El fraude chavista en Venezuela y la razón de Bolsonaro al cuestionar el voto electrónico

En noviembre del año pasado, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, inició una campaña para eliminar el voto electrónico y retornar al voto impreso, con el fin de evitar lo que sucede en «otros países». Bolsonaro afirmó que Brasil debe buscar un «sistema electoral confiable», con miras a los comicios presidenciales 2022 en los que se presentará a la reelección.

«Tenemos bastante avanzado el estudio. Esperamos que el año que viene entre, y se profundice en la Cámara y en el Senado para que podamos realmente tener un sistema electoral confiable en 2022», declaró entonces el jefe de Estado quien agregó que era «la manera que uno tiene de auditar y contar los votos de verdad».

El proyecto ha seguido su curso y ahora falta que se apruebe definitivamente, por lo cual ya comenzaron las reacciones a favor y en contra. El pasado domingo 1 de agosto, miles de personas se lanzaron a las calles en diversas ciudades brasileñas en apoyo a la propuesta de Bolsonaro y en contra del sistema de votación electrónica, vigente desde 1996.

Pero el Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil, en vez de escuchar las demandas de los ciudadanos, lo que ha decidido es investigar al presidente Bolsonaro “por sus constantes ataques, sin pruebas, a la legitimidad del sistema de votación electrónica”. La máxima corte electoral acordó además pedir al Supremo Tribunal Federal (STF) que el mandatario sea investigado por difundir «noticias falsas».

Dos días después, el juez del STF Alexandre de Moraes aceptó la petición de la cúpula del Tribunal Superior Electoral para que las declaraciones de Bolsonaro se añadan al proceso que ya tramita en el Supremo sobre el uso de noticias falsas para atacar las instituciones democráticas.

Sin embargo, Bolsonaro está en su derecho de elevar criticas al voto electrónico, puesto que, en efecto, se cuenta con suficientes elementos que siembran la duda del fraude a través de él, como se ha demostrado reiteradamente en Venezuela y en otras naciones, donde el Foro de Sao Paulo lo ha utilizado para imponer a sus candidatos.

En este sentido, reitero lo que denuncié en noviembre del año pasado en La Gaceta de la Iberosfera, respecto a que los mayores expertos del mundo en perpetrar fraudes electorales son los chavistas, aunque los cubanos los hayan iniciado en esta práctica delincuencial.

Para quienes tengan dudas sobre los peligros de las máquinas electrónicas de votación, recomiendo que vean un documental titulado “Conexiones peligrosas”, disponible en Youtube

 

 Y quienes tengan más tiempo para investigar, sugiero leer los estudios publicados sobre el fraude en Venezuela por Gustavo Delfino Guillermo Salas, integrantes de la asociación ESDATA, en la prestigiosa revista Statistical Science.

El fallecido experto electoral venezolano, Alfredo Weil, fundador de ESDATA, no solo documentó el fraude electrónico en Venezuela, sino además un sistema integral para tergiversar los resultados de los comicios que incluye la modificación del padrón electoral, el incremento de los centros de votación donde hay pocos testigos de la oposición, el uso de las máquinas captahuellas para eliminar el secreto del voto, y otras prácticas ilegales para garantizar un resultado conveniente al chavismo.

El descaro del régimen venezolano fue tan grande, que hasta la cuestionada empresa Smartmatic -fundada por chavistas- denunció en agosto de 2017 que el Consejo Nacional Electoral de Venezuela manipuló las elecciones a la Asamblea Constituyente añadiendo artificialmente al menos un millón de votos.

No es casual, por tanto, que el Tribunal Constitucional de Alemania haya prohibido en ese país el uso de máquinas electrónicas de votación. Esta Corte consideró que el sistema electrónico “no garantiza una votación secreta y un control democrático del cómputo».

En junio pasado, la senadora colombiana María Fernanda Cabal escribió: “Quiero denunciar formalmente que el Foro de Sao Paulo cuenta con un equipo itinerante experto en cometer fraude, que viaja a nuestras naciones cada vez que hay una elección”. Y fue más allá al señalar que “su función es detectar las debilidades del sistema electoral para favorecer a sus candidatos mediante artimañas. Esto se ha evidenciado claramente en Bolivia, Nicaragua y Venezuela, y ahora pretenden salirse con la suya en el Perú”, como en efecto ocurrió.

Cuando Bolsonaro anticipa la posibilidad que los resultados electorales a través del sistema automatizado de votación no se compaginen con la decisión ciudadana se queda corto. Y es que en Venezuela, lo hemos visto todo. No solo lo ya documentado por el experto Weil, sino además la contaminación del registro electoral, pasando por el uso de encuestas amañadas para favorecer a determinados candidatos que en realidad no cuentan con respaldo popular, hasta el control del ente electoral y la utilización de máquinas de votación electrónicas fácilmente manipulables junto a la complicidad de observadores internacionales afines ideológicamente al candidato que se pretende imponer. Estudiosos y técnicos en la materia hay expresado, incluso, que la robustez de los sistemas electorales electrónicos no puede ser garantizada. ¿Entonces? ¿No suena lógico que se quiera volver al voto impreso?

Fuente: Nitu Pérez Osuna – La Gaceta de la Iberosfera

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