Carmen Calvo retrata a Carmen Calvo: «Un Gobierno democrático no saca a los presos de la cárcel»

«Un Gobierno democrático no saca a los presos de la cárcel». La frase no es de Pablo Casado, tampoco de Santiago Abascal. Corresponde a Carmen Calvo, vicepresidenta primera del Gobierno de España. Y aunque pronunciada en 2018, cuando el Tribunal Supremo aún no había condenado a los cabecillas del golpe del 1-O, adquiere un nuevo valor ahora que Pedro Sánchez ha decidido aprobar los indultos.

Las respuestas de Carmen Calvo en una entrevista publicada por El Periódico el 17 de noviembre de 2018 son un ejemplo más de cómo los socialistas, el Gobierno y su presidente han modificado su posición ante la medida de gracia conforme ERC les ha ido dejando claro que la estabilidad del Ejecutivo sólo estará garantizada si se avanza en la «negociación» para resolver eso que los separatistas denominan como el «conflicto catalán».

«¿Cómo puede haber desinflamación [en Cataluña] cuando [los independentistas] dicen que sin la autodeterminación y la liberación de los presos no hay nada que hacer?», pregunta la periodista. Y Calvo responde: «Hemos dicho mil veces que no se puede mezclar la situación procesal porque eso no corresponde al poder Ejecutivo. Ningún Gobierno de ninguna democracia del mundo saca presos de las cárceles».

La periodista vuelve a insistir más adelante: «Este Gobierno ha analizado las posibilidades de conceder un indulto a los líderes del ‘procés’. Como sabe, además de los penados, también el Ejecutivo puede tramitarlo de motu propio». Y la vicepresidenta se revuelve incómoda: «No, no. ¿Cómo nos vamos a colocar en esa situación si ni siquiera se ha abierto el juicio? ¿Cómo vamos a hablar de esto?»

Pero no sólo «de esto» se ha terminado hablando en el Gobierno, sino que la decisión, la más arriesgada de Sánchez desde que llegó a la Moncloa, se ha negociado con ERC y la Generalitat, sacando así a la luz las enormes contradicciones de un presidente, su Gobierno y el partido más antiguo de España. Enfrentados todos ellos a la hemeroteca y a la videoteca, el valor de su palabra ha volado con el viento.

Así, Pedro Sánchez ha pasado en menos de dos años de afirmar que «el acatamiento de la sentencia significa su cumplimiento, reitero, su íntegro cumplimiento» a defender la indulgencia con los golpistas para facilitar la reconciliación en Cataluña.

Indultos «indeseables»

En 2013, con Alfredo Pérez Rubalcaba como secretario general del PSOE, la ponencia política del partido calificó los indultos políticos de «indeseable arbitrariedad». Un joven Pedro Sánchez, lejos aún del futuro que le iba a plantear la política, ejerció como coordinador del texto. Y así lo defendía en público: «Lo que decimos en la conferencia política es que nunca más indultos por motivos políticos y por motivos económicos, que los motivos del indulto van a estar tasados para evitar la injerencia del poder ejecutivo sobre el poder judicial y que, desde luego, van a tener que contar siempre con la petición inicial del tribunal que emite la sentencia».

Pero hace tiempo que la palabra de Sánchez perdió todo su valor. Es ya costumbre que una promesa suya sea anulada por otra en sentido contrario tras ser ambas defendidas con el mismo fervor. Esa capacidad que tiene Sánchez para acomodar como interés general lo que sólo conviene a su propósito particular es lo que le ha impulsado a viajar este lunes hasta Barcelona para anunciar que aprobará los indultos a los golpistas del 1-O pese a tener el informe en contra del Tribunal Supremo, que los consideró «inaceptables» porque ninguno de los condenados se han arrepentido de sus actos ni han adquirido el compromiso de no reincidir.

Sánchez se ha subido al escenario del Gran Teatro Liceo durante media hora para interpretar como único solista Encuentro: un proyecto de futuro para España, título de la conferencia elegida como coreografía para exponer los beneficios que los indultos reportarán a la estabilidad política, económica y social de Cataluña y el resto de España. A la espera de que el tiempo confirme tal pronóstico, Sánchez al menos ha amarrado el resto de la legislatura con el apoyo de ERC y, por extensión, de Bildu y el PNV. Que de eso se trataba.

Fuente: Agustín de Grado – OKDiario

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