Sánchez espera engañar con ambigüedad a sindicatos, patronal, Podemos y a ‘los hombres de negro’ de la UE

El Gobierno deja en el aire y a futuro las reformas laborales, fiscal y de pensiones y no aporta memorias económicas en planes de inversión.

El presidente Sánchez lleva dos días dedicado al triunfalismo y autobombo con su famoso Plan de Recuperación económica que debe de presentar a la Comisión Europea de Bruselas antes del día 30 del presente mes de abril.

El mismo Plan del Gobierno que ayer Pablo Casado dejó en evidencia en el intenso debate del Congreso y que, por ahora, no cuenta con aprobación de su socio de gobierno, UP, ni con el visto bueno de sindicatos y de la CEOE. Mientras desde Bruselas se avisa a España que algunos de los documentos enviados a consulta relativos a las ‘reformas estructurales’ son inaceptables, nada precisos y han sido devueltos para su rectificación.

Pero esta ambigüedad calculada de Sánchez con Podemos y los agentes sociales es la que el Gobierno pretende colar en Bruselas a final de mes e imponer a Podemos, sindicatos y la CEOE. Pero en la UE la ambigüedad no es aceptable y menos a cambio de decenas de miles de millones de euros, ni la aceptan los países ricos del norte que son los que tienen que pagar.

Lo que incluye un mensaje parecido a lo que le están diciendo a Sánchez sobre la ‘ambigüedad’ de su propuesta los sindicatos CCOO y UGT tras la presentación del Plan que ayer les hizo la vicepresidenta Nadia Calviño en una primera reunión sobre: las reformas ambiguas (en lo laboral) y aplazadas (en las pensiones y lo fiscal). Reformas opacas que los dos principales sindicatos inicialmente valoraron como interesantes pero precisando que necesitan una obligada negociación.

Y en un sentido parecido pero estrictamente contrario a la posición sindical está la CEOE, que también rechaza la buscada ambigüedad del Gobierno, aunque ayer la patronal guardó un silencio estratégico. Pero finalmente a buen seguro que tronará en las cuestiones fiscales, los convenios y los despidos. Así como en lo relativo al ‘precio’ político y económico que los sindicatos pretenden imponer a empresas que reciban los fondos de la UE.

En la relación del Sánchez con Podemos que ahora lidera en el Gabinete la vicepresidenta Yolanda Díaz, la tensión no es menor. Y todo apunta a que la vicepresidenta Nadia Calviño pretende imponer sus criterios y si hace falta en votación en el Consejo de Ministros donde el PSOE tiene mayoría para de esa manera forzar una decisión ‘colegiada’ que UP tendría que aceptar.

O de lo contrario Díaz y el resto de ministros de Podemos, Garzón, Castells, Belarra y Montero, tendrían que dimitir ante la disyuntiva de tragarse el plato de lentejas -si quieres las tomas y si no las dejas- que le ofrece el Gobierno por encargo de ‘los hombres de negro’ de Bruselas.

Y esta situación es la ‘bomba de relojería’ que le ha dejado Pablo Iglesias a Yolanda Díaz para que negocie y le eche un pulso a Sánchez a sabiendas que el presidente no puede perder ni recular, porque está entre la espada de Bruselas y la pared ideológica empresarial y sindical.

Naturalmente Sánchez tendrá la última palabra e impondrá su criterio, en línea con lo que mande la UE, con el aplastante argumento de que España tiene que aceptar lo que le exija Bruselas, aunque ello suponga cesiones de soberanía nacional y concesiones de corte político e ideológico, porque de lo contrario España perderá los 140.000 millones de los Fondos de la UE camino de la quiebra del país. Y, ante tan abrumador dilema, sindicatos, CEOE y Podemos tendrán que ceder.

Fuente: Jaime Reston – República

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