Los españoles vuelven a desconfiar de los impuestos tras la pandemia

Encuesta del CIS sobre fiscalidad

El respaldo a las cargas fiscales desciende una vez superada la fase más crítica de la emergencia sanitaria

“I tot això qui ho paga” (“Y todo esto quién lo paga”). La pregunta sigue vigente aunque la formuló en otra época un exponente del conservadurismo catalán como Josep Pla. Y la respuesta es que las vacunas, el personal sanitario o los hospitales se financian con impuestos; igual que la enseñanza, las obras públicas o la seguridad. La ciudadanía ha acabado por asumir las cargas fiscales como una píldora amarga pero necesaria, aunque muy lejos todavía de un consenso unánime. Y en este sentido, los datos del último sondeo del CIS sobre Opinión Pública y Política Fiscal sugieren un retroceso en el grado de aceptación de la fiscalidad en España con respecto al año anterior.

El inicio de la pandemia, en marzo del 2020, evidenció el papel decisivo del Estado ante una emergencia sanitaria. Al menos así lo percibieron los ciudadanos que, además, tomaron conciencia de la necesidad de financiar adecuadamente los servicios públicos. Buena prueba de ello fue que la tasa de españoles convencidos de que los impuestos “son necesarios para que el Estado preste servicios” alcanzó una cifra récord: casi un 64%. Y este porcentaje, sumado al de quienes consideran los tributos como “un medio de distribuir riqueza”, suponía un respaldo a la fiscalidad cercano al 80%.

Cambios en la opinión pública

El apoyo a la fiscalidad retrocede tras la tasa récord del 2020 y se impone de nuevo la opinión de que se pagan muchos impuestos

Sin embargo, pasada la fase más crítica de la emergencia sanitaria, el respaldo a la tributación ha experimentado un reflujo que devuelve las percepciones a las magnitudes de etapas anteriores. Ciertamente, esa regresión no alcanza, ni de lejos, los indicadores que se registraron durante el tramo más duro de la crisis económica, de modo que las percepciones actuales se corresponden más bien con las de periodos de bonanza. Por ejemplo, el porcentaje de ciudadanos que consideran que los impuestos son “necesarios para que el Estado preste servicios” ha caído más de cuatro puntos con respecto al 2020, pero la tasa actual (más del 59%) es la segunda más alta de los últimos 15 años

Si a ello se le suma que otro 15% de los consultados respalda los tributos como una forma de “distribuir riqueza”, el apoyo a la fiscalidad rozaría el 75% de los españoles. Eso sí, ha vuelto a crecer –hasta abarcar a uno de cada cuatro españoles- el porcentaje de ciudadanos que consideran los impuestos como una “obligación sin saber para qué”. El año pasado suponían casi el 19% y ahora representan más del 23%.

También ha vuelto a crecer (en casi seis puntos) la cifra de quienes creen que en España se pagan “muchos impuestos”. Ahora, un 46% comparte esa percepción, aunque sigue siendo la segunda cifra más baja de los últimos 20 años. En la primera década del siglo ese indicador nunca descendió del 54% y solo cayó por debajo del 53% a partir del 2019. Por el contrario, la impresión de que la sociedad “se beneficia” de los impuestos se mantiene bastante estable, aunque continúa por debajo de la etapa anterior a la gran recesión del 2008.

Actualmente, solo un 36% de los españoles considera que la sociedad se beneficia “mucho o bastante” de los impuestos. Y esa cifra llegó a caer al 17% en los momentos álgidos de la crisis económica (en el 2013). Pero la percepción actual sigue muy por debajo de los registros previos al 2008, cuando hasta el 44% de los consultados por el CIS pensaba que los impuestos beneficiaban “mucho o bastante” a la sociedad española, y algo más del 50% opinaba lo contrario (frente al 59% actual).

Finalmente, una percepción significativa. Los españoles vuelven a considerar que pagan más impuestos que en los principales países de Europa. Hasta el año pasado (y salvo en el 2010), este grupo era siempre más numeroso que el de quienes pensaban que en España se pagaban menos tributos. Sin embargo, en el 2020 la correlación se invirtió: un 36% opinaba que se pagan menos impuestos que en el resto de Europa, frente a un 32% que pensaba que se pagaba más. Pero en el 2021 vuelven a ser mayoría quienes consideran que pagan más que el resto de europeos (casi el 40%), mientras que solo un 30% piensa lo contrario.

Quizás esta evolución explique las ofertas electorales de rebajas fiscales que ofrecen algunas fuerzas políticas. Y es que ahí podría haber un nicho creciente de mercado.

Fuente: Carles Castro – La Vanguardia

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