Los hogares españoles son los que más sufren la subida de la luz de toda la UE

Los españoles destinan un 8,4% de su renta neta disponible al pago de la factura de la luz, el porcentaje más alto de toda la Unión Europea.

España está en el foco de la crisis energética que se vive en Europa. El Gobierno que lidera Pedro Sánchez se ha anticipado a las propuestas que emitirá Bruselas en las próximas semanas y ha aprobado su propio paquete de medidas ante la subida de la luz. La urgencia del Ejecutivo español frente al resto de gobiernos de la Unión Europea radica en que los españoles son los que más sufren en su economía doméstica el incremento de los precios de la electricidad.

Según los datos de S&P Ratings Global, en base a las cifras de Eurostat, los costes eléctricos suponen un 8,4% de la renta disponible de los españoles al año. Francia ocupa el segundo lugar en este ranking con un impacto del 8,1%, mientras que los alemanes se sitúan en el 6,4% e Italia presenta un 3,7%, menos de la mitad que España.

“La razón principal es que la renta disponible es más baja en España, mientras que la factura de la electricidad en términos absolutos es aproximadamente similar a la media de los países europeos seleccionados”, explican los expertos de S&P. Los analistas de la agencia de calificación se basan en una estimación de un consumo medio de unos 4.000 kilovatios hora (KWh) por año y un coste de la electricidad de 0,37 euros por KWh en 2019 (en línea con la media de la zona del euro).

“España es hasta ahora el único país que ha tomado acciones de motivación política en respuesta a esta crisis”, recuerdan desde S&P. “Consideramos que la presión social en el país es relativamente alta, ya que los hogares gastan actualmente una proporción mucho mayor de su ingreso neto disponible en electricidad que en el resto de Europa”, puntualizan.

Medidas ante la subida de la luz en Europa

Las medidas del real decreto-ley de España son temporales, abarcan desde el cuarto trimestre de 2021 hasta el primer trimestre de 2022, y tienen como principal objetivo ajustar los ingresos de los productores de energía para aliviar la factura de los consumidores finales. El resto de países europeos que han movido ficha, aunque de forma menos contundente que España, han centrado su foco en aliviar la presión fiscal.

El principal ejemplo es Italia. Su Gobierno ha asignado 3.000 millones de euros para reducir las facturas de la luz de los hogares en aproximadamente un 30%. Inyectará 700 millones de euros de la venta de derechos de emisión de CO2, transferirá al presupuesto estatal el impuesto a las energías renovables de unos 1.800 millones de euros, reducirá el IVA (por un total de unos 500 millones de euros) y ampliará las tarifas sociales en unos 450 millones de euros que se dividirá entre las facturas de luz y gas.

En Francia, el Gobierno de Emmanuel Macron ha puesto en marcha un incremento de cien euros del cheque energético del mes de diciembre que reciben los hogares. No ha querido intervenir la energía nuclear histórica (ARENH), un mercado regulado que permite a las comercializadoras de energía tener acceso a la cuarta parte de la producción eléctrica nuclear de EDF a un precio fijo acordado para todos.

Las empresas francesas piden que se aumente el volumen de electricidad nuclear dedicado a esta partida de cien teravatios hora (TWh) a 150 TWh para bajar la tarifa de la luz. Una intervención que el Ejecutivo francés no ha ejecutado a la espera de las recomendaciones de Bruselas.

La renta neta disponible en España, por debajo de la media

El porcentaje de la renta neta disponible que los españoles destinan al pago de la factura de la luz no sólo es elevado porque los costes energéticos vayan en aumento, como explican los analistas de S&P, sino que es determinante el estancamiento de las rentas en los hogares del país.

La renta disponible per cápita en España es un 13% inferior a la media de la Unión Europea, lo que sitúa a nuestro país en el decimotercer puesto de los veintiséis que componen la Unión, con datos a cierre de 2019 -los más actualizados-.

Países como Francia, Suecia o Alemania, cuyos habitantes también tienen que destinar importantes porcentajes de la renta disponible neta al pago de la luz (8,1%, 7,2% y 6,4%, respectivamente) tienen la suerte, sin embargo, de tener rentas disponibles mucho más elevadas que España.

De hecho, los tres se sitúan por encima de la media de la UE, según datos de Eurostat, y los alemanes por ejemplo se sitúan los segundos de la Unión, sólo por detrás de los luxemburgueses que lideran la tabla. En el lado opuesto, Grecia, Letonia, Croacia y Bulgaria son los cuatro países con menor renta disponible.

La evolución de los sueldos no ayuda

En la renta neta disponible de los hogares influyen distintos factores: el sueldo neto, rentas mixtas y superávits operativos, rentas de la propiedad (por ejemplo, alquileres), beneficios sociales, transferencias sociales (subsidios y prestaciones) y otras vías de ingresos, a las que hay que restar lo que cada familia paga en impuestos.

En el caso de España, en la renta neta disponible de las familias tienen más peso los salarios que en la media de la UE (39,4% frente a 36,7%), ya que en nuestro país hay menor presencia de otras rentas: inmobiliarias (4,1% frente a 8,5%), de beneficios sociales (23,8% frente a 24,9%) y de transferencias sociales (15,3% frente a 17,8%).

Que los salarios sean el principal componente de la renta neta disponible de los hogares explica que en España sea menor que en la media europea, ya que los salarios son hoy inferiores a los de hace 20 años, como ha publicado Vozpópuli.

Mientras la renta disponible de los hogares en la UE ha crecido un 10,1% en los últimos diez años, en España su incremento ha sido del 0,5%, según los datos de Eurostat.

Fuente: Alberto Sanz/Alejendra Olcese – VozPópuli

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