Cuando Iván Redondo lo mandaba todo con el PP

“Bacanal en la dehesa del barón rojo” es el título del capítulo sexto del libro ‘Iván Redondo. El manipulador de emociones’, escrito por Graciano Palomo y que avanza en exclusiva El Confidencial.

En las elecciones autonómicas del 2011, a Redondo, 30 años, se le presenta la ocasión de conseguir, llevando del brazo al candidato popular José Antonio Monago, su primer sueño: hacer presidente a un aspirante y, durante cuatro años, controlarle absolutamente. Es lo que ocurrió. “A Monago le había sido recomendado como estratega electoral por el vasco Basagoiti y el catalán Albiol, amén del histórico y discreto dirigente del PP madrileño, Pío García Escudero…” En España gobierna Zapatero, la crisis económica es total y al Partido Popular se le presenta la gran ocasión de conquistar Extremadura después de 27 años ininterrumpidos de dominio socialista.

Monago, cogido del brazo de un joven vendedor que utiliza nuevas técnicas en el ‘marketing’ político importadas de USA, cree que el asalto a la fortaleza de Guillermo Fernández Vara es posible de una vez por todas después de distintos experimentos fallidos por parte de la derecha en la tierra “irredenta de conquistadores y sin conquistar”. Los humildes orígenes del candidato popular serán asidero de Iván para montar la batalla.

Portada de la obra, que saldrá a la venta el próximo 2 de junio.
Portada de la obra, que saldrá a la venta el próximo 2 de junio.

El ‘barón rojo’

Por fin, Redondo tiene la ocasión de ejecutar sobre la realidad política extremeña lo que lleva tiempo rumiando en la teoría y de aplicación de lo leído en los manuales de los gurús estadounidenses de la derecha como Karl Rove y Roger Stone: la liquidación del competidor. Lo fundamental en esa estrategia es, en efecto, destruir la credibilidad del adversario, el médico socialdemócrata Vara, y a ello se aplica con fruición. Cuestiona su honorabilidad como presunto amador del jarro e, incluso, insinúa en los medios afines que utiliza la visa oficial como presidente autonómico para cuestiones escasamente honorables. Tal es así, que cuando años más tarde Pedro Sánchez coopta al joven ‘killer’ Redondo, Fernández Vara, que ha vuelto al poder regional en el 2015, protesta airadamente ante el nuevo secretario general y provoca el viaje urgente del gurú a Mérida a dar explicaciones a Guillermo. ¡Pelillos a la mar!

Durante la precampaña y la campaña de las autonómicas del 2011, Iván –fiel a su compromiso stajonovista y a la meticulosidad en la información y el método– se ha empapado de todas las circunstancias que concurren en una tierra históricamente subsidiada y muy especialmente en los perfiles de los dos candidatos. Saca una conclusión: “José Antonio, la victoria es posible…”

Iván Redondo: olvidado rey Gurú

—El enemigo a batir —insiste ante el círculo interior popular— no es el socialismo, porque algunas de las señas de identidad de la socialdemocracia también concurren en nuestro candidato, sino Fernández Vara…

Redondo llegó a crear hasta siete cuentas distintas en las redes para tratar de laminar al oponente. “Algo muy similar a lo que ejecutará cuando llega a la Moncloa de Sánchez”, recuerda un prestigioso periodista que no se doblegó en Extremadura cuando el leviatán pretendía hacer los titulares de portada.

Si algunos años antes Redondo introduce el término de ‘política pop’ durante la campaña de Antonio Basagoiti en el País Vasco, ahora es el ‘barón rojo’ para sustanciar a Monago. Este, espoleado por su consejero, decide romper con algunas de las líneas marcadas desde Génova 13. Ese fue el caso del aborto (enfrentándose al ministro de Justicia Ruiz Gallardón) y buscando la equidistancia con el PP nacional hasta intentar convertirse en el nuevo ‘verso suelto’ del centro-derecha.

Redondo, al finalizar una reciente comparecencia parlamentaria. (EFE)
Redondo, al finalizar una reciente comparecencia parlamentaria. (EFE)

Cuando ese mismo año, Monago alcanza el poder no le cabe duda alguna que el mérito es de Iván por encima del partido y de él mismo. Le nombra consejero del gobierno en calidad de director del Gabinete de la Presidencia; se entrega a él con alma y piernas, según pormenoriza Graciano Palomo. Porque, aunque no consigue mayoría absoluta, las posteriores negociones de Redondo con el jefe de Izquierda Unida (Pablo Escobar) –pese a la oposición del coordinador general de aquel entonces, Cayo Lara– lograrán un “pacto histórico” entre el centro derecha y antiguos dirigentes del Partido Comunista.

—Es el momento, presidente —le dirá Redondo a Monago —es tu momento para hacer historia…

El 7 de julio 2011 llega por vez primera al poder extremeño la derecha. También otra novedad. Por vez primera un asesor del presidente forma parte del gobierno con capacidad ejecutiva total y mando en plaza. Iván Redondo consigue el ‘gran vuelco’ que de alguna manera preconizaba ya el triunfo aplastante de Mariano Rajoy a finales del 2011 aprovechando la quiebra total de Rodríguez Zapatero.

—Monago no da un paso sin contar con la aquiescencia de Redondo que en la práctica viene a convertirse en el presidente bis… Ya no había hueco ni margen para que cualquier otro miembro del gabinete regional o dirigente del partido encontrara hueco para influenciar en el jefe… —recuerda un dirigente popular de aquellos tiempos.

Su dominio sobre el canal público regional es propio de un poder cuasi totalitario… Igual que lo que luego aplicará en RTVE

Es el famoso ‘modelo USA‘, estilo presidencial de poder por encima de cualquier otra consideración y que luego reproducirá taxativamente a su llegada a la Moncloa. Quizá la única que mete baza es Cristina Teniente, vicepresidenta y consejera de Empleo Empresa e Innovación y hoy al frente del grupo parlamentario en la oposición en el Parlamento de Mérida.

Una vez en el poder establece una disciplina ‘manu militari’, sobre todo, aplicada a los medios de comunicación; en ocasiones por corto y por derecho; en otras (dependiendo del medio y su resistencia) con sutil mano de seda. Su dominio sobre el canal público regional ‘Canal Extremadura TV’ es propio de un poder cuasi totalitario…Exactamente igual que lo que luego aplicará en RTVE.

Durante la campaña del 2015, Redondo recomienda a su jefe, que le hace caso, prometer 400 euros de paga extra a las pensiones no contributivas. Lo mismo que hará con el candidato Gabilondo en Madrid (2021), con el resultado de todos conocido.

El espejismo se rompe

El autor ilustra su relato/’thriller’ con acontecimientos y sucedidos que ha investigado a fondo a la hora de escribir el retrato inédito del hoy ‘otro presidente’. Pasado escaso tiempo en el poder extremeño la prensa adicta al consultor pasa a denominarle “el motor de Monago” y el se deja. Nadie dijo que el poder, incluso el más acerado, esté exento de pruebas.

Cuando antes de las elecciones del 2015 estalla el ‘escándalo Monago’, atizado convenientemente por la prensa de izquierdas, Redondo se encuentra atrapado. Mientras el jefe regional había ocupado plaza de senador, utiliza los billetes aéreos gratis en 32 ocasiones para viajar a Santa Cruz de Tenerife donde, al parecer, les espera una agraciada dama, militante del PP. El ‘affaire’ le estalla al consejero áulico entre las manos.

—Resultó el primer error garrafal en su joven carrera; no supo cómo salir del atolladero y cada acción que propone al jefe empeora las cosas, rememora un periodista que cubrió todo el ‘evento’… Obligaba a los periodistas a no preguntar sobre los hechos denunciados… Mostró (Iván) una enorme inseguridad, perdió los nervios… Su recomendación de acudir a un programa del corazón en Telecinco acabó por empeorar las cosas, excitando, además, el celo investigativo de los servicios del Senado…

Lastra encabeza la revuelta del PSOE contra Redondo: «Se ha cargado el partido»

El asunto se vive no sin cierta chacota en el cuartel general del PP y, sobre todo, en el partido extremeño. ¡Joder con Monago! Ya entonces Redondo había conseguido apartar a todos del círculo interior monaguil.

Cuatro años pasan en un suspiro. Llegados al 24 de mayo 2015, el candidato socialista devuelve el golpe y propina un severísimo varapalo al PP de Monago, que vuelve a la oposición. Queda un partido deshecho. Muchos cuadros decidieron desmovilizarse ante el enfado que provocaba que todo se decidiera en el ‘círculo interior’ del presidente encabezado por Redondo. “Iván impuso una regla de hierro: el partido debe someterse sin rechistar a la voluntad caudillista del comandante en jefe… Da lo mismo que las estructuras partidarias salten por los aires; lo sustancial es que brille el jefe…”, opina un colega del consultor.

De nada sirvió que llevara a Woody Allen a Badajoz… Todas las pompas de jabón fabricadas ‘made in Redondo’ estallan al mismo tiempo. Había metido al gobierno extremeño en una burbuja. ¿Igual que en el caso de Pedro Sánchez?

La carta

IR tiene acreditado que es un consumado artista a la hora de escaquearse de las derrotas. Trata de hacer de la necesidad virtud cuando todos los dedos le señalan como gran culpable de la vuelta al poder del socialismo. Talento lo tiene a raudales. De modo, que un mes después del batacazo, 21 de junio 2015, Redondo acude a las páginas de su medio escrito preferido durante los últimos cuatro años, ‘El Periódico de Extremadura’.

En un artículo titulado ‘Gracias Extremadura’, que refleja a la perfección el ‘alma redondista’, se muestra un ‘pepero’ desolado gracias a las culpas de otros: “Conseguimos la victoria histórica del PP en el 2011… Hay heridas inmortales de las que sabes que nunca te recuperarás… Gracias a todo el equipo del PP… A mis 34 años ha sido un privilegio formar parte de este equipo de Alto Rendimiento en el que habíamos convertido entre todos al Partido Popular…”

—Antes de entrar en el gobierno autonómico –prosigue Iván– yo era el único consultor político en España que había ganado elecciones con el PP, no solo en el País Vasco [sic] y en Cataluña [sic] sino también en Extremadura… Siempre me ha tocado el camino más difícil.

José Antonio Monago. (EFE)
José Antonio Monago. (EFE)

Luego, intenta explicar ‘su’ derrota en clave de otros responsables…”el desgaste de la marca PP, cicatrices de la crisis económica y la corrupción… ¡Fue una tormenta perfecta!”

Más adelante se mimetiza con los valores y principios del Partido Popular… “En estos cuatro años el PP extremeño ha experimentado una transformación sin precedentes… Se ha convertido en un partido ganador (acaba de perder con estrépito), ha incrementado su estructura institucional, tiene un discurso moderno, autonomista y de centro… Los éxitos volverán con naturalidad…”

No hace faltar subrayar que tras la derrota extremeña todos lo miran de frente, como principal culpable del descalabro: “Además de los juicios de valor, la entidad profesional también juega. En un ejercicio de honestidad intelectual, habrá que preguntarse por qué no se ganaron…” Apunta a los responsables del PP en 30 municipios.

Calcadas excusas a las presentadas en el PSOE y el Gobierno tras las elecciones madrileñas del 2021. Fiel a sí mismo. ‘Redondo style’. No tiene reparo alguno en acudir a Winston Churchill en la explicación de la derrota. El ‘premier’ británico explicaba su derrota en el hecho de haber recibido una herencia endemoniada y él había conseguido darle la vuelta… “El espejo de Monago no podría ser más perfecto… Monago no tardará mucho tiempo en volver…”

Estudia el territorio de caza en busca de algún nuevo cliente y de sopetón encuentra al ‘cervatillo’ Sánchez

Fernández Vara, que se sepa, sigue siendo el mandarín en Extremadura.

Tras la derrota, Redondo se queda al pairo. Vuelve a retomar su empresa familiar –que no le ha ido mal durante su estancia emeritense– y su afición por los platós engrandece. Estudia el territorio de caza en busca de algún nuevo cliente y de sopetón encuentra al ‘cervatillo’ Sánchez que deambula por las Españas en busca de gloria y poder. Se trata de echarle el lazo.

Había comenzado, en efecto, la etapa profesional del joven ‘spin doctor’ más decisiva de su corta vida.

Fuente: Graciano Palomo – El Confidencial

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