Santiago Abascal: «Pablo Iglesias tiene la lengua muy larga y la piel muy fina»

Último en la lista de Rocío Monasterio, el líder de Vox asegura que Ayuso tendrá que depender de los votos del PSOE si quiere alargar el toque de queda después del 9 de mayo.

Cuando se asoma a la puerta de la sede de Vox le gritan «presidente». Incluso bajo la lluvia le paran y le piden fotos. Cierra la candidatura de Rocío Monasterio y se ha implicado en la campaña convencido de que Madrid es la primera batalla para echar a Sánchez de La Moncloa.

–¿Cómo lo está viviendo?

–Con gran intensidad. Para nosotros las campañas electorales son un momento muy emocionante, vemos el gran apoyo social que recibimos en las calles y nos da mucha fuerza en un contexto de agresión donde hemos sido apedreados y demonizados.

–¿Qué es lo último que necesita Madrid el 4 de mayo?

–Lo último que necesita Madrid es que el asalto comunista se consume, que quien ha traído a España la mentira, la ruina, el enfrentamiento y el odio pueda hacerse también con el Gobierno de la comunidad de Madrid. Lo último que necesita son los partidos equidistantes, veletas, los que no se sabe qué van a hacer con el voto de los madrileños. Por eso nosotros estamos planteando nuestro programa con toda claridad.

–¿Cuál es la última vez que escuchó a un rival político algo que le haya indignado?

–Todos los días durante esta campaña. Escuchar a ese sujeto que ha traído el enfrentamiento y el odio exigir al Rey una intervención pública ante no sé qué amenazas fascistas es algo que indigna, sobre todo cuando Pablo Iglesias ha incitado, amparado y justificado la violencia contra Vox. Él personalmente, sus portavoces en el Congreso y sus dos ministras.

–¿Con qué partido nunca buscaría un acuerdo de gobierno?

–No podemos llegar a ningún acuerdo con Podemos, con Más Madrid ni tampoco con el PSOE. Vox ha sido extremadamente claro, ha dicho distancia infinita ante aquellos que están protagonizando el gobierno de la ruina, la mentira y la muerte. Contra aquellos que nos han restringido nuestros derechos constitucionales, nuestras libertades y que ha mentido a los españoles

–¿Cuál sería la primera medida que revertiría de Ayuso?

–Ayuso ha anunciado que, a partir del 4 de mayo, cuando concluya el estado de alarma del 9 prolongará el toque de queda ilegal sin tener potestad para ello. Hemos recurrido el estado de alama ante el constitucional. Creemos que es ilegal. Es una medida arbitraria, infantil, contraproducente y me sorprende mucho que Ayuso haya anunciado que la mantendrá. No podrá hacer eso con los votos de Vox, tendrá que hacerlo con los del PSOE, porque Vox no va a permitir que se sigan restringiendo las libertades.

–¿Cuál sería la primera consejería que debería ocupar Vox?

–No se debe repartir Madrid antes de ganarlo, que es precisamente lo que está haciendo el PP. Primero hay que evitar que haya un asalto comunista en Madrid y lograr que haya una mayoría alternativa. Creo que eso es lo más importante y no tanto el ocupar o no una o dos consejerías.

Entrevista a Santiago Abascal, presidente de Vox
Entrevista a Santiago Abascal, presidente de VoxCONNIE G. SANTOSCONNIE G. SANTOS

–¿Cómo está viviendo que la campaña gire en torno a sobres y balas?

–A mí lo que me indigna es la hipocresía y los montajes due aquellos que ha incitado a la violencia contra Vox, no en Vallecas, sino desde hace dos años, que han impedido que Vox pueda hacer campaña en libertad, que también decretaron una alerta antifascista y nunca lo han condenado, ahora se rasguen las vestiduras porque reciben un sobre con unas supuestas amenazas. Condenamos todas las amenazas, pero también decimos que a este gobierno no le creemos. Ya se ha visto cómo han utilizado el envío de un cuchillo por parte de una persona con una enfermedad mental como si fuera un atentado político. ETA nos intentó asesinar, a mi padre, a mi abuelo, a mí y ver que algunos se victimizan por un sobre que no se sabe quién lo ha enviado es algo que nos indigna, sobre todo porque, quien ahora se indigna, no condenó nunca nuestras amenazas y se pasearon por las Herriko tabernas alabando a la banda terrorista ETA. Iglesias tiene la lengua muy larga y la piel muy fina. Lo que ocurre es que hay dos varas de medir: una con la que se mide a la izquierda, que se le permite todo, y otra con la que se nos mide a los demás.

–¿Y cómo valora la amenaza que intentaron hacer llegar a Ayuso?

–Creo que todo se ha convertido ya en un sainete. Los que estamos en responsabilidades públicas estamos expuestos a que personas que no están en sus cabales nos envíen cosas de esas naturalezas. Es grave, pero no hay que magnificarlo. Hay muchas personas que tienen problemas mentales pero que no son fanáticos políticos ni responden a una organización ni nada parecido. El montaje es que llevamos cinco días hablando de eso cuando el asunto de Vallecas se tapó rápidamente y ni el conjunto de los partidos políticos exigieron una condena a PSOE y Podemos ni los medios de comunicación.

–¿Cuál es la última línea roja que ha traspasado Vox?

–La línea roja que ha traspasado Vox es existir, dar la batalla cultural y política frente a la izquierda que contaba con una derecha domesticada que había aceptado sus postulados. Hablar del estado de las autonomías, de la inmigración ilegal, la defensa de las fronteras, de derogar la legislación ideológica en materia de género y de memoria histórica porque atenta contra nuestra libertad… Vox actúa desde el sentido común y la izquierda lo hace desde el sectarismo. ¿Y qué hacen? Sale Sánchez a decir que hemos traspasado una «línea roja» y que será la última. ¿Eso qué quiere decir? ¿Qué línea hemos pasado: exigirles que condenen la violencia contra nosotros? Les molesta que les hayamos dicho que no les creemos.

–Dicen que son una «amenaza»… ¿En qué?

–Somos una amenaza para la comodidad de la izquierda, para la dictadura del pensamiento progre, para los que lo tenían todo bien atado hasta que ha llegado Vox.

–¿Cuál es el pensamiento que dedica antes de dormir?

–Rezo.

–¿Y el último consejo que le dio su padre?

–No recuerdo el consejo que me dio. De hecho, mi padre no me daba consejos, predicaba con el ejemplo. Su vida entera es un consejo para mí.

–¿Lo último que no perdonaría?

–No soy una persona rencorosa, de hecho, creo que soy capaz de perdonar casi todo.

–¿Cuál es la última vez que habló con Casado?

–No lo recuerdo, antes de la moción de censura. Antes de que Iglesias aplaudiese su discurso. Desde entonces no hemos vuelto a hablar. Siempre le cogería el teléfono. No tengo nada que hablar con él en estos momentos como para llamarle yo. La negociación en Madrid será de carácter regional, pero si tuviera que escribirle, lo haría.

–¿Qué pensó cuando escuchó a Gabilondo decir «Pablo, nos quedan 12 días para ganar»?

–Pensé que por lo menos había dicho la verdad, no como Sánchez. Y, probablemente, Gabilondo le estaba implorando algún tipo de acción a la desesperada.

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