La campaña del PNV contra el juez que desafía su poder

El propio Íñigo Urkullu y varios dirigentes peneuvistas arremeten contra Luis Ángel Garrido, magistrado del TSJPV, porque ha tumbado ya seis decisiones del Gobierno vasco relacionadas con la pandemia.

El PNV arremete una y otra vez contra el presidente de la sala de lo contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), Luis Ángel Garrido. El propio lehendakariÍñigo Urkullu, y destacados dirigentes peneuvistas han criticado severamente a este juez en estos días en una suerte de campaña que no cesa. La razón es que la sala de Garrido ha tumbado ya seis decisiones del Gobierno vasco relacionadas con la pandemia.

Cuando la pasada semana Urkullu atacó a los jueces, hablando del “menosprecio a la ciencia” de un tribunal, muchos no se lo podían creer. El lehendakari, un hombre calmado y siempre cauto en sus declaraciones, no acostumbra a lanzar este tipo de reproches. Pero ocurría que llovía sobre mojado. En el Gobierno vasco, aunque lo disimulen por momentos, no aguantan que las decisiones del juez Garrido hayan frustrado sus planes ya en tantas ocasiones.

Por ello, el vicehelendakariJosu Erkoreka, afirmó que “las posiciones más antiautonómicas son las que ha abrazado esta sala de este tribunal”. La líder del PNV en Vizcaya, Itxaso Atutxa, habló de la “vulneración de competencias” del tribunal. El portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, Aitor Esteban, tildaba de “un poco sospechoso” cómo se comportaba ese tribunal y decía que “los jueces deben tener sensibilidad de país” en una entrevista a El Correo. Otro dirigente jeltzale como Koldo Mediavilla publicaba un tuit que decía esto: “Éramos pocos y parió Garrido. Lo que nos faltaba. Un juez-virólogo contra el estatuto. Pie en pared”. O sea, toda la artillería contra el juez.

Ni en Ajuria Enea ni en Sabin Etxea pueden más con las resoluciones de Garrido. Y en los últimos días se han multiplicado los ataques

Ni en Ajuria Enea ni en Sabin Etxea pueden más con las resoluciones de Garrido. Y en los últimos días, como se ha visto, se han multiplicado los ataques. Unos ataques que en gran medida están alimentados por la polémica que protagonizó este mismo juez el pasado febrero, cuando arremetió contra los epidemiólogos durante una tertulia y cuando se supo que en su perfil de Whatsapp tenía escrito el mensaje “No more lockdown” (“no más confinamientos”). Por eso Urkullu lo acusó, sin nombrarlo, de “menospreciar a la ciencia”.

Ante la virulencia de la campaña, la Sala de Gobierno del TSJPV publicó hace unos días un comunicado que decía así: “La crítica legítima hacia las resoluciones judiciales no permite amparar los ataques personales ni la deslegitimación de las juezas y de los jueces que imparten justicia en el País Vasco”. Un apoyo, sin nombrarlo, a este juez que irrita al todopoderoso PNV.

Seis varapalos, seis

Los ataques, claro está, provienen de los seis reveses judiciales que ha asestado al Ejecutivo autonómico. Todo empezó allá por agosto de 2020, cuando la sala del TSJPV que preside este magistrado decidía tumbar el recorte horario de los bares que había decretado el Gobierno vasco. Primer varapalo. Tiempo después la misma sala tumbaba una de las medidas estrellas que había adoptado el gabinete de Urkullu: la limitación de las reuniones sociales a seis personas. Segundo varapalo.

Ya en febrero de 2021 llegó el tercer sopapo para los intereses de Urkullu. La sala presidida por Garrido resolvía permitir a los bares y restaurantes de la comunidad reabrir en los municipios que se encontrasen en ‘zona roja’ por la alta incidencia de coronavirus. Así, los jueces daban la razón a los hosteleros que libraban una fuerte batalla contra el Gobierno de PNV y PSE. Políticamente hablando, este fue el varapalo más sonoro. Pero no fue el último.

El pasado mayo, cuando los contagios volvían a dispararse, el Gobierno de Urkullu quería mantener el toque de queda y los confinamientos municipales en aquellas localidades donde la incidencia fuera demasiado alta. Pero el TSJPV decidía impedir ambas restricciones, así como la de la limitación de las reuniones sociales. Cuarto varapalo.

En agosto el Gobierno vasco decidía que sería obligatorio usar mascarillas en las playas y piscinas. Una polémica decisión que la sala de Garrido corrigió porque ese uso sólo sería necesario en caso de que no se pudiera guardar la distancia de seguridad. Quinto varapalo. Por último, la pasada semana la sala de lo contencioso administrativo del TSJPV también decidía enmendar la plana otra vez al Ejecutivo vasco dando la razón a LaLiga y, por ello, ampliando al 60% el aforo de los estadios de fútbol. Sexto varapalo. ¿Será el último?

Fuente: Alberto Lardiés – VozPópuli

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