Los indultos y el derrumbe de Cs reactivan la tesis de un adelanto electoral en Andalucía

Tras la concesión de los indultos, el Gobierno encarrila dos años de legislatura ‘tranquila’, con el impulso de los fondos europeos, los Presupuestos de 2022 enfilados y la población inmunizada.

Los indultos a los presos del procés han sido detonante suficiente como para que Pablo Casado haya pronunciado las dos palabras que, antes o después, pronuncia todo jefe de la oposición: «dimisión» y «elecciones». El problema es que el Partido Popular ha quemado este argumento porque la situación «lo requiere» -sostienen que el fin último de Sánchez es impulsar un «cambio de régimen» y autorizar un referéndum «pactado» con el nacionalismo catalán-, pero en la dirección de Génova se resignan a trabajar con un escenario electoral a dos años vista. La previsión es que Pedro Sánchez agote una legislatura que avanza ahora con viento de cola, con el verano de por medio para diluir el impacto político de la excarcelación de los líderes independentistas, a la espera, no obstante, de la respuesta del soberanismo catalán a la última cesión de Moncloa. Con esta decisión, el Ejecutivo espera haber blindado también los Presupuestos de 2022 con el apoyo de sus socios de investidura y, además, en los próximos meses se producirán dos grandes hitos: la llegada de los fondos europeos, que se traducirá en un impulso a la actividad económica tras la pandemia; y la inmunización efectiva de la población, que a todas luces se venderá como un éxito en la gestión de la campaña de vacunación.

La tranquilidad de Moncloa se debe, en parte, a esos dos años que restan aún para que el país vuelva a abrir las urnas. Porque si ahora mismo se celebrasen elecciones generales, Pablo Casado podría gobernar con el apoyo de Vox, según reflejan la mayoría de encuestas publicadas desde la victoria de Isabel Díaz Ayuso el pasado 4 de mayo. Esta situación es a la vez virtud y debilidad para los populares, que necesitan mantenerse en la cresta de la ola durante, quizá, demasiado tiempo. Génova se adviene a definir en los próximos meses una estrategia para mantener su hegemonía como primer partido de España -no se encuentra en esta situación desde antes de la moción de censura, en mayo de 2018-, con la vista puesta en la Convención «a la americana» de octubre y en la batalla jurídica que la dirección prevé alargar durante meses. Pero podría no ser suficiente.

Es por este motivo por el que algunas miradas del partido vuelven a posarse con más intensidad sobre Andalucía: un adelanto electoral en esta región -escenario que se tantea desde hace meses- podría suponer un revulsivo político mayúsculo para el PP, y una ventana de oportunidad para consolidar definitivamente la marca como una alternativa sólida a Pedro Sánchez. Con las encuestas en la mano, Juanma Moreno se acerca en estos momentos a la mayoría absoluta, aunque aún necesitaría a Vox; Ciudadanos quedaría prácticamente neutralizado; y, lo más importante, se asestaría un fuerte golpe al recién elegido líder del PSOE-A, Juan Espadas, ligando la marca del socialismo andaluz a la «traición» que ha «perpetrado» Sánchez contra el conjunto del país.

Las autonómicas en Andalucía son las siguientes que, salvo sorpresa, se celebrarán en el marco de un acelerado calendario electoral nacional. Pero no están previstas hasta finales de 2022, lo que las acerca inexorablemente a la apertura de urnas a nivel nacional. Un ‘efecto Moreno’ previo, emulando a lo sucedido en Madrid con Isabel Díaz Ayuso, daría un balón de oxígeno al PP para aguantar el resto de la legislatura como primera fuerza política en las encuestas, mientras el PSOE tendría que sortear otra derrota electoral más tras el rapapolvo que sufrió en la Comunidad de Madrid. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, no está por la labor: así lo ha dejado claro en diversas entrevistas e intervenciones en los últimos meses, hasta cuando Vox presionaba desde dentro para desestabilizar al ejecutivo regional y precipitar la apertura de urnas. El presidente andaluz incluso ha escenificado un acercamiento al PSOE de Espadas para sacar adelante las leyes que los de Santiago Abascal dejaron caer, como la comentada ley del suelo. Pero hace tiempo que el barón popular no respira al compás de Génova.

La dirección nacional del PP siempre ha dejado la puerta abierta a un adelanto electoral en Andalucía, y aunque la tesis oficial es la de respetar los tiempos que marca el calendario electoral, voces solventes del partido en Andalucía señalan que la operación para precipitar elecciones ya ha comenzado a orquestarse desde Madrid, en concreto desde la planta cuarta de la sede de Génova, 13. Y el frente en el que se trabaja es el de la descomposición efectiva de Ciudadanos en la región que alumbre una inestabilidad política lo suficientemente importante como para dar pista a Juanma Moreno para convocar elecciones, por la debilidad latente de sus socios de Gobierno. «Ese es el plan», confirman en este caso fuentes de Ciudadanos en Andalucía, con asiento en el Parlamento regional. «Aquí trabajamos ya con un escenario de adelanto electoral de aquí a final de año», suscriben, dando por sentado que el promotor de esta operación, Fran Hervías, conseguirá finalmente su objetivo.

En la formación naranja apenas hay nadie que dude que el apodado como ‘señor Lobo’, antiguo hombre fuerte con Albert Rivera y actual ‘asesor’ en la secretaría de Organización del Partido Popular, culminará una obra que, aseguran, ha comenzado por desestabilizar a Ciudadanos a nivel municipal. Hervías conoce como casi nadie las entrañas del partido naranja, sobre todo en Andalucía -fue diputado por Granada y senador autonómico- y «muchos cargos le deben a él su puesto», aseguran las fuentes consultadas. A él vinculan la inestabilidad que se respira ya en hasta tres capitales andaluzas: Granada, Jaén y, en menor medida, Sevilla. «Y pronto se meterá en el gobierno autonómico», augura un diputado regional.

En Granada, Luis Salvador -antiguo enemigo de Hervías- continúa atrincherado en el gobierno municipal únicamente con dos concejales, incluido el mismo, y otros 25 en contra tras la dimisión en bloque de los ediles del PP para forzar la dimisión del alcalde de Ciudadanos. ¿El motivo? Los populares defienden que se acordó la fórmula del 2+2 para el Ayuntamiento, por lo que Salvador debería abandonar ahora el consistorio para ceder el mando al PP. Luis Salvador, por contra, mantiene que jamás se firmó tal acuerdo ni con la dirección regional ni con la nacional. Frente a las teorías de Cs Andalucía, fuentes de Génova niegan que la dirección haya tenido nada que ver en un «lío» que vinculan al ex líder del PP en Granada, Sebastián Pérez, y aseguran que la dirección nacional no tomará partido en esta cuestión. «Que lo solucionen ellos», subrayan.

Jaén también ha entrado esta semana en una crisis de gobierno, después de la desbandada de tres de los cuatro ediles que tiene Ciudadanos en un Ayuntamiento liderado por el PSOE con el apoyo, hasta ahora, del partido naranja. Los concejales huidos de Ciudadanos esgrimen que el motivo del abandono ha sido ni más ni menos que la concesión de los indultos a los presos del procés por parte del Gobierno de Sánchez. Sólo María Orozco, la cuarta edil de Cs en Jaén, se ha mantenido fiel al alcalde socialista, Julio Millán, por orden expresa de la dirección nacional de Inés Arrimadas. En Ciudadanos ven clara la mano de Génova en la enésima polémica del partido naranja en Andalucía, porque el patrón es el mismo que podría producirse en Sevilla en los próximos días, territorio de Juan Espadas, donde también gobiernan PSOE y Cs.

«Es Génova la que está meciendo la cuna y la que está sembrando la imagen de que la inestabilidad en Andalucía la provoca Ciudadanos. Están logrando vender la imagen de que el PP implica estabilidad, y que Ciudadanos representa todo lo contrario», comentan desde el partido naranja, que insiste en quitar a su partido toda responsabilidad sobre lo sucedido en la región en las últimas semanas. Y desde Andalucía se hace un llamamiento a Inés Arrimadas para dar una respuesta «contundente» a la operación que, aseguran, se está fraguando en la región de la mano de Fran Hervías para desguazar definitivamente a la formación. Una fuente de la dirección nacional de Ciudadanos opina, no obstante, que el «mayor error» se produjo hace meses: «Echar del partido a la única persona que te lo puede destrozar».

Fuente: Ana Belén Ramos – El Independiente

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