El gobierno sociopodemita de Sánchez es un calco del de 1931

La gran manipulación. Tres artículos y una sola razón de fondo para el odio: la cristofobia. Para identificar lo que está pasando, lean a Jorge Fernández, Javier Paredes y Alberto Bárcena.

Voy rápido porque hoy no quiero que me lean a mí sino a los historiadores Javier Paredes Alberto Bárcena, en Hispanidad, y al exministro Jorge Fernández. Entre los tres descubren la gran manipulación que estamos viviendo y que nos puede llevar a una nueva guerra civil. Una manipulación dirigida por la izquierda, más bien por el progresismo, más bien por la cristianofobia, que empezó en el Valle de los Caídos y acaba… en el Valle de los Caídos, tras darse un garbeo por la II República, la Guerra Civil y el Franquismo.

¿Saben qué? Tendremos que re-enseñar la historia reciente de España a las nuevas generaciones.

Para implantar la III República, al Sanchismo ya no le hace falta la excusa de un golpe de Estado militar: la izquierda se inventaría uno que la derecha ni se ha planteado. Ya no necesitan milicianos, tienen diputados

Empecemos: Jorge Fernández, artículo en La Razón, domingo 25 de julio, día de Santiago Apóstol. Memoria Democrática sociopodemita, del nuevo peligro de La Moncloa, el neo-ministro Félix Bolaños, otro sectario máximo.

Recuerda Fernández que la Guerra Civil no se inició en 1936 sino en 1931, con el concierto de asesinatos de los milicianos socialistas, comunistas y anarquistas, especialmente contra los católicos. Insisto: te mataban por entrar en una Iglesia.

Continúa, digo, en Cuelgamuros (segundo artículo, el publicado por el historiador Alberto Bárcena en Hispanidad, el sábado 24), otro embuste, gigantesco, del Gobierno Sánchez: ni fue un campo de trabajos forzados, ni una venganza -todo lo contrario- de los nacionales contra los presos republicanos, ni hubo maltrato sino reconciliación.

Por cierto, algunos de esos presos, como bien demuestra en su pieza Alberto Bárcena, no se merecían lo bien que se les trató. Justo lo contrario de lo que cuenta la propaganda monclovita sin que se admitan voces discrepantes… sobre todo si cuentan la verdad.

Todo ello alrededor de la gran mentira, la mentira suprema, que corona la pléyade de embustes del Sanchismo: el origen, esencia y devenir de Cuelgamuros.

Calumnia que algo queda, constituye el aforismo que resume todo lo que nos están contando acerca del Valle de los Caídos.

Tercero, articulo publicado el domingo, festividad de Santiago Apóstol, patrón de España, también en Hispanidad. Como buen historiador, Javier Paredes se atiene a los hechos, y el hecho es que la Fiscalía especial que crea la ley de Memoria Democrática (siempre que escucho el nombre del anteproyecto de ley sanchista me pregunto cómo será la Memoria antidemocrática) se parece, como dos gotas de agua, a los tribunales populares, sucursales de las checas, donde, ya antes de 1936 (la persecución de la II República a los católicos no comenzó en 1936 sino en mayo de 1931, con la quema de conventos) se asesinó a miles de españoles por el hecho de discrepar con los gobiernos de la II República… Y a mí se me ponen los pelos como escarpias cuando escucho al catedrático Paredes contarnos cómo funcionaban los susodichos tribunales: la nueva Fiscalía especial ha nacido para ese mismo cometido. Por ahora sin ejecuciones. Eso sí, aquí el progresismo ha caído en su propia trampa: cometió el error de eliminar la pena de muerte. ¡Lástima!

¿Y eso era la bendita democracia de 1931? No me extraña que muchos españoles, no franquistas, se apuntaran corriendo al bando de Franco.

Si no aprendemos de la historia, repetiremos la historia. Pedro Sánchez es mucho más ignorante y más insensato que Manuel Azaña

El actual Ministerio de la Verdad del Franquismo, o sea, la gran mentira sobre la II República, nos sitúa ante un frentepopulismo próximo a la Guerra Civil. Eso sí, en 2021, con una derecha, la de Pablo Casado, totalmente acomplejada ante la propaganda y las mentiras sanchistas. O sea que, pudiera ser que se declarara la tal guerra y Sánchez la ganara en un día. Tengan en cuenta que esta vez no haría falta ni golpe de Estado militar: la izquierda se inventaría uno que la derecha ni se ha planteado y luego lo aplastaría con gran coraje…, el surgido del poder del Estado que controlan. Ya no necesitan milicianos, tienen diputados.

De la mentira al guerracivilismo: si no aprendemos de la historia, repetiremos la historia. Reparen en que Pedro Sánchez es mucho más ignorante y más insensato que Manuel Azaña… por ejemplo.

Fuente: Eulogio López – Hispanidad

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