Tezanos, encuestas y la fecha electoral

Partiendo de las premisas de que Sánchez nunca dice la verdad y que ERC le ha dado a su Gobierno dos años antes de exigir la puesta en marcha en Cataluña de un referéndum de autodeterminación, o consulta no vinculante, llegamos a la conclusión de que Pedro Sánchez tiene en mente y en secreto celebrar las próximas elecciones generales a final del otoño de 2022 y no en 2023 como va pregonando para despistar.

Naturalmente esa fecha de 2022 siempre y cuando la mejora económica con los fondos de la UE y el fin de la pandemia sean una realidad y las encuestas fiables -cuando despidan a Tezanos del CIS, lo que puede estar al caer- le confirmen al PSOE una recuperación electoral suficiente para que Sánchez siga en el poder, con los votos del ‘Combo Frankenstein’, y sin que PP y Vox sumen mayoría absoluta.

Y precisamente con ese objetivo el presidente cambió el Gobierno y cesó a Calvo, Ábalos y Redondo como los únicos culpables de sus decisiones y tropelías y como si él no tuvieran nada que ver con lo ocurrido en este último año y medio.

Lo que al parecer se han tragado algunas encuestas publicadas ayer que continúan anunciando la victoria del PP, pero que indican que el PSOE ha frenado algo su caída y registra una cierta recuperación.

Aunque todavía falta por salir el barómetro de julio del CIS de Tezanos, que sabe que le huele el culo a pólvora y vendrá con el mazo para machacar a la oposición y anunciar el imparable triunfo de Sánchez. Con la misma alegría que, antes de las elecciones del 4-M en Madrid, el caradura de Tezanos dijo que habría un empate en Madrid entre la izquierda y la derecha.

Un disparate incumplido que metió a Gabilondo en una espiral de locura que casi le cuesta la vida, y que se saldó con un estrepitoso fracaso de Sánchez, motivo por lo que el presidente despidió a su guardia pretoriana y quiere colocar, boca abajo, a Tezanos del palo más alto de La Moncloa.

Lo del nuevo Gobierno con nuevas ministras de más postín está bien pero ya veremos lo que dura porque no han salido bien libradas de los primeros embates de la dictadura cubana y la sentencia del TC. Con la diferencia de que Calvo, Ábalos y Redondo eran de piel curtida y la nuevas ministras son de un muy delicado cutis.

En cuanto a las encuestas ya veremos porque aún quedan muchas cosas por despejar como los recursos sobre los indultos, las reformas que debe de aprobar Bruselas, la mesa de dialogo catalana y otros asuntos que ahí están a la espera de que llegue su momento al regreso del veraneo que ya está a punto de comenzar.

Fuente: Marcello – República

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