El choque económico con Marruecos que se avecina -guerra económica y política-

La crisis migratoria ha sido solo el inicio de una tensión económica en materia de pesca, defensa y control de la riqueza de las aguas territoriales del Sáhara que provocará muchos problemas a España a partir de ahora.

Los episodios vividos durante la semana y la escalada de la tensión diplomática entre España y Marruecos esconden, como casi siempre en las relaciones internacionales, razones económicas que explican qué está pasando entre dos naciones “condenadas a entenderse”, como suele apostillarse cada vez que hablamos de ambos países.

Para comprenderlas hay que asumir que la verdadera guerra diplomática que se vive entre Marruecos y España no se librará sólo en los pasos fronterizos de Ceuta o Melilla. Por el contrario, el régimen de Mohamed VI se prepara para extender sus represalias políticas y económicas a muchos campos en los que tratará de remontar la pérdida de la reputación internacional sufrida en los últimos días.

Soberanía de Ceuta y Melilla

El gran tabú encima de la mesa. Siempre ha existido un pacto tácito entre ambas potencias. Por un lado, España se comprometía a que la presencia institucional del presidente del Gobierno y de la Casa Real fuera lo más reducida posible en ambas ciudades. Por su parte, Marruecos renunciaba a reclamar explícitamente la soberanía sobre las plazas.

Todo eso puede saltar por los aires tras la visita relámpago de Pedro Sánchez y las consecuencias imprevistas de la atención humanitaria a Brahim Ghalli. Ceuta y Melilla han sido los nexos tradicionales entre las monarquías española y alauita. Romper ese equilibrio y pacto diplomático sí supondría un punto de inflexión, que se mantiene ‘inestablemente en calma’ desde el siglo XVI.

Aumento de la presión migratoria

En el escenario marroquí la cuestión migratoria siempre ha supuesto el arma arrojadiza con la que presionar a los diferentes gobiernos españoles. A la maniobra realizada en Ceuta probablemente le seguirán otras, bien en la misma zona o bien en otros puntos especialmente calientes como Melilla o Canarias.

El verano juega en contra de los intereses españoles ya que es la época propicia para la llegada masiva de migrantes procedentes de las costas marroquíes hacia las peninsulares. Tensionar el sistema de protección y acogida en España es un objetivo que en los últimos siete años se ha incrementado exponencialmente. El flujo de inmigraciones procedentes de Marruecos ofrecido por el INE muestra que hemos pasado de 19.275 personas en 2014 a 71.459 en 2019. Es sólo un aviso de la potente arma con la que Marruecos puede golpear tanto la política como la economía española en los próximos meses.

Agricultura y pesca

Probablemente este sea el próximo campo de enfrentamiento entre los dos países. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea está analizando el recurso presentado por el Frente Polisario contra una decisión del Consejo de la UE en aplicación del Acuerdo de Pesca entre la UE y Marruecos.

De nuevo, el Sahara Occidental y sus aguas son objeto de controversia. La impugnación del Frente Polisario se basa en la omisión por parte de los Estados miembros del deber de verificación del respeto de los derechos fundamentales y del derecho humanitario por parte del Reino de Marruecos.

En caso de fallo a favor del Frente Polisario, Marruecos reaccionará impugnando el acuerdo y provocando la inviabilidad de un Tratado que permite faenar con licencia a más de 90 barcos españoles, procedentes de Andalucía, Galicia y, por supuesto, Canarias.

Ampliación de las aguas territoriales

El siguiente escenario de conflicto se situará a 1.500 kilómetros del espigón del Tarajal, frente a las costas canarias y a escasos 200 metros de El Aaiún, la capital del antiguo protectorado español en el Sahara Occidental.

La estrategia y los esfuerzos marroquíes para extender su soberanía al Sahara Occidental pasan por conseguir que un número importante de naciones acepten su pretensión de hacerse con el control del territorio y, sobre todo, de las aguas que lindan con el mar territorial español en Canarias. La implantación de la soberanía marroquí llevaría implícita la posibilidad de plantear el reconocimiento de las aguas jurisdiccionales que se sitúan a escasos 150 kilómetros de Fuerteventura.

En este caso, el valor económico de la zona no es nimio. A los yacimientos de hidrocarburos que esconden sus profundidades, se le unen el de otros metales como el Cobalto, Vanadio, Bario, Níquel o Plomo. Sin embargo, el gran codiciado es el mucho más rico Telurio, un material especialmente dúctil y conductible, que se está utilizando en la fabricación de, entre otros ingenios, paneles solares, vehículos eléctricos y teléfonos móviles. Ya en 2017, el Centro Oceanográfico del Reino Unido cuantificó 2.670 toneladas de este material en el monte Tropic, un monte submarino que dista 250 millas de El Hierro y que está en disputa con los países que comparten océano con Canarias: Marruecos y Mauritania.

Ya en el pasado, Marruecos optó por la unilateralidad en sus pretensiones soberanistas sobre las aguas en disputa. Su Parlamento aprobó en enero de 2020 una ley que reivindica directamente esta zona. De salir adelante, le otorgaría el poder para negociar directamente con España la delimitación y explotación de los recursos naturales.

Ventas de armamento

La dependencia del Reino Alauita de las fábricas militares españolas es limitada. En los últimos cinco años, Marruecos ha adquirido una gran cantidad de armamento procedente de Estados Unidos. Algo que le ha convertido en el mejor cliente de Washington. La razón no la encontramos en la defensa a ultranza del territorio marroquí o en las aspiraciones soberanistas sobre Ceuta y Melilla, sino en el contrapoder que supone a Argelia tanto en la zona del Sahel como en la más próxima del Sahara Occidental.

La Marina Real marroquí encargó en enero de este mismo año a España el diseño y construcción de un patrullero de altura que supondrá un millón de horas de trabajo para los astilleros de la bahía de Cádiz. Algo que se materializará en 250 empleos con una duración prevista de tres años y medio y la posibilidad de construir un segundo buque.

Este contrato, del que aun no se conoce el importe total, causó gran malestar en la comunidad saharaui, al considerarse un apoyo del Ejecutivo español a la ofensiva marroquí en el territorio y aguas saharianas. La diplomacia del país vecino puede optar por renunciar a este patrullero, si bien sus prestaciones y la capacidad demostrada de Navantia en este tipo de construcciones es muy deseada por las Fuerzas Armadas del país.

Además de este navío, España ha vendido a Marruecos en los últimos 20 años minas antipersona, 2.000 camiones Pegaso, Iveco y URO, todoterrenos Hummer, 300 carros de combate M60 (2005), aviones de transporte CN-235 y C-212, 4 aviones de patrulla marítima, 2 patrulleras, simuladores de armas, municiones y repuestos de diverso material, como cañones, bombas, torpedos y cohetes.

Relación con Estados Unidos e Israel

España y Marruecos se han disputado tradicionalmente el favor de la primera potencia del mundo en la zona. En esto hay que reconocer que nos sacan ventaja. Marruecos, concretamente el Sultanato de Marruecos, que fue el primer país del mundo en reconocer la independencia estadounidense allá por 1777.

La variable diplomática se pondrá encima de la mesa y, en este ámbito, Marruecos cuenta con ventaja al jugar de puente entre Estados Unidos, Israel y los países árabes. El reconocimiento del Estado hebreo le permite convertirse en árbitro de la política exterior americana. Además, es de destacar que la comunidad judía de origen magrebí es una de las más numerosas en el Estado hebreo, por lo que, aunque sea simbólicamente, el rey de Marruecos continúa teniendo la llave de las puertas de Jerusalén.

Además de las relaciones diplomáticas clásicas, Marruecos jugará su baza con la próxima construcción del emplazamiento naval de Alcazarseguir. Una alternativa a Rota, pero que tendrá prácticamente imposible competir tanto con la infraestructura como con las relaciones de Estados Unidos con España en el plano militar. Sin embargo, sí puede servir para que Washington negocie con una posición más fuerte en la próxima renovación del convenio entre Madrid y Estados Unidos que regula la presencia estadounidense en Rota y Morón.

Turismo

Es uno de los grandes sueños de la monarquía marroquí: convertir al país en uno de los destinos principales del turismo mundial. Con este propósito presentaron su plan ‘Visión 2020’, que ponía el listón en los 20 millones de visitantes para este mismo año.

No van tan mal. Cerca de 13 millones de turistas visitaron Marruecos en 2019, un incremento de un 5% con respecto a 2018 que, a su vez, supuso un 17% más de los índices registrados en 2017. Los ingresos procedentes de la industria turística dejaron, según el Observatorio Nacional de Turismo, 7.000 millones de euros en las arcas marroquíes. La pandemia ha supuesto un freno, al igual que en el resto de países, a la entrada de turistas.

En este campo España juega con ventaja, si bien, el reino alauita tratará de aprovechar la recuperación del turismo para atraer visitantes procedentes, principalmente, de Francia y Estados Unidos: dos países con los que la alianza marroquí busca estrechar aun más sus vínculos diplomáticos, políticos y económicos, frente a España.

Fuente: Diego Crescente – La Información

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