Objetivo Kabul: el cerco talibán se estrecha a las puertas de la ofensiva final

La capital ha sido rodeada, mientras EEUU empieza la evacuación de su embajada con apoyo de 5.000 efectivos.

Por primera vez en 20 años la Voz de la Sharia ha vuelto a emitir desde el edificio de la televisión pública de Kandahar, cuna de los talibanes y capital económica de Afganistán. Los insurgentes yihadistas controlan esta simbólica ciudad del sur del país desde el viernes. En un vídeo difundido por sus redes, un grupo de talibanes les dice a los empleados que difundan noticias y suras del Corán pero que no emitan música.

Ahora el objetivo es Kabul que, según Al Arabiya esta madrugada estaba ya rodeada por el norte, sur y por el oeste. Después de caer este domingo Jalalabad, la capital afgana es la única ciudad en la que aún no se han impuesto los yihadistas. Mientras tanto, la comunidad internacional, encabezada por EEUU, trata de poner a salvo a sus nacionales. Saigón es la imagen que muchos tienen en mente. Este domingo ha empezado la evacuación de la embajada de EEUU, según la agencia Reuters. Unos 5.000 efectivos garantirán su seguridad.

Este sábado su avance ha sido vertiginoso. A última hora de la noche, se escuchaban combates en Paghman, un distrito de Kabul. También se han visto tres helicópteros cerca del Palacio Presidencial. Horas antes, conquistaban toda la provincia de Logar, al sur de Kabul. La capital de Logar, Pul-e-Alam, está a unos 65 km de la capital afgana. Han llegado a Char Asyab, un distrito a solo 11 kilómetros. Y

También han capturado la capital de Paktika, en la frontera con Pakistán. El gobernador y otros funcionarios se han rendido, según informa Associated Press que cita a un legislador de la provincia, Khalid Asad. Y se han hecho con Mazar-i-Sharif, capital de Balkh, con lo que ya dominan todo el norte.

Los talibanes tienen bajo su control el norte, que era la antigua zona de mayor resistencia, gran parte del sur y del oeste de Afganistán, tras una ofensiva que empezó en mayo pero que ha dado un paso de gigante en los últimos diez días. De las ciudades importantes solo queda bajo control del gobierno Kabul, tras caer en la madrugada afgana Jalalabad en manos de los talibanes.

Adiós al amigo americano

En mayo se consumó gran parte de la retirada de las tropas de Estados Unidos después de dos décadas en el país asiático. Este fin de semana unos 5.000 marines llegan a Kabul con la misión de facilitar la salida de los estadounidenses que aún quedan en la capital afgana y los colaboradores afganos de las tropas. En principio iban a ser 3.000 pero el presidente de EEUU, Joe Biden, ha anunciado que finalmente serán 2.000 más.

Biden ha amenazado con una respuesta «rápida y contundente» si los talibanes atacan intereses estadounidenses durante la salida de sus nacionales y colaboradores. El presidente de EEUU ha conversado por videoconferencia con altos cargos de seguridad sobre la situación en la zona, según informa Europa Press.

En su declaración, Biden señala que es el cuarto presidente que está en la Casa Blanca con tropas en Afganistán y no quería que un quinto tuviera que asumir esta guerra. Recuerda cómo se ha invertido un trillón de dólares en la misión en el país asiático. «Un año más o cinco años más no habrían supuesto una diferencia si el ejército afgano no sabe cómo controlar el país», ha añadido.

«Estados Unidos es responsable de haber invadido el país, haber intentado cambiar la sociedad afgana y sus formas de poder político y militar, y de haber canalizado inmensos fondos para sostener gobiernos corruptos e impopulares.  Hay muchas similitudes con lo que hizo Estados Unidos en Vietnam, no siendo menor que cuando el Frente Nacional para la Liberación de Vietnam del Sur (o Vietcong) tomó Saigón en 1975 las tropas estadounidenses salieron precipitadamente del país», afirma Mariano Aguirre, miembro asociado de Chatham House.

El presidente afgano, en el limbo

Poco después de la caída de Pul-e-Alam, a 65 kilómetros al sur de Kabul, el presidente afgano, Ashraf Ghani se ha dirigido a la nación. «Como vuestro presidente, mi misión es prevenir más inestabilidad, violencia y más desplazamientos de afganos», ha dicho sin responder a la demanda de dimisión de los talibanes. Han planteado que renuncie antes de negociar cualquier alto el fuego o negociación política.

Ghani parece como el emperador del cuento. Está desnudo y no parece darse cuenta. Miles de soldados se rinden y desertan sin apenas resistencia a los talibanes mientras él pide que no haya inestabilidad. Ha dado a entender que no se presentará a la reelección si los talibanes concurren a los comicios. Mientras tanto, se teme por su seguridad ya que muchos de sus guardaespaldas provienen de localidades que han sido conquistadas por los talibanes.

En apenas una semana las derrotas cosechadas por el ejército afgano han sido espectaculares. Han perdido Herat, cerca de la frontera con Irán, en el oeste. También Kandahar, cercana a la localidad de Spin Boldak, uno de los principales accesos a Pakistán, que ya controlan desde hace tiempo.

Este avance vertiginoso no parece tener freno y de ahí que dos batallones de marines y uno de infantería vayan a aterrizar el domingo en Kabul. Serán unos 5.000 efectivos. Además, EEUU va a desplegar una brigada de combate en Kuwait, procedente de Fort Bragg. Es una fuerza de acción rápida que entraría en acción en caso de que la operación de evacuación se encuentre con resistencia de los talibanes.

«Kabul no está bajo amenaza inminente, pero parece evidente dado el avance de los talibanes que su objetivo es cercar la capital», ha dicho el portavoz del Pentágono, John Kirby, en Washington. En la embajada de EEUU en Kabul han empezado a quemar todo tipo de material que pudiera ser comprometido.

Otros países, como el Reino Unido, Alemania, y España, han empezado también a preparar la salida de sus ciudadanos. El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, ha anunciado que en breve se procederá a la evacuación de los seis ciudadanos españoles en Afganistán, el personal de la embajada y los colaboradores de las tropas españoles. «No dejaremos a nadie atrás», ha insistido. Queda saber cómo y cuándo se hará esta operación de salida.

El Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad de la UE, Josep Borrell, ha hecho un llamamiento a los talibanes para que no causen más sufrimiento a la población afgana. Ha asegurado que cualquier gobierno que se imponga por la fuerza está condenado al aislamiento. En la misma línea se manifestó el jefe de la diplomacia española el viernes.

También ha hecho una declaración el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en la que pedía que parase la ofensiva. «Es hora de empezar una negociación seria. Es hora de evitar una guerra civil prolongada o el aislamiento de Afganistán», ha dicho Guterres.

No parece que a los talibanes les vayan a preocupar estas apelaciones, que llegan cuando ya Afganistán está al borde del abismo. Sí que parecen mucho más interesados en garantizarse el apoyo de China y por ello han garantizado a las autoridades de Pekín que no brindarán apoyo a los uigures. China se perfila como la gran ganadora de este peligroso juego que se libra en esa inhóspita tierra.

«Los llamados al alto el fuego son inútiles. Occidente no va a volver a intervenir. Probablemente se organicen operaciones humanitarias con el doble objetivo de ayudar en lo más urgente y para que no vengan solicitantes de asilo hacia Europa y EEUU. Con los talibanes en el poder y una guerra civil librándose en paralelo en varias localidades implementar la ayuda humanitaria será muy difícil», señala Mariano Aguirre.

Escenarios de un desastre anunciado

Si bien Kabul parece al alcance de los talibanes, es posible que se queden a las puertas. En una entrevista con El Independiente, el periodista y escritor paquistaní Ahmed Rashid, autor de Los Talibán, decía que los insurgentes yihadistas mantendrán el cerco y posiblemente no lleguen a entrar al menos de momento para evitar problemas con la comunidad internacional.  

A juicio de Mariano Aguirre, hay varios escenarios posibles. «Los talibanes pueden ofrecer al gobierno que se rinda o cogobernar. Dada la debilidad del presidente Ghani es posible que tenga que rendirse. Lo mejor que puede pasarle es que le dejen salir del país. Lo peor (y no es improbable) es que lo maten, como ha ocurrido con otros antecesores suyos. Es difícil de predecir».

Coincide Aguirre con Rashid en que no es lo mismo desarrollar una estrategia militar brillante, como han hecho los talibanes gracias a su aprendizaje en Pakistán, y otra cuestión es gobernar. Han demostrado que ellos sí han aprendido en estos 20 años: primero se han hecho con el control del norte, antes la zona de mayor resistencia, y luego han ido poco a poco avanzando en el resto del país. El ejército afgano, sin brújula, se ha rendido sin gran resistencia en la mayor parte de los focos.

«Afganistán es un país con una grave crisis humanitaria, cuyo principal ingreso es la exportación ilícita de opio (controlada por los talibanes). Si el Banco Mundial y otras organizaciones les cortan los créditos y fondos se encontrarán en una situación muy difícil.  Intentarán alianzas con China y Rusia, y fortalecer la que ya tienen con Pakistán. Probablemente también habrá focos de resistencia de grupos armados de otros grupos étnicos. Si, además, los Talibán quieren imponer un orden social ultraconservador entre sectores sociales que han empezado a vivir de otra manera, tendrán mucho trabajo por delante, concluye Mariano Aguirre, miembro asociado de Chatham House.

La música dejará de sonar en las ciudades de Afganistán. Será el sonido del muecín y los rezos del Corán lo que escucharán los afganos que ven cómo quienes llegaron con la promesa de ayudarles a labrarse una vida mejor ahora salen en estampida. Afganistán corre ahora el riesgo de convertirse en el paraíso de los yihadistas, justo lo que se trató de evitar hace 20 años.

Fuente: Ana Alonso/Francisco Carrión – El Independiente

 

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