La vicepresidenta del TC denuncia las presiones del Gobierno Sánchez: «He recibido llamadas del Ejecutivo»

Todas las miradas se fijan en Carmen Calvo como muñidora del acoso judicial para que se avalase la decisión de Moncloa de encerrar en sus domicilios a los españoles.

Un escándalo en toda regla.

Sin embargo, lo que en cualquier otra democracia sería un hecho que provocaría la caída inmediata de todo en Gobierno, en España no va a suceder.

Y es que ya se ha asumido y adoptado como algo hasta normal que el Ejecutivo sanchista intente presionar hasta la náusea para influir en las decisiones judiciales.

El 14 de julio de 2021 se conocía el fallo del Tribunal Constitucional en el que se declaraba no conforme a derecho el primer estado de alarma decretado por Pedro Sánchez un 14 de marzo de 2020 y que obligó al confinamiento domiciliario de las ciudadanos.

Poco tardaron los ministros del Ejecutivo socialcomunista en salir a tarifar contra la sentencia, en especial la nueva titular de Justicia, Pilar Llop, que defendió que el estado de alarma era esencial y que ese encierro, haciendo buena la tesis de Sánchez, había salvado casi medio millón de vidas.

Pero eso no era más que el derecho al pataleo de quien había perdido a pesar de intentar por todos los medios torcer la voluntad del Tribunal Constitucional para que le concediese lo que políticamente le interesaba, la constitucionalidad del confinamiento.

De hecho, hasta que se produjo la votación, los miembros que no estaban por la labor de plegarse a los caprichos de Pedro Sánchez o que estaban dudando sobre el sentido de su voto, las presiones políticas desde Moncloa fueron constantes.

La vicepresidenta del TC, Encarnación Roca, reconoció y denunció ese acoso del Gobierno de Pedro Sánchez.

Durante su intervención en el pleno en el que tenía que votarse la legalidad o ilegalidad del primer estado de alarma, la magistrada fue precisa y muy cristalina:

Yo también he recibido llamadas.

Para más inri, esta magistrada fue elegida para el Constitucional a propuesta del PSC-PSOE y de la extinta Convergencia y Unión (CiU).

Sin embargo, ella optó por seguir su propio criterio y votó en contra de los intereses de uno de sus ‘patrocinadores’ políticos.

Tal y como publica este 17 de julio de 2021, en el Tribunal Constitucional no dudan de que la autora de las llamadas para influir en la decisión de los 11 magistrados fue la entonces vicepresidenta primera, Carmen Calvo.

Especialmente esos contactos telefónicos fueron más que frecuentes a principios de junio de 2021 cuando ya se atisbaba que el Gobierno de Pedro Sánchez podría sufrir un revolcón judicial.

Por aquellos días previos al verano se filtraba que la división en el Tribunal Constitucional era máxima. Cinco miembros a favor de avalar el primer estado de alarma y otros cinco que sostenían que él mismo no se ajustaba a derecho.

Todo estaba a expensas de lo que decidiese entonces Encarnación Roca, vicepresidenta del TC. Ella fue llamada por miembros del Ejecutivo sanchista y, al igual que en la famosa obra de Miguel Delibes, ‘El disputado voto del señor Cayo’, tuvo que sufrir presiones para que votase a favor de la legalidad del estado de alarma.

Pero los contactos no surtieron efecto y Roca optó por votar en conciencia y avalar el recurso de VOX contra ese confinamiento.

Fuente: Juan Velarde – Periodista Digital

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