Moncloa espera que la detención de Puigdemont no tenga validez para salvar los pactos con separatistas

Pedro Sánchez acaba de ver peligrar de golpe todas sus alianzas separatistas tras la detención de Carles Puigdemont en Cerdeña. Pere Aragonés ya ha tenido que respaldar al “president”, como le ha calificado en su petición de amnistía. Bildu más de lo mismo. Y hasta las propias costuras del pacto con Podemos han chirriado ante una detención que vuelve a poner en alerta al separatismo en plena negociación de unos Presupuestos que son convenientes para convencer a Europa de que siga enviando dinero del rescate comunitario a España.

Por todo ello, Moncloa espera que la euroorden de detención no tenga validez. Es más, fía su estructura de pactos con los separatistas a que la detención haya sido en base a una orden suspendida porque, en caso contrario, toda su estrategia de dilación de los procesos rupturistas acordada con ERC puede correr serio peligro.

Desde Moncloa ven con optimismo que el ex presidente catalán fugado haya abandonado la prisión de Cerdeña a donde la policía italiana le condujo este jueves tras su detención. El juez del Tribunal de Apelación de Sassari sobre el que ha recaído el caso ha decidido que el golpista declare el 4 de octubre, antes de decidir si tramita la euroorden e inicia las gestiones para su extradición o, por el contrario, le permite regresar a su refugio de Bélgica.

Es más, el juez permite que Carles Puigdemont abandone Cerdeña hasta esa fecha. Pese a que los posicionamientos externos del Gobierno defienden el juicio de Puigdemont, en Moncloa señalan que esta resolución puede ser un primer paso en la decisión de considerar que Puigdemont no puede ser detenido porque la orden instada por el Supremo para arrestar al ex presidente catalán carezca de eficacia en este momento, según la versión interna del Gobierno.

Pactos políticos

Y es que todo paso por un complicado tablero de pactos políticos.
El PSOE y ERC han mantenido hasta el momento un pacto firme. Un pacto de unión de intereses que se plasmó en la reciente mesa de negociación mantenida entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès y que excluye al Junts de Carles Puigdemont.

Fuentes del Gobierno conocedoras de la conversación mantenida entre ambos líderes han confirmado a OKDIARIO que, pese a que la declaración inicial del presidente catalán puso el acento en la petición de una amnistía para los CDR y un referéndum de autodeterminación, lo cierto es que las dos horas de charla con Sánchez transcurrieron sobre la base de un pacto: el de dilatar los tiempos y alejar el golpe separatista del momento actual.
Por eso era necesario que Junts no estuviera presente en el acto. Pero el riesgo de mantener ese pacto radica en la capacidad real de ERC de aguantar la apuesta de un Junts mucho más comprometido con la vuelta al golpe rupturista.

Junts ya ha experimentado que cada vez que levanta la bandera del 1-O, ERC pierde respaldo electoral. Y, ahora, con Puigdemont en vías de poder ser extraditado, esa presión se dispara.

Pedro Sánchez busca prolongarse en el poder. ERC quiere jugar a ser el factor sosegado del separatismo. Un esquema que permite al primero pasar el desafío separatista al próximo Gobierno y, por lo tanto, reducir parte de su desgaste electoral; y al segundo, Pere Aragonès, seguir obteniendo inversiones del Estado, dinero en forma de financiación y deuda pública avalada, control pleno de las escuelas, televisiones públicas financiadas por el esquema de garantía financiera final del Estado y hasta el ataque al modelo de rebajas de impuestos de Madrid -a lo que ya se ha comprometido Moncloa-.

Por eso Sánchez sentiría un gran alivio si Puigdemont no regresa a España para ser juzgado. Porque todo su esquema tiene un punto débil: su continuidad depende de que tense o no la cuerda Junts, el verdadero contrincante de ERC por el poder en Cataluña. Porque si los hombres de Carles Puigdemont agitan el victimismo, ERC no podrá pactar con Sánchez sin perder respaldo social.

Condena por sedición

La cuestión de fondo pasa por la eficacia de la orden dictada por el juez instructor de la causa del procés, Pablo Llarena, el 14 de octubre de 2019, cuando el Supremo condenó por sedición a los líderes del proceso soberanista catalán que se pusieron a disposición de la justicia. Ese día, Llarena reactivó las órdenes de detención contra Puigdemont y el resto de los huidos al extranjero y, desde entonces, no se han desactivado.
Todo ello a pesar de que Llarena presentó una cuestión prejudicial ante el Tribunal de Justicia de la UE para aclarar si podía actuar o no contra Puigdemont una vez que las autoridades belgas rechazaron entregar al ex conseller Luis Puig.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea admitió a trámite esa cuestión el 4 de mayo, pero aún no ha resuelto. Y entre tanto, el pasado 30 de julio, el Tribunal General de la UE retiró al menos provisionalmente la inmunidad a Puigdemont y a los otros dos eurodiputados de JxCAT, Toni Comín y Clara Ponsatí.

Fuente: Carlos Cuesta – OKDiario

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