Vox busca en Castilla y León dar el salto definitivo para su expansión territorial

El partido de Abascal, que aspira a obtener un mínimo de 10 procuradores, no ha designado todavía a su candidato, aunque figuras de peso como Ortega Smith ya se han dejado ver en la región.

Vox ha señalado el próximo 13 de febrero como la fecha definitiva de su salto territorial. Un año después de su irrupción en el Parlament de Cataluña, el día de San Valentín, la formación de Santiago Abascal espera que las elecciones en Castilla y León confirmen los sondeos y abran la puerta a gobiernos autonómicos. Con un solo procurador en la Cámara castellana, el margen de crecimiento es amplísimo y no esperan sacar menos de 10 representantes, con el candidato aún por determinar pero con algunos rumores en torno a nombres de peso. “Estamos preparados”, señalan en la formación.

Esta ofensiva no es ninguna sorpresa. Vox lleva varios meses modulando su estrategia en los territorios donde aspira a lo máximo, con una presión enorme para forzar el adelanto electoral en Castilla y León y en Andalucía. Con el primero confirmado, la hoja de ruta a corto plazo está perfectamente definida y el escenario donde confrontar con el resto de partidos también. La defensa de la agricultura, la ganadería o la caza serán los ejes de su plan, conscientes de que son una parte fundamental de la economía regional y uno de sus principales caladeros en provincias históricamente conservadoras.

El marco de actuación, apuntan en el partido, será la Agenda España que presentaron hace meses. En su contenido destacan las políticas encaminadas a la España verde y la España rural, dos mundos que consideran olvidados por las élites globalistas, tanto desde un punto de vista pragmático y económico como estrictamente simbólico, en la denominada guerra cultural contra la izquierda. Para Vox, la España vaciada es en realidad la España abandonada.

Voto rural

El voto rural será una de las claves a nivel nacional y los comicios en Castilla y León serán un buen termómetro para medir tanto la fuerza de Vox y las plataformas de la España Vaciada (en el caso de que se presenten) como el desencanto con el bipartidismo. Si bien el PP ha gobernado esta región de forma ininterrumpida en los últimos 34 años, la formación que lidera Abascal confía en arañar el electorado popular y desempeñar el papel decisivo que ocupaba Ciudadanos, aunque con un giro ideológico de 180 grados. “La pena es que se hayan perdido tantos meses para tener un Gobierno que represente las necesidades, los derechos y los intereses de las familias y las pequeñas y medianas empresas, y muy especialmente de ese sector agrario, de ese sector ganadero, fundamental en Castilla y León, que ha sido abandonado durante 40 años por esta clase política que ha pastoreado España desde bien entrada la transición democrática”, declaró el portavoz político del partido, Jorge Buxadé, horas después de conocerse el anuncio de Alfonso Fernández Mañueco.

Ortega Smith se dejó ver el viernes en un acto en las Cortes de Castilla y León, aunque el partido niega que vaya a ser el candidato

Quién liderará Vox en Castilla y León es una incógnita. Desde el partido insisten en que nada está decidido y que el nombre definitivo no se sabrá hasta enero, seguramente al límite del plazo para presentar las listas. Sin embargo, las primeras quinielas apuntan a Javier Ortega Smith, que el viernes pasado se dejó ver en las Cortes castellanas durante un encuentro con la única representante de la formación, Fátima Pinacho, y nueve diputados nacionales de representación por las provincias castellanoleonesas. “Ha llegado la hora de que Castilla y León pegue un vuelco político”, declaró el secretario general de Vox.

 

La visita del también portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid no había tenido mayor trascendencia hasta el adelanto electoral de Mañueco, pero ahora ha tomado otra dimensión. Especialmente porque ha sido él quien ha representado al partido en un momento clave para el futuro de Castilla y León, tras asegurar su rechazo a los presupuestos de la Junta para 2022. “Vox entrará con fuerza arrolladora en las Cortes de Castilla y León”, apostilló este lunes, cuando ya se conocía la noticia. Fuentes del partido, no obstante, niegan tajantemente que sea una de las opciones que se barajan en este momento.

Sea como fuere, los datos que maneja Vox invitan a pensar a lo grande. Lo primero, porque su número de afiliados en Castilla y León ha crecido notablemente desde las elecciones generales de noviembre de 2019, con un 20% más de inscritos. Pero también por los resultados que reflejan las últimas encuestas, aunque no sean de ámbito autonómico. El último barómetro de IMOP-Insights para El Confidencial, del pasado 9 de diciembre, ubica esta región como uno de los puntos más fuertes de la formación, con el 27,9% de los votos, solo superada por Murcia, con el 33,3%, donde ya es la primera fuerza.

La presencia autonómica de Vox es una realidad desde 2018, con presencia en prácticamente todos los parlamentos (con excepciones como Galicia), aunque por diferentes circunstancias no ha entrado en ningún Gobierno. Lo más cerca que ha estado es en la Comunidad de Madrid y Andalucía, si bien presente y futuro son dispares en ambos territorios. En el primero ha perdido buena parte de su fuerza e influencia tras la victoria de Isabel Díaz Ayuso el 4 de mayo, mientras que en la Cámara andaluza desarrollará la misma estrategia que en Castilla y León, si cabe con mayores expectativas.

Fuente: Ignacio S. Calleja – El Confidencial

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