La especulación causa una quinta parte del aumento del recibo de la luz

La especulación en el mercado de CO2 también impacta en el recibo de la luz.

Las exigencias medioambientales en la UE disparan el precio y atraen inversores.

El precio de megavatio de electricidad en España ha llegado a costar 130 euros por hora en diversos momentos de los últimos días. Es la cuantía más alta de la historia, y son muchos los motivos que están detrás de esta escalada.

Entre los más desconocidos está el complicado mercado de derechos de emisión de dióxido de carbono (CO2) responsable, según el Banco de España, en una quinta parte de la subida del precio de la luz registrada en el primer semestre del 2021 y que, junto a la escalada del gas, serían culpables del 70% de la subida.

Se trata de dos materias primas que están correlacionadas en la formación de los precios de la luz. En la subasta diaria en la que se fijan los precios entran en lo que se llama el pool primero las energías más baratas, las renovables. Si no cubren la demanda llegan la nuclear, la hidroeléctrica y en último lugar, las más caras, las que proceden de las centrales de ciclo combinado que funcionan con gas. El precio del gas en los mercados financieros ha escalado desde el final de la pandemia hasta los 48 euros actuales. El incremento de la demanda en China y las tensiones con Rusia son los principales motivos.

El mercado mundial del carbono se ha hecho cinco veces más grande, hasta 229.000 millones en el 2020

Como el gas es contaminante, las empresas que lo usan están obligadas a comprar derechos de CO2para compensar las emisiones. Lo mismo ocurre con las que usan carbón (que es más barato que el gas, pero obliga a comprar más derechos). Esto dispara el precio de esos derechos y, dado que son los últimos en entrar en el mix energético, son los culpables de marcar el precio final por las nubes.

Esta tendencia alcista nefasta para los consumidores es a su vez carne de pingüe negocio en el mercado financiero. Hasta tal punto que a finales de julio cumplió un año un producto financiero, el ETF KraneShares Global Carbon, que ya permite a los pequeños inversores de EE.UU. comprar CO2. Ha acumulado ingresos por valor de 458 millones de euros y una rentabilidad del 46%. La mayoría de los activos en los que invierte son derechos de carbono europeos, que es la bolsa más grande del mundo de estos activos. “La demanda de inversiones ecológicas está aumentando y el carbono es una forma fácil de participación para los inversores. Existen barreras para acceder al mercado de carbono directamente, por lo que los ETF son una solución para los minoristas”, según Bo Qin, analista de Bloomberg NEF. Que este tipo de activos llegue a los inversores del resto de los países es cuestión de tiempo.

Pero los grandes bancos y los fondos de inversión ya participan de este negocio desde hace unos años. El exitoso bróker de petróleo Pierre Andurand comenzó a diversificar en CO2hace un año. Fondos como Brevan Howard o Citadel son muy activos, y bancos de inversión como Morgan Stanley, Macquarie o Citi han montado equipos de inversión especia-lizados en este mercado. Asegu-radoras y fondos de inversión también están invirtiendo en el mercado de futuros de CO2, que en un principio estaba acotado a las empresas contaminantes.

El recorte de derechos acordado en Europa dibuja un atractivo mercado alcista para los inversores

La Unión Europea diseñó en el 2005 el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión y el Mercado Europeo de Emisiones (ETS EU) para incentivar a las empresas a reducir emisiones e invertir en tecnologías más eficientes. “Es la UE quien marca, bajo un sistema de cap &trade , la totalidad de derechos que hay en el mercado y su precio inicial. En un principio se asignaron cuantías gratuitas a los países y a las empresas obligadas a participar, entre ellas industrias de gran consumo energético como eléctricas, industria pesada, aviación… Si contaminan más del cupo asignado, tienen que comprar derechos para compensar. Por eso cuanto más caro es el EUA (como se denomina al derecho de emisión de CO2europeo), más incentivos tiene una empresa para cambiar a tecnologías no contaminantes”, explica Bernadett Papp, analista sénior de mercados en Vertis Environmental Finance, compañía intermediaria en la compra de esos derechos.

Al principio se asignaron muchos derechos y eso mantenía el precio bajo. “También había mucha volatilidad y poca liquidez. Si una gran empresa compraba una cantidad elevada de derechos, alteraba el precio sin que hubiera mucho margen. La llegada de entidades financieras inyectó liquidez. Ahora, cuando una empresa quiere comprar derechos, siempre tiene quien se los vende”, asegura Papp.

La Comisión Europea redujo el número de créditos y organizó el mercado para evitar precios bajos. En el 2018 convirtió los derechos de CO2en un producto financiero. Desde entonces, además de las operaciones entre empresas en el mercado al contado hay un mercado de futuros similar al de otras materias primas. “Se buscaba restringir la participación en el mercado de operadores sin licencia, tener capacidad para supervisar las operaciones y dotar a los inversores y empresas de la cobertura de los criterios de seguridad establecidos por la directiva Mifid II”, explica Iker Larrea, director de mercados de Factor Trading.

En la primera semana de agosto el precio de la luz en España escaló un 10% y llegó a tocar 130 euros por MWh

Desde entonces la tendencia alcista del precio ha sido imparable. El mercado mundial se ha hecho cinco veces más grande y en el 2020 alcanzó los 229.000 millones de euros, según S&P citando datos de Refinitiv. “El sistema está cumpliendo con su objetivo. Derechos con precios altos para que su coste incentive a las empresas a invertir en tecnologías limpias y contaminar menos. Se espera que en el sistema habrá menos y menos derechos en los próximos años”, asegura Bernadett Papp.

Ha sido esa ambición europea por apostar por medidas restrictivas en favor del clima lo que ha atraído a nuevos actores a este mercado, como advertía hace un año el periódico Financial Times .

“Los EE.UU. entraron en el 2018 en el radar de los bancos de inversión, hedge funds , incluso grandes fondos de pensiones. Pero fue en el confinamiento cuando su atractivo se acrecentó. La paralización de la pandemia bajó la ­actividad de las empresas, que necesitaron menos derechos, y los precios cayeron. Fue una oportunidad para entrar para los fondos”, explica Iker Larrea.

La escalada de precios del CO2 y el gas es responsable del 70% de la subida, según el Banco de España

A ello se unión que, en diciembre del 2020, la UE acordó incrementar su objetivo de reducción de emisiones en el 2030 desde el -40% hasta el –55%. Y este 2021 la Comisión ha publicado el Fit for 55 , un paquete legislativo que detalla el camino a seguir. “Fit for 55 ha dado mucha visibilidad a largo plazo a lo que va a ocurrir. Habrá menos derechos y más empresas obligadas a comprarlos, como las navieras próximamente. Es decir, más demanda y menos oferta. El precio subirá si no hay un elemento distorsionador como fue la pandemia”, asegura Larrea.

En este contexto, las previsiones hablan de una escalada hasta los 100 euros por EUA, antes de que existan tecnologías limpias mayoritarias. Por ello, si los gobiernos quieren evitar el contagio a las facturas de los consumidores, quienes en última instancia están pagando el esfuerzo climático europeo, se impone con urgencia que Bruselas adopte medidas. “El Reino Unido es un ejemplo. Tras abandonar la UE ha montado su propio mercado de emisiones de CO2con mecanismos para limitar la subida de precios”, asegura Larrea.

La financiación a empresas del carbón sube un 10%

Los 60 bancos más grandes del mundo aumentaron su financiación a las 100 empresas más responsables de la expansión de los combustibles fósiles en más del 10%, según explica Roland Rott, responsable de investigación sobre ESG e inversión sostenible de la gestora La Française, citando un informe de la organización Urgewald.
Aunque los créditos verdes y la financiación a energías limpias están cada vez más presentes en las carteras de inversión de bancos y fondos de inversión, los bancos proporcionaron 750.000 millones de dólares en financiación a las industrias del carbón, el petróleo y el gas en el 2020. “Esto eleva el apoyo total a 3,8 billones de dólares en los cinco años transcurridos desde el Acuerdo de París”, asegura Rott.
A la cabeza de estas inversiones estaría la empresa estadounidense de fondos de inversión Vanguard, con participaciones de casi 73.000 millones de ­euros. Le sigue de cerca Black­Rock, que tiene inversiones por valor de más de 71.200 millones de euros en la industria del carbón. Juntos, estos dos gigantes de la inversión representan el 17% de las inversiones institucionales en la industria mundial del carbón.

Fuente: Pilar Blázquez – La Vanguardia

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