacó otro. Ninguno de los dos da garantías con relación a estas dos ciudades autónomas españolas. Ni las mencionan.

Siempre con relación a Ceuta y Melilla, y también Canarias, el documento socialista anuncia que se “restablecerá la normalidad en la circulación de personas y mercancías”. En la práctica, eso significa que se reabrirán las fronteras terrestres de las ciudades autónomas, cerradas desde hace más de dos años a causa, en un principio, de la pandemia, pero después por motivos políticos. Hasta 2019 fueron las más transitadas de África. Es probable que Sánchez anuncie esa reapertura el miércoles, cuando visite las dos ciudades autónomas.

No volverá a funcionar, sin embargo, la aduana comercial de Melilla, que estuvo abierta durante más de un siglo y medio, hasta que Rabat la cerró de un plumazo, sin comunicárselo a las autoridades españolas, el 1 de agosto de 2018. El Gobierno español no protestó ante Rabat por ese cierre, que contribuyó a asfixiar a Melilla económicamente. El documento del PSOE augura, además, que a partir de ahora se “asegurará el control de los flujos migratorios” y se “garantizará la cooperación antiterrorista”. Esta última siempre ha funcionado durante la última crisis, aunque Rabat sí la cortó unas semanas en el verano de 2014, tras la interceptación por error, a cargo de la Guardia Civil, de la lancha real, con el rey a bordo, en aguas de Ceuta.

En ninguno de los dos comunicados marroquíes se formula el menor compromiso con relación a “los flujos migratorios”, como se llama púdicamente a la inmigración irregular. El último comunicado marroquí sobre esta cuestión fue el inspirado por el propio monarca a finales de mayo de 2021, después de que entrasen en Ceuta más de 10.000 ‘sin papeles’, la quinta parte menores, en 48 horas.

En ese comunicado, dictado por Mohamed VI a sus ministros de Interior y Exteriores, el soberano se comprometía a poner en marcha la repatriación de los menores marroquíes en España y en otros países de Europa. No se ha cumplido excepto, a pequeña escala, en Ceuta en agosto pasado. En los dos primeros meses de este año, la inmigración irregular en Canarias aumentó un 135% con relación al mismo periodo de 2021. Batió así un nuevo récord. Todas las embarcaciones que llegaron al archipiélago, salvo una, habían zarpado del sur de Marruecos y del Sáhara Occidental, según fuentes policiales.

La posición adoptada ahora por Sánchez, reza también, “ha sido la postura de España desde 2008 con José Luis Rodríguez Zapatero (…)”. Hasta ahora, los gobiernos del PSOE y del PP se habían circunscrito a ensalzar, en las cumbres bilaterales con el Ejecutivo marroquí, “los esfuerzos serios y creíbles de Marruecos” para alcanzar un acuerdo sobre el Sáhara. No se expresaron en los términos en los que se dirigió Sánchez por escrito a Mohamed VI.

En la página 286 de su programa electoral de 2019, el PSOE se comprometía a “promover la solución al conflicto del Sáhara Occidental a través del cumplimiento de las resoluciones de la ONU que garantizan el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui”. Propugnaba “una solución respetuosa con el principio de autodeterminación”.

“Francia y Alemania tienen posiciones muy similares a las de España”, sostiene el argumentario del PSOE. Son similares, pero no idénticas. Hay un pequeño matiz diplomático, como resalta la prensa de Rabat. Sánchez escribió al monarca que su plan para el Sáhara es “la base más seria, realista y creíble para resolver el contencioso”. La palabra ‘más’ no figura en los pronunciamientos de Alemania ni de Francia, este último reiterado por el portavoz de la diplomacia francesa.

Ningún otro país de la Unión Europea, ni tampoco el Reino Unido, respalda la propuesta marroquí de autonomía. A finales de septiembre, el Tribunal General de la UE anuló los acuerdos de pesca y asociación entre la Comisión Europea y Marruecos porque incluían al Sáhara Occidental, que es un territorio no autónomo pendiente de descolonización. Las sentencias han sido recurridas, pero se da por seguro que la instancia jurídica superior, la Corte de Justicia, las ratificará a finales de año.

El ministro Albares dio el lunes por la tarde una rueda de prensa en la que se expresó en términos parecidos a los del argumentario socialista. “Siempre es un buen momento para alcanzar un acuerdo que garantice la integridad territorial de España, la soberanía de España, la prosperidad, la estabilidad, la gestión de flujos migratorios irregulares, la cooperación en la lucha contra el terrorismo, los intereses comerciales”, declaró. No explicó en qué texto figuraba ese compromiso político de Marruecos.

A preguntas de la agencia EFE, el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, recordó este lunes que el conflicto del Sáhara Occidental debe resolverse con un “compromiso pleno [de las partes] con el proceso político facilitado por la ONU”, en la primera reacción oficial al anuncio del Gobierno español de apostar por el plan de autonomía marroquí.

Fuente: Ignacio Cembrero – El Confidencial

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