Las cuentas de Marruecos y el suicidio de España

Uno de los argumentos más utilizados para justificar los abusos marroquíes es la enorme brecha entre su per cápita con la UE.

Recientemente, el rey de Marruecos -antes sultán, título de origen afgano-, como quien nos concede una gracia, ha dicho que quiere iniciar una nueva etapa con España, porque por lo visto la cosa va por etapas y esta que viene es de las “buenas”, que vaya usted a saber qué es eso, porque la ambigüedad es la base ideal para todo engaño. La declaración viene precedida por la invasión de Ceuta y antes la de pateras a Canarias y también coincide con la ruptura de relaciones con Argelia que les acusa de terrorismo ecológico, espionaje y fomentar el separatismo; a eso se suma el anuncio de un próximo viaje del tetuaní Pedro Sánchez a Marruecos y, conociéndoles, nos tememos lo peor.

Como quiera que Marruecos es el segundo problema existencial de España, el primero es “nuestra” partitocracia, y aunque su economía no tiene mayor interés (podríamos prescindir de su comercio) su demografía sí. Por ello, aprovechando el ardid marroquí, he pensado que esta es una buena oportunidad para retomar nuestro modelo de análisis macro, empezando por su economía y terminando con su demografía; lo haremos, como siempre, con la debida autocrítica y molestando a todos por igual, moros y cristianos (si es que quedan), que aquí no discriminamos a nadie.

Crecimiento, paro e inflación

Del estudio de estas variables se observan dos períodos, uno, hasta 1997, con alta inflación, paro (y emigración) y con crecimiento errático, debido, sin duda, además de a errores internos, a las dificultades de encaje en la economía internacional. El siguiente período, con alto crecimiento, reducción del paro (con la válvula de escape de la emigración a Europa) y baja inflación, les sitúa, por fin, en lo que Rostow, ese economista imprescindible y orillado por nuestra patética e ideologizada Academia, llama “la fase de despegue” y cuyos principales obstáculos son culturales, pues instituciones tiene.

En el último siglo, Occidente ha hecho un enorme esfuerzo por el desarrollo de Marruecos, destacando la labor hecha por la UE y antes por Francia y España durante el Protectorado, cuando cada uno perdió al menos veinte mil soldados (heridos y mutilados aparte) intentando civilizarles y mantener la integridad territorial de un reino bastante artificial, soportando el chantaje como constante de la diplomacia marroquí (le dan veinte vueltas a la “nuestra”, de parásitos globalistas), la “política del salami” (ir cortando rodajas) y el uso de la “zopa gris” con expansionismo islamista, ayudado por socialdemócratas (PSOE, PP, etc.), neocomunistas y nacionalistas periféricos.

No soy un experto en el Protectorado (nuestro intervencionismo no fue colonialismo) como el coronel y doctor en Historia Fernando Caballero Echevarría, pero por lo que explica, dentro de su “marroqui-filia”, hace cien años la parte oriental era bastante parecida al Afganistán anterior a la última intervención Occidental; se aplicaba la sharia, cortando manos, orejas, etc. según los delitos, algo que, deseando civilizarles, se intentaba atenuar; parece que estaban peor que con Roma. Hacían yihad con degüellos masivos de prisioneros españoles (vivos) y otras atrocidades, desquiciándose la reglas de enfrentamiento, un terror que explica el pánico de la población en Afganistán (y en Siria, Iraq, Nigeria, Sudan, etc.) donde hoy buscan en los móviles rastros de cristianismo para realizar ejecuciones sumarísimas¿Volverá Marruecos a eso? Para eso hay que prepararse. ¿Es sostenible su situación actual?

Comercio y financiación

Al observar su cuadro de financiación, su Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos y Déficit Público, la conclusión no puede ser otra que es insostenible, dado que sus dos déficits son estructurales, así que, a pesar del los enormes esfuerzos del Banco Central de Marruecos por estabilizar el dírham, la devaluación monetaria será inevitable; obviamente, las acciones recientes de su Gobierno, al ahuyentar la inversión extranjera, no ayudan.

Marruecos, en su actual configuración, solo es viable gracias a los restos de la vieja Pax Americana, problema que también tenemos nosotros, como vimos al analizar el interés de España ante la nueva estrategia estadounidense. También la UE, y España con su enorme paro, ha hecho enormes esfuerzos por mejorar sus exportaciones y aliviar su déficit comercial, haciendo la vista gorda en muchas áreas (¿también el tráfico de ilícitos?), pero esa ayuda no da más de sí.

Hay un aspecto de la seguridad del comercio marítimo, vital para España, y está en la pérdida de unidades y el inadecuado diseño de nuestras fragatas (nuevas incluidas) que, siendo las mejores para la guerra convencional, son incapaces de contener enjambres de drones y/o de pateras yihadistas, pero aunque lo fueran y las tuviéramos en cantidad suficiente, al haber dañado gravemente nuestra capacidad de disuasión, no podemos aprovechar su uso, como ya se demostró en la invasión a Canarias.

Crisis de deuda

Dado su déficit público estructural, que se debe en parte a un enorme rearme (en algunas áreas vitales supera a España), Marruecos ha ido acumulado una enorme deuda pública (oficial), situándose en un altísimo 78% del PIB, un nivel superior al que tuvimos nosotros cuando la UE tuvo que rescatarnos. Seguramente, detrás del financiamiento marroquí está la asistencia de las monarquías del Golfo Pérsico, con sus ayudas al desarrollo islámico (más Banco Mundial, FMI, etc.) pues, ante la amenaza iraní, buscan aliados entre los suníes (pilotos y aviones marroquíes han operado en Yemen) pero, lógicamente, todo tiene un límite, pues el prolongado esfuerzo ha sido enorme; a eso se suman las ambiciones turcas, paquistaníes, asegurar Egipto, etc.

Pobreza relativa

Uno de los argumentos más utilizados para justificar los abusos marroquíes es la enorme brecha entre la renta per cápita de Marruecos con la UE (de sus causas culturales no hablan) que, con respecto a España, es 5 a 1 (siguiente gráfica) en términos de renta per cápita según poder adquisitivo (PPP). Como todo, el dato tiene sus matices, como que aquí no hay niños (la vejez de la Generación X será terrible), o la fiscalidad criminal (para chiringuitos) que reduce la renta per cápita disponible, o la situación miserable en que viven muchos españoles mientras abundan los parásitos de lo público, como el cártel mediático, que miente sobre qué hay detrás de la inmigración irregular y el expansionismo marroquí y el Islam en general.

Negreros progresistas

Cualquiera que sea un poco observador verá cómo hay un componente religioso en la inmigración norteafricana y quién es amo y quién vasallo; es otra forma de expandir la nación. La instrumentalización de los pueblos, con la mentira sistemática sobre sus religiones respectivas por parte de los líderes religiosos y políticos, es común a todas las culturas, también en la nuestra, unos actos que sobresalen por su más que evidente ofensa a Dios.

En Occidente, salvo en las sectas progres, nacionalistas periféricos y algún grupúsculo integrista, la manipulación religiosa es inoperativa por la apostasía general, aunque, dentro del suicidio general, tenemos un Papa globalista, avocando a dos naciones, una joven, expansionista, nacionalista, con un credo guerrero y una economía insostenible, y otra envejecida, hedonista y cobarde, gobernados ambos por corruptos, a una tragedia histórica. Esa será la cosecha de lo sembrado por la generación sociópata.

Muro y disuasión

Como en todo lo relativo a Trump (al que luego copian), cuando dijo a la UE que construyera un muro en el Sáhara, todo fueron burlas y bromas por parte del Establishment y sus palmeros parásitos globalistas, pues decían que era imposible. Dicho muro ya existe y es una infraestructura de de más de 2.700 kilómetros, porque Marruecos, a diferencia de nosotros, controla su territorio, demostrándose, además, que el tráfico de personas e ilícitos que padecemos es hecho por “mafias” políticas, como en Afganistán, Irán, Paquistán, Turquía, Libia, Venezuela, etc.

Una de las hipótesis de guerra (sobre ellas se construye la defensa), difundida como disuasión (un buen enlace sobre el término), es que tras Marruecos invadir Ceuta y Melilla, cosa que harán, se destruiría su fuerza aérea y degradaría el ejército, bloqueando sus costas y reconquistando el Sáhara si fuera necesario hasta alcanzar un nuevo estatus quo. Ese esquema de disuasión ya no será posible pues habrá que dar de baja, por viejos, los F18 quedándonos casi sin capacidad de ataque a suelo ya que el Eurofighter no es un Eurobomber (Alemania ha tenido que comprar F18 Superhornets), abriéndose así la puerta a más abusos y a riesgos para la vida de nuestras fueras de seguridad y de todos, cuando si hubiéramos cumplido nuestros compromisos con la OTAN, estaríamos seguros.

¿Entrevista de trabajo?

Por nuestra posición geográfica son muchos los intereses que buscan impedir que tengamos una cierta independencia (dentro de nuestra aguda carencia de materias primas industriales) y, conscientes de ello, debería ser evidente para todos, 11M aparte, el plan nefario que nuestros partitócratas están aplicándonos. Es en ese contexto, que Sánchez, un sujeto ambicioso siempre presto a felicitar la festividades musulmanas y a despreciar las propias de los españoles y con un horizonte laboral bastante dudoso, comete la felonía de responder a la oferta marroquí proponiendo “un diálogo sin límites sobre Ceuta, Melilla y el Sahara”. ¿Por qué dañan nuestra posición con esa propuesta nivel Belarra?

A saber cómo quedamos después de su entrevista, pues la política en nuestro país es ajena a los intereses de los españoles y, mientras no enterremos a la oligarquía de partidos, seguirá el suicidio de España. Disfruten de su partitocracia, que la muerte no será dulce.

Fuente: Luis Riestra – VozPópuli

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