Los indultados siguen siendo delincuentes

Los indultos de cárcel concedidos por el Gobierno de Pedro Sánchez a nueve de los golpistas catalanes del procés, Junqueras, Forcadell, Rull, Turrull, Romeva, Sánchez, Cruixart, Forn y Basa, constituyen un ataque frontal al Estado de Derecho y a la legalidad por cuanto los indultos no cumplen con los requisitos que exige la ley de: ‘Justicia, equidad, utilidad pública, arrepentimiento y no reincidencia’.

Al contrario los indultos, que el Gobierno ubicó en un impostado objetivo de ‘concordia’, solo responden al interés del presidente Sánchez de seguir en el poder con el apoyo de ERC, como se lo recordó Rufián en el Congreso.

Lo que ahora obliga a Sánchez a ejercer presión sobre el Tribunal Supremo, y también contra el Tribunal de Cuentas, para impedir que ambos tribunales anulen los indultos y no obliguen a pagar la malversación del dinero público despilfarrado en la propaganda internacional del golpista procés.

Esto es lo que ocurre y ante lo que estamos. Y ningún argumento político o maniobra de distracción del Gobierno de Sánchez, el PSOE o de sus aliados de UP, ERC, Bildu y PNV, pueden ocultar la flagrante realidad de que los indultados Junqueras, Forcadell, Rull, Turrull, Romeva, Sánchez, Forn, Cruixart y Basa son delincuentes y reos por los delitos de la sedición, malversación y desobediencia, los que va a figurar para siempre en su currículum penal.

Y esto es lo primero que hay que recordar y decir ante cualquier alusión o comentario sobre los indultos, vengan del gobierno de Sánchez o de sus simpatizantes y ahí incluidos los empresarios, los obispos y los medios de comunicación catalanes, cómplices o con disimulo.

Los nueve indultados, hay que repetirlo hasta la saciedad, no son héroes de nada sino una banda de delincuentes que además siguen inhabilitados y bajo vigilancia ante su posible reincidencia. Y ellos fueron condenados por golpistas sediciosos, malversadores ladrones y, en suma, por enemigos declarados de la democracia que violentaron revolviéndose contra Estatuto, la Constitución y el Código Penal.

Y no hay compromiso más alto ni admirable ni encomiable en un país, que se dice democrático, que el que se tiene con el Imperio de la Ley y con el orden constitucional. Y cero valor tiene la cacareada ‘concordia’ de Sánchez que los golpistas indultados han rechazado con mofa nada más salir de la cárcel. Y que solo es un espantajo con el que se pretende camuflar el ‘auto indulto’ del presidente -así lo llamó el Tribunal Supremo- y su ‘desviación de poder’ -así la llamó la Fiscalía del Supremo-, para permanecer Sánchez dos años más en el poder.

Los indultos de Sánchez han causado un daño irreparable a la Justicia de este país y especialmente al Tribunal Supremo, dentro y fuera de España. Y a esta Corte le toca, en su Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo, dar respuesta a este atropello a través de los ‘recursos’ presentados y sean las que fueren sus consecuencias políticas una vez que los golpistas ahora disfrutan de una inmerecida libertad.

Lo cierto es que el Gobierno quiso alterar la sentencia del Tribunal Supremo sobre los autores del golpe catalán y es el Tribunal Supremo el que ahora debe responder frente a esta ‘desviación de poder’, reponiendo en su sitio la independencia de la Justicia y el Estado de Derecho que se han pretendido derogar.

Fuente: Pablo Sebastián – República

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