Génova duda ahora sobre su presencia en Colón y la campaña antiindultos

Su presencia en la protesta del domingo genera dudas en la cúpula. El sector moderado pide no “exagerar la respuesta”

El PSOE los vuelve a asimilar con Vox: “Es la anti España”

La dirección del PP alberga dudas sobre la idoneidad de manifestarse en la plaza de Colón. Lo mismo le ocurre a buena parte de los barones, que no asomarán por Madrid el próximo domingo. Y no es porque el partido se distancie de su objetivo último, exhibir el rechazo frontal contra los indultos de Moncloa a los líderes del ‘procés’ en Cataluña, sino porque teme perder el paso ahora que el Gobierno está en su momento de mayor debilidad política y ellos lideran las encuestas nacionales. Los populares, con Pablo Casado a la cabeza, reconocen que saldrán a la calle “arrastrados” por la convocatoria de la sociedad civil, muy incómodos por tener que mezclarse con Vox. Hay dirigentes que hablan de “trampa”.

Oficialmente, Génova defiende su asistencia a la manifestación. “Iremos a cuantas iniciativas se convoquen desde la sociedad civil. Sin complejos”, remarcan sus portavoces. Pero, en privado, sus dirigentes admiten haberse visto atrapados por la llamada de Rosa Díez, exfundadora de UPYD, a Pablo Casado. “No nos podíamos permitir la ausencia del partido en una iniciativa de la sociedad civil, pero nuestra fortaleza está en las instituciones y es ahí donde debemos centrarnos“, afirma un alto cargo, insistiendo en que su estrategia era otra. “Si hubiéramos querido llenar las calles, la habríamos convocado nosotros”, señala otra voz autorizada. El PP no organizará autobuses el día 13.

Para muchos, la nueva foto de Colón es “un error”, porque rompe la apuesta por la moderación de Casado. Precisamente, el PP busca utilizar el asunto de los indultos como cebo para atraer a los miles de votantes socialistas desencantados con Pedro Sánchez. Y no parece que manifestarse al lado de Vox en la calle sea la mejor tarjeta de invitación, tal y como remarcan desde cuatro estructuras regionales. El secretario de Organización del PSOE, el ministro José Luis Ábalos, les acusó ayer de ser la “anti España”, agitando el mismo espantajo de la ‘derechona’ que le valió a Sánchez para adelantar elecciones generales en 2019.

Lo cierto es que Génova pretendía evitar una campaña de tensión en la calle por los indultos. Los populares están convencidos de que el Gobierno acumula tal descrédito político y de gestión que caerá por su propio peso, sin necesidad de agitar el árbol. Habían diseñado una respuesta intensa de censura al Ejecutivo, pero desde las instituciones. Mientras Vox calentaba ya las calles, anunciando movilizaciones, el PP registró mociones en los ayuntamientos y parlamentos de toda España para retratar “las fracturas dentro del PSOE clásico” ante los indultos de Moncloa al independentismo. Casado quiere un pleno monográfico en el Congreso. En el plano judicial, Génova anticipó un recurso al Supremo que no está claro si está legitimado para elevar, según adelantaron fuentes de la Sala Tercera a este periódico.

Pero la convocatoria de la plataforma Unión 1978, de Fernando Savater y Rosa Díez, les obligó a cambiar el paso. Y les devuelve a la calle con Vox. Aunque esta vez no habrá ‘photocall’ con los líderes políticos, la panorámica de Colón dará munición al Gobierno para volver a invocar el fantasma de ‘las derechas’. “Moncloa hará un fotomontaje. Pero ya no es creíble. El PP no forma parte de un bloque”, señalaba el viernes un alto dirigente, quien a su vez reconocía las dudas en la cúpula por el resultado de una foto no buscada por el PP. “Desvirtúa el escándalo” de los indultos del Gobierno, lamentan los populares.

En todo caso, en la dirección nacional creen que no había otra opción. “Casado tiene una posición complicada. Es mucho más fácil decir que vas que explicar por qué no vas”, apunta un dirigente. Otro ex alto cargo con Mariano Rajoy recomienda separar los ámbitos de actuación: reservar la calle a la sociedad civil y que los partidos se centren en su labor desde las instituciones para no caer todos en las tentaciones populistas. Es ahí donde Vox muerde con más fuerza al PP.

“Todo el mundo conoce nuestra posición sobre los indultos. No hace falta exagerar la respuesta”, sostiene un importante barón, que ve con distancia la movilización en la plaza de Colón. Salvo que Génova toque a rebato, no acudirá. Sí está prevista la presencia del presidente nacional, del secretario general y de los vicesecretarios, así como del alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, y la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, la primera en sumarse a la convocatoria. Hay dudas sobre si convocarán un punto de encuentro con los medios para que Casado haga declaraciones. “Nos han pedido a los partidos que evitemos el protagonismo”, avisan.

El PP catalán ha pedido libertad para no sacar las mesas de recogida de firmas contra los indultos

A vueltas con las firmas

También genera ciertas dudas la campaña de recogida de firmas que ha impulsado el partido contra la medida de gracia a los políticos independentistas. Un gesto que es rechazado por el PP en Cataluña, donde no se sacarán mesas a la calle, y que en otros territorios tampoco han asumido con demasiado entusiasmo. “Es verdad que genera división de opiniones“, reconocen en la dirección nacional, que ha dado libertad a los presidentes locales del PP catalán para decidir qué hacer. De momento, solo se mueven por redes sociales.

“En el resto de España puede estar bien, pero aquí se entiende como una agresión”, sostienen fuentes del partido regional. Un exdirigente que estuvo en la génesis de la petición de firmas contra el Estatut en 2006 admite que aquello no funcionó como deseaban: “No conduce a nada”. Entonces se apilaron cuatro millones de rúbricas que hoy duermen en un almacén del Congreso, como informó este diario. Ahora se recogerán 100.000 firmas.

La dirección lo rebaja a una mera acción “informativa”, alejándola de la enorme campaña de firmas de 2006 contra el Estatut catalán, que el partido presentó al Congreso. “No va a haber un seguimiento especial. Las cosas han cambiado, ahora lo hacemos por change.org. Llevamos 20.000 firmas en 48 horas”, resumía el viernes un alto cargo de Génova. La recolecta sigue el ritmo previsto. Este fin de semana se han desplegado 200 mesas por todo el país. “Es algo que venimos haciendo toda la legislatura, recoger firmas en favor de las fuerzas de seguridad, contra la ley Celaá o contra el trasvase Tajo-Segura”, justifica un ‘genovés’.

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