España necesita centrales nucleares, pantanos y cereales

En un artículo publicado en el diario Le Monde, Stephane Foucart escribe: ‘Nuestra afición a las energías fósiles alimentan el calentamiento climático y financian el ejercito ruso’.

El periodista aportaba datos del sexto informe de los expertos de la ONU sobre el empeoramiento del clima que se califica de ‘catastrófico’. Y añadía que el presupuesto militar de Putin es de 56.000 millones de euros anuales, y las exportaciones de gas y petróleo de Rusia a la UE (a Alemania e Italia sobre todo) le cuestan a la UE 59.000 millones de euros.

De lo que se deduce que las compras de energías fósiles que desde la UE se hacen a Rusia financian el presupuesto militar ruso y le permiten a Putin tener un ejército poderoso con el que ahora ha invadido y está destruyendo Ucrania. Y a lo que se suma el impacto negativo que estas energías fósiles de Rusia están empeorando del cambio climático.

Por lo que Europa debe reducir al máximo o suspender la importación de gas y petróleo de Rusia, rebajando o eliminando las compras de energías fósiles al Régimen de Putin y dañando sus ingresos. Poniendo la UE con la mayor urgencia en marcha un plan urgente de abastecimiento alternativo de energía desde otros países e impulsando el desarrollo de energía nuclear y el reforzamiento de las energías renovables.

Y España se debe sumar a estas iniciativas en defensa de su independencia y seguridad energética. Y ampliando otras medidas relativas a la crisis de abastecimiento de agua que sufre nuestro país (ahora con los pantanos bajo mínimos), mediante la construcción de nuevos pantanos y embalses, así como con los trasvases de agua.

Y todo ello y a la vez habilitando grandes espacios de terreno para el cultivo de cereales -trigo, cebada y girasol- a fin de paliar el impacto que la guerra de Ucrania tiene en nuestra economía y en la cadena de alimentación.

Por el exponencial crecimiento de los costes de la electricidad y de energías fósiles, así como por las escasez de alimentos que genera esta guerra en los sectores del trigo y el maíz (de los que Rusia y Ucrania son muy importantes productores), y que afectan a la alimentación en España, y a la producción de piensos para animales como los cerdos, cuya existencia es fundamental para la cadena alimentaria española y para la exportación.

Palabras como ‘estrategia’ y ‘seguridad’ no son de exclusiva referencia a los ámbitos de la defensa y del espacio militar. Porque la energía, el agua y la alimentación son cruciales para el desarrollo y la independencia del país, tal y como se está poniendo de manifiesto en esta guerra de Ucrania. Dejando a la intemperie carencias muy importantes en Europa y en España que no se van a solucionar con decisiones urgentes en el corto pero que, a partir de ahora y sin pausas, se deberán de adoptar en estrecha colaboración con la UE para evitar que esta grave situación que estamos viviendo para que no se pueda repetir en el futuro.

Y en los que a la energía nuclear se refiere (más limpia, productiva, barata y verde, como lo declara la UE) y a la necesidad de garantizar el agua de riego y consumo familiar, España debe ser implacable y enfrentarse a la protesta de movimientos ecologistas radicales y falsos, que no están en condiciones de garantizar a España el abastecimiento de energía y de agua y que con el uso de las energías fósiles empeoran el cambio climático que dicen querer preservar.

Fuente: República 

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