Achal Prabhala: “La fundación Gates presionó a Oxford para privatizar su vacuna”

El investigador de la fundación Shuttleworth lleva 17 años analizando críticamente las grandes farmacéuticas.

Desde Bangalore en el sur de la India, Achal Prabhala, lleva 17 años analizando críticamente las grandes farmacéuticas, y reclamando fácil acceso a las medicinas en India, Sudáfrica y Brasil. Es investigador de la fundación Shuttleworth.

Negocio y lucro

“Ha fracasado el modelo de monopolios farmacéuticos y de filantropía”

Antes de hablar del fallo del sistema de patentes y propiedad intelectual de vacunas en la pandemia, ¿podría explicar cómo funciona?

Sí. Una patente es un monopolio provisional concedido por el estado a las empresas a cambio del riesgo que estas asumen al hacer la innovación. Cada empresa –Pfizer, Moderna, AstraZeneca, Johnson and Johnson y demás– tiene un monopolio sobre su vacuna y nadie más puede producirla sin obtener una licencia.

¿Le ha sorprendido que se haya mantenido este sistema monopolístico en la pandemia?

Muchísimo. Yo daba por hecho que el reto de vacunar al mundo entero haría necesario un sistema más abierto: que los gobiernos exigirían acuerdos y la concesión de licencias con todos los socios necesarios para fabricar cantidades suficientes.

¿Qué ha pasado?

Se ha protegido la propiedad intelectual de las grandes farmacéuticas occidentales y la oferta de las vacunas es insuficiente. En el caso de Pfizer y Moderna hay una falta total de licencias para fabricar las vacunas en otros lugares. Es un fracaso colosal pero ha generado un buen negocio para esas empresas. Moderna, una empresa que jamás había registrado beneficio, prevé una facturación de 18.000 millones de dólares este año gracias a los pedidos ya recibidos de su vacuna. Pfizer creo que prevé facturar unos 15.000 millones. La oferta de estas dos vacunas será muy restringida. Solo el 20% de la población mundial va a tener acceso. Luego está AstraZeneca, que iba a ser diferente, un proyecto de vacunas con muy buenas intenciones pero que acabó siendo otro problema.

Cuéntenos la historia de AstraZeneca?

Cuando el Instituto Jenner de la Universidad de Oxford empezó a idear esa vacuna en marzo del año pasado, la idea era crear la tecnología y luego crear licencias para que se pudiera fabricar la vacuna a la escala más grande posible. La primera licencia firmada fue con un instituto indio y con otros socios. Pero la Fundación Bill y Melinda Gates (que participaba en el proyecto) insistió en que hacía falta incluir como socio a una corporación farmacéutica multinacional en el proyecto. El gobierno británico propuso AstraZeneca. Y la Universidad de Oxford firmó un acuerdo exclusivo. AstraZeneca creó algunas licencias para permitir que se fabricase en otros países, un mérito sin duda. Pero al optar por incorporar una multinacional farmacéutica se limitó drásticamente el número de licencias y la producción no llegó a los volúmenes necesarios.

AstraZeneca dice que la vacuna es un negocio sin lucro….

Eso es un poco extraño porque no dicen cuál es el precio que corresponde a cero beneficios. Depende de lo que incluyas en los costes. Por ejemplo, ¿incluirán la remuneración de sus ejecutivos? El precio de la acción bursátil de AstraZeneca se ha disparado. Su consejero delegado acaba de vender una parte importante de sus propias acciones…

Puesto que la fundación de Bill y Melinda Gates es una organización filantrópica, ¿por qué intervino en favor de AstraZeneca ?

Porque el fracaso de la industria farmacéutica en esta pandemia es paralelo con el fracaso del sector filantrópico. La fundación Gates es la piedra angular de la respuesta filantrópica no solo por su propia implicación sino porque ha impulsado una serie de alianzas y aporta dinero a la Organización Mundial de la salud (OMS) y a la iniciativa Covax. Obviamente, por su experiencia del software, Bill Gates cree en el valor de proteger la propiedad intelectual y comparte esta ideología con las grandes farmacéuticas. Seguramente es una convicción sincera. Pero mire los resultados desastrosos que ha supuesto en la pandemia.

Si se hubiera mantenido el proyecto inicial de la Universidad de Oxford sin AstraZeneca, ¿qué habría sido diferente?

Habría habido más vacunas seguro. Y la producción se habría diversificado más en un sentido geográfico.

La falta de producción no es solo un problema para los países en desarrollo, ¿verdad?

No. Mire Europa. El problema en Europa evidentemente no es tan grande como en África. En Ghana por ejemplo solo hay vacunas para inocular al 1% de todo el país. Pero en la UE solo se ha vacunado entre el 10% y el 15% de la gente. Cuando India y Sudáfrica propusieron en octubre la suspensión de los monopolios concedidos a las grandes farmacéuticas en los acuerdos sobre propiedad intelectual (Trips) de la Organización Mundial de Comercio, Europa se opuso junto con otros países.

¿Por qué se opuso?

Porque los Trips son el manual que usan desde hace 25 años y son cautivos de esa forma de pensar. La industria farmacéutica es muy poderosa en Europa. Ponerlo en entredicho –por provisional que hubiese sido la eliminación de las patentes– habría sido cuestionar el sistema. La UE pensaba que la oferta restringida solo perjudicaría a los países en desarrollo pero no fue así. Y sigue bloqueando la propuesta. Ahora dice que el motivo es que sería imposible fabricar esas vacunas en cantidades suficientemente grandes aunque se eliminasen las patentes.

¿Eso es verdad?

No. No tiene ningún fundamento. Si se permitieran licencias a otros fabricantes, se podría aumentar de forma drástica la oferta incluso de las vacunas más tecnológicamente avanzadas como Pfizer y Moderna.

Mucho dinero publico fue invertido en la investigación en esas vacunas. ¿verdad?

Sí. Miles de millones. Estados Unidos pagó casi todos los costes de investigación de Moderna y Johnson and Johnson. Miles de millones de dólares . Alemania dio dinero a Pfizer. El Reino Unido a AstraZeneca. Pero hay más. Los gobiernos han garantizado la demanda y los beneficios con enormes pedidos anticipados.

Perfil

Luchador contra las grandes firmas

Nacido en India hace 45 años, Achal Prabhala es uno de los activistas más destacados en la lucha por conseguir el acceso a las medicinas patentadas para los países del sur global. En las últimas dos décadas, ha vivido en Brasil, Sudáfrica y en Bangalore, en el sur de India. Ha coordinado el proyecto AccesIBSA que organiza importantes campañas para forzar a las grandes compañías farmacéuticas –conocidas en inglés como Big Pharma– a facilitar el acceso a fármacos esenciales en los países en desarrollo. “He tenido experiencia directa de cómo los monopolios farmacéuticos, normalmente con sede en Europa o EE.UU., han causado miles de muertos al negar el acceso a medicinas a millones personas”, dice en esta entrevista telefónica. “Esto abarca desde el sida y el cáncer en India hasta la hepatitis en Europa del Este y América Latina”. Durante esta pandemia, Prabhala ha trabajado con el premio Nobel de economía Joseph Sitglitz para analizar la diferencia entre la distribución de las vacunas de la covid y de la gripe, a la que tienen acceso todos los países del mundo por un coste razonable. “La vacuna para la gripe fue diseñada antes de la creación de los tratados de protección de propiedad intelectual”, dice. “ En los años 70 del siglo pasado existía un espíritu de solidaridad; ahora, no”.

Fuente: Andy Robinson – La Vanguardia

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