El Congreso se divierte en la cena de los idiotas

Primer aviso: los precios de la electricidad y de los carburantes siguen por las nubes de donde no llueve y los embalses se están quedando secos. Y los ecologistas no quieren energía nuclear, aunque la UE la pinte de verde, ni que se construyan mas pantanos para salvar el agua porque dicen que esas eran las obras faraónicas preferidas de Franco.

Pero si nos apagan la luz y nos quedamos sin agua entonces ¿qué? Pues habrá que emigrar a Nueva Zelanda, un hermoso país del que se dice que será uno de los pocos a salvo si empieza la III Guerra Mundial que Putin y Biden están tanteando en las fronteras del Ucrania.

Por cierto, enorme enfado en Washington y la OTAN porque Sánchez le ha filtrado a El País -la venganza del chinito de La Moncloa porque Biden no lo incluyó en las consultas a los líderes europeos- los documentos secretos de la respuesta de USA y la OTAN al cuestionario estratégico de Rusia.

Y ahora vamos al cine en este tiempo de pasión guerrera para recuperar el título de la excelsa película de Erik Charell ‘El Congreso se divierte’ (1931), porque nos viene al pelo con lo ocurrido este jueves en España durante la votación de la reforma laboral que el presidente Pedro Sánchez, con más vidas que un gato, se llevó a La Moncloa, como se llevó Nadal a Manacor la ensaladera de Australia.

Aquí, en este país, no hay un Príncipe de Metternich ni siquiera un mediador capaz de lograr un consenso para la ‘reforma laboral’, porque primero y para embarrar el terreno Sánchez dinamita los puentes del diálogo en el flanco conservador con sus alianzas Frankenstein y luego llama al PP a ver si pica Casado, para le saque las castañas del fuego y para que Abascal se le suba a la chepa.

Un Casado que ‘en capilla’ está con las elecciones de Castilla y León y que bastante tiene con las intrigas de AyusoAznar y Cayetana, que apostados están con las escopetas cargadas a la espera de un resbalón del PP en CyL para disparar contra Casado, si levantan la veda Moreno y Feijóo.

Y qué decir de la ingenua Arrimadas, que cayó en las redes de Sánchez en Murcia y ahora se vuelve a entregar mientras su escudero Bal salta y grita ante los micrófonos del Congreso como un chimpancé. Ella, Arrimadas, lo hace todo ¡por España!, incluso la auto inmolación de Cs que está al caer.

Pero lo que nadie esperaba del debate y votación de la reforma laboral en el Congreso es que acabará compitiendo con el festival de Benidorm en el que Chanel hipnotizó al jurado moviendo el culo y se llevó la nominación para la Eurovisión de 2022 a pesar de no llegar al 4% en la votación popular.

Y algo parecido estuvo a punto de ocurrir en Congreso si no fuera por el ángel de la guarda (que el Papa Francisco le puso a Yolanda Díaz) que hizo el milagro del diputado Alberto Casero del PP. El que, a lo mejor harto de copas o con fiebre, se equivocó en la votación telemática y pulsó la tecla verde del ‘sí’ a la reforma, en lugar de la roja del ‘no’, y se armó el follón.

Lo que nos vuelve a llevar al cine para recordar la deliciosa película de ‘La cena de los idiotas’ (1999) de Francis Veber y del formidable actor Jaques Villeret. El vivo retrato del personaje pánfilo y mofletudo que destruye todo lo que toca y que en España interpretaría a las mil maravillas el diputado Casero del PP. Sin duda un idiota de los pies a la cabeza que presume ser el brazo derecho (cómo será el izquierdo) de Teodoro G. Egea, el secretario general del PP.

Si por lo menos nuestro idiota Casero, cuando logró entrar en el hemiciclo del Congreso tras la votación perdida por el PP, lo hubiera hecho al grito de ¡todos al suelo! o con una cabeza de Búfalo o de un Miura para embestir a Batet (como hizo Jake Angeli en el asalto del Capitolio que urdió Trump) eso habría tenido su disparatado encanto e impacto mundial.

Pero el idiota Casero no tiene épica ni nivel. Nuestro idiota fue providencial gracias al ángel de la guarda de Yolanda. La vicepresidenta entristecida que casi se nos echa a llorar en el debate y que a punto está de dejar la política para integrarse en el grupo musical de las Tanxugueiras, que se enfrentaron a Chanel. O para recluirse en el convento de Las Clarisas -‘Las encerradas’- de Tui donde las monjas hacen unas pastas riquísimas.

Y preguntamos: y ahora con: los PGE y la Reforma Laboral en el bolsillo y la coalición de la investidura Frankenstein hecha añicos, Yolanda deprimida, Cs hundidos y el PP desarbolado y temiendo otro descalabro en Castilla y León, ¿se atrevería Sánchez a disolver las Cortes y adelantar las elecciones generales? Pues, ¿por qué no? Aunque antes habrá que ver qué pasa el día 13 en CyL y luego ya hablaremos.

Pero las elecciones generales no se deben descartar porque este Sánchez, que se ha venido bolo de la Expo de Dubái de donde no trajo un dólar (y donde no quiso acercarse a saludar al Rey Emérito) es un ‘killer’. Y si ve a sus adversarios heridos atacará. Es su estilo, su instinto de supervivencia y políticamente criminal para seguir en el poder, y dejando en la estacada al más pintado con tal de seguir él al mando y de permanecer.

Fuente: Aurora Pavón – República

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