Maite, la joven de la que abusó el ex de Mónica Oltra, cuenta su drama: “A punto de parir y sin nada”

La han echado de casa horas antes de dar a luz al bebé que espera junto a su novio. La líder de Compromís le ofreció este lunes una vivienda social.

María Teresa T. M., la joven tutelada de la que abusó el exmarido de Mónica Oltra en un centro de menores cuando tenía solo 14 años, atraviesa todavía una situación personal muy complicada. Está a horas de dar a luz -sale de cuentas el próximo sábado- y justo la acaban de echar de la que ha sido su quinta casa durante el embarazo. «Estoy a punto de parir y no tengo nada», lamenta a EL ESPAÑOL.

Maite y su novio -el padre de la criatura- afrontan desde junio de 2020 las dificultades propias de los menores tutelados que cumplen 18 años y, de pronto, han de valerse por sí mismos. Pero, en su caso, agravadas por la pandemia, un embarazo y las secuelas de los abusos sexuales que sufrió por parte del educador Luis Eduardo Ramírez Icardicondenado a 5 años de cárcel. La sentencia concluyó que «una vez creía que se hallaba dormida, cogía la mano de la niña y se masturbaba con ella«.

La pareja, que se conoció precisamente en un centro de menores -ambos eran tutelados- va de casa en casa desde el pasado verano, y siempre de prestado al carecer de ingresos. «Hemos tenido que dormir muchas noches en portales, y también varias en una terraza», relata María Teresa.

El último contratiempo les llegó el pasado viernes, a solo una semana de que se cumplan los nueve meses de gestación. «Vivíamos con una prima segunda mía en Burjassot, en casa de la madre de su novio. Estábamos allí los cinco, pero nos echaron», cuenta. Una discusión por la mascota de estos fue el detonante tras varias semanas de tensiones.

El padre, en la cárcel

«No nos dejó ni recoger las cosas, nos tocó acudir con la Policía para recuperarlas», explica la joven mientras sostiene una bolsa de golosinas. Desde entonces ha iniciado una carrera a contrarreloj para encontrar un hogar. «La primera noche me pudo pagar una pensión la novia de mi padre», indica. Se trata de una mujer con pocos recursos que acaba de salir de la cárcel. Su padre sigue cumpliendo condena y tampoco puede hacerse cargo de ella.

Desde el sábado está de forma provisional en una residencia proporcionada por su abogado, José Luis Roberto. Se trata, como informó EL ESPAÑOL, del líder del partido de ultraderecha España 2000 y dueño del despacho Roberto & Salazar. «Tras sucesivas gestiones nadie se hace cargo y ha tenido que ser acogida por particulares a pesar del presupuesto millonario con el que cuentas», afeó este mismo lunes el propio Roberto a Mónica Oltra en Facebook.

Preguntadas al respecto, fuentes de la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas que dirige la líder de Compromís indicaron que pusieron este lunes a disposición de la joven «un recurso habitacional». «Nos han llamado de los servicios sociales del Ayuntamiento de Burjassot para decirnos que mañana nos concretarán las opciones que tenemos», precisó la propia joven al respecto.

Esta vivienda compensará, al menos en parte, los errores que, a juicio de la Audiencia Provincial, cometió la Conselleria de Igualdad cuando se produjeron los abusos. «Falló quien debía protegerla», afeó una sentencia que servirá a Maite para reclamar responsabilidades a la administración.

«Que no me quiten a mi hijo»

«Solo quiero tener un sitio donde estar y poder cuidar a mi hijo. Quiero tener a mi hijo y que no me lo quiten. No quiero que a mi hijo le pase lo mismo que a mí, que se acabe haciendo cargo la Generalitat Valenciana«, asevera María Teresa.

La joven tuvo una infancia dificilísima. Desde los 4 años estuvo al amparo de la Generalitat Valenciana. Es hija de un padre en prisión y de una madre con graves problemas de adicción. Su familia está completamente desestructurada. Es la tercera de cinco hermanos maternos, todos ellos de padres distintos.

María Teresa T. M.
María Teresa T. M. – EE –

Pese a la incertidumbre, al salir del centro de menores se encontró con un mejor escenario. Trabajó en la hostelería durante el verano. «Estábamos los dos trabajando y mi padre me ayudaba todos los meses. Fue ahí cuando buscamos el bebé«, cuenta.

Pero el aumento de los contagios y las muertes por Covid-19 restringió la actividad económica y ambos acabaron sin empleo. Además, los echaron de la primera casa que ocuparon, propiedad de la familia de su padre y ubicada en Benimàmet. «Llegué de saber que estaba embarazada y me encontré todas mis cosas en el suelo», relata.

«Quería que abortara»

La propiedad la gestionaba su tío paterno. «Cuando se enteró de que estaba embarazada me dijo que volviera a entrar, pero al intentarlo estaba ocupada por gente que decía que tenía un contrato», explica. Fue en esos días cuando durmió en la terraza del edificio. «Una vecina que me conoce de toda la vida me prestó mantas y una almohada. Después pasé una semana en rellanos», detalla.

Finalmente recurrió a sus abuelos maternos, la casa de Turís donde viven también sus dos hermanos mayores. «Estuve dos meses, pero me fui al final porque mi novio y yo discutimos mucho con mi hermano. Él quería que abortara y nosotros queríamos tenerlo», cuenta.

Tras esta estancia pasaron periodos breves en otras dos viviendas, de sendos tíos de su pareja. Y finalmente, ya con el embarazo avanzado, marchó ella a casa de su prima, sin su novio, que «pasó semanas durmiendo en la calle». Posteriormente se incorporó también, hasta la discusión del pasado viernes que acabó con ambos en la calle.

«Olvidarse» de los abusos

Entonces activaron varias opciones. Intentaron que les acogieran en la Casa Cuna Santa Isabel y en Casa Caridad, y recurrieron también a los servicios sociales del Ayuntamiento de Burjassot, que son los que finalmente le han ofrecido la vivienda dispuesta por la Generalitat Valenciana.

Sobre el episodio de los abusos, Maria Teresa prefiere no hablar. Quiere «olvidarse». «Nadie me creía», comenta brevemente sobre los cuatro meses que pasaron desde que denunció los abusos hasta que la Policía lo puso en conocimiento de la Justicia.

Si lamenta que el condenado «siga recurriendo», porque al hacerlo Maite no puede acceder a la cantidad consignada a su favor, que asciende a 6.000 euros. «Me vendrían muy bien ahora ese dinero», concluye.

Fuente: Dani Valero – El Español

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