Arrimadas despide al último ‘Girauta’ de Ciudadanos

Fran Carrillo, conocido en su círculo político como el ‘azote de la izquierda’, ha sido destituido como portavoz adjunto en el Parlamento andaluz

El diputado pertenece al ‘sector crítico’ del partido y exigió a Arrimadas dimisiones tras las últimas derrotas electorales

El nombre de Fran Carrillo (Córdoba, 1981) ha sido el último en engrosar la larga lista de salidas, por decisión propia o ajena, del Ciudadanos de Inés Arrimadas. La política jerezana se hizo con las riendas del partido tras la salida de Albert Rivera, y su liderazgo quedó ratificado a principios de marzo de 2020, cuando la pandemia comenzaba a avanzar en España. Desde entonces, el goteo de altos cargos críticos con la nueva dirección por las decisiones que se iban tomando en el seno de la cúpula se convirtió en una constante. Y poco a poco, dirigentes de alto rango durante la era ‘riverista’, como Juan Carlos Girauta, Marcos de Quinto, Fran Hervías o Toni Cantó, rompieron su carné naranja.

A las fugas voluntarias se unieron las purgas internas dictadas por la dirección nacional y que afectaron a estructuras territoriales como la de Extremadura, Castilla y León o Andalucía. Aunque se trata de movimientos habituales en los partidos políticos para colocar en los órganos de poder a personal afín a la cúpula, en Ciudadanos no ha hecho sino avivar el malestar interno del denominado como ‘sector crítico’ que se extiende en un amplio sector de la militancia, donde se mira con recelo a Inés Arrimadas por la «deriva» de un partido que sigue sin levantar cabeza desde hace más de año y medio.

Y el diputado y portavoz adjunto del grupo parlamentario de Ciudadanos en Andalucía, Fran Carrillo, ha sido el último ‘purgado’ del partido por decisión conjunta de la dirección nacional y regional para conformar un equipo compacto y unido en torno al vicepresidente andaluz de cara a las próximas elecciones autonómicas, donde Ciudadanos vuelve a jugarse su supervivencia. Fue el propio Juan Marín el que trasladó «en persona» este mismo jueves al alto cargo de la formación liberal su destitución, según fuentes cercanas al parlamentario cordobés. Ayer se produjo también la salida de Sergio Romero, aunque en su caso su salida ya estaba pactada «desde hace meses». A Carrillo, sin embargo, le pilló «por sorpresa».

Arrimadas ejecuta así a uno de los últimos afines acérrimos a Albert Rivera para blindar su liderazgo y su equipo sin contestación interna en el proceso de recuperación que quiere emprender en los próximos meses, con la convención nacional del pasado fin de semana como punto de partida. Hace unas semanas, este asesor en comunicación política y empresarial y autor del libro Tus gestos te delatan [Planeta] aseveró en una entrevista que «España echa en falta a Albert Rivera», unas declaraciones que descolocaron a algunos miembros de la dirección nacional.

En redes sociales, además, fue uno de los dirigentes que exigió «responsabilidades» en el partido tras el descalabro electoral sufrido en Cataluña, cuna política del partido liberal, después de que Arrimadas decidiese seguir adelante sin cambios organizativos ni estratégicos. «Ciudadanos necesita caras nuevas con Arrimadas, y volver al discurso sin complejos», insistió meses después, cuando la decisión de ejecutar una moción de censura en Murcia desembocó en un adelanto electoral en Madrid y la pérdida del principal feudo político del partido naranja.

En los círculos internos andaluces, Carrillo no tardó en ganarse el apodo de «azote de la izquierda» por la multitud de discursos que protagonizó contra la oposición en la cámara regional y que no tardaron en viralizarse en redes sociales. A algunos, el tono ácido de sus intervenciones recuerda al que con frecuencia utilizaban otros ex popes naranjas, como Juan Carlos Girauta o Toni Cantó, antes de su salida definitiva de la formación. A nivel nacional y regional, se ubicaba al diputado cordobés como el último abanderado del discurso beligerante y sin cortapisas contra la ideología de izquierdas dentro del Ciudadanos de la era post-Rivera, fuese cual fuese la temática que se discutiese en la cámara regional.

Una de sus alocuciones más virales fue el famoso «estoy hasta los cojones de todos nosotros», utilizando la frase del presidente de la I República, Estanislao Figueras, para pronunciarse en contra de los vaivenes políticos en mitad de la pandemia justo el día en que la dirección de Ciudadanos autorizó una moción de censura en Murcia contra el Gobierno del PP y se convocaron elecciones en Madrid. «Hoy siento vergüenza de pertenecer a la clase política. Hoy nos damos vergüenza (…) estamos cerca de los 100.000 muertos, y estamos hablando de mociones de censura, de adelanto de elecciones, de conchabeos, de votos… damos vergüenza», espetó, deslizando su disconformidad con la decisión de su partido.

En Andalucía, Carrillo no suele pasar desapercibido en los debates donde, sea cual sea la cuestión a defender, aprovecha para pronunciar duros alegatos en los que deja entrever su profundo rechazo a la izquierda que, según comentan en el grupo parlamentario, han sido aplaudidos por sus homólogos de PP y Vox en público y en privado y se han viralizado en algunos medios y redes sociales afines a la derecha. Ese discurso «sin complejos» que enarbola el propio Carrillo se materializa en ‘vivas’ a España y al Rey en algunos de sus discursos e, incluso, en la exhibición de la bandera nacional en la sede del parlamento regional. «¿Por qué les duele esto?», espetaba a los diputados del PSOE hace poco más de un mes, justo antes de la aprobación de los indultos por el Gobierno central.

«La izquierda en un sistema de prejuicios, un combinado de etiquetas con tres ingredientes: odio, rencor e ignorancia (…) el que no opina como ustedes es un fascista», pronunciaba en otro alegato del pasado año en el Parlamento regional, en el que junto a Sergio Romero, ya ex portavoz de la formación, ha hecho gala en sus intervenciones de la corrupción que ha acompañado al PSOE andaluz. «Ustedes son unos vividores de lo público. ¿De qué están orgullosos? Dan vergüenza. Avergüéncense de su historia», pronunciaba el pasado mes de octubre, entre el revuelo de los dirigentes socialistas.

Otra intervención que el diputado y senador naranja mantiene fijada en su perfil de Twitter fue una respuesta a la ya ex vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, de la que censuró su «feminismo selectivo» por el hecho de que la ex ministra no censurase el comportamiento de algunos manifestantes contra «las mujeres de Ciudadanos» cuando éstas salieron en la cabecera del partido el día del Orgullo LGTBi en 2019. «Si tan integradora e inclusiva es, el año que viene lleve usted a la presidenta de mi partido y encabecen la manifestación del 8M juntas», retó.

Fuente: Ana Belén Ramos – El Independiente

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