La batalla de los estrategas por Madrid: de MÁR a Redondo y de Levin a Abascal

Los jefes de gabinete de Sánchez y Ayuso se enfrascan en una contienda por gobernar en Madrid. Iglesias tira del «que hable la mayoría» para intentar sumar y Vox se prepara para entrar en su primer gobierno.

Las elecciones del 4 de mayo en Madrid se están jugando en el terreno de los estrategas. Hay en este momento seis cuarteles generales en la capital donde se están cocinando relatos, carteles, vídeos, actos… Los motores de estos seis equipos empiezan a bramar sin descanso. Seis nombres dirigen estas salas de máquinas políticas, ellos son quienes se encargan de planificar, aconsejar, animar, analizar, pensar y también reaccionar ante los errores. Entre ellos están jugando una partida de ajedrez a varias bandas y a tres semanas vista. Así se está librando en la sombra la gran batalla por Sol.

En política está aceptado que Quinto Tulio Cicerón fue el primer estratega electoral. En el año 64 a.C. el hermano de Marco Tulio Cicerón le ayudó en su campaña para el consulado romano mostrándole una serie de argucias para ganarse el voto de las centurias. Lo consiguió. Más de dos mil años después esa figura se ha reconvertido en los llamados ‘spin doctors’. «Detrás de un gran líder siempre hay un gran escudero con una estrategia», dice uno de ellos. Es un trabajo que definió de una forma muy aproximada Iván Redondo en una entrevista con Pablo Iglesias en ‘La Tuerka’ hace años: son quienes se tirarían «por un barranco por su presidente», por su líder, y sin pensarlo. 

El ‘factor Migue Ángel Rodríguez’ y Ayuso

En Sol quien dirige todo entre bambalinas es Miguel Ángel Rodríguez. Isabel Díaz Ayuso ha depositado su confianza en el que fuera escudero de José María Aznar primero en Castilla y León y luego en Moncloa. Ambos, de la mano, van a «la guerra». «Vamos a por Sánchez, que ha decidido meterse de lleno en la campaña«, proclaman desde la candidatura del PP. Ayuso conoció a MÁR haciendo un trabajo universitario sobre la política de comunicación de ese primer Gobierno del PP. La entonces estudiante llamó a su puerta y el gurú vallisoletano le explicó todo. Años más tarde, cuando Pablo Casado decidió nombrarla candidata, ella no dudó: «Quiero que dirijas mi campaña», le dijo. Aceptó con una excepción: trabajar como externo. El PP no ganó pero gobernó y el móvil de MÁR volvió a sonar: «Vente». Se incorporó a Sol, también primero como asesor sin despacho pero meses más tarde como jefe de gabinete. Desde entonces dicen que MÁR es el «presidente in pectore».

La estrategia ayusista, dirigida oficialmente por Alfonso Serrano, es clara: «Nuestro rival es Pedro Sánchez, tiene un candidato de cartón piedra«, afirman. Se avecinan curvas. «A cada afrenta vamos a devolvérsela». El intercambio de golpes ya ha comenzado y no va a cesar hasta el 4 de mayo. El pasado martes, cuando el presidente del Gobierno compareció por sorpresa en Moncloa para anunciar los compromisos de vacunación y el fin del estado de alarma desde el PP tardaron minutos en responder con un «denuncio el uso bochornoso que están haciendo desde La Moncloa de la vacunación». El viernes Sánchez insinuaba, sin pruebas, que Madrid podría estar falseando los datos de contagios y Ayuso contestó también rápidamente con un «se cree el ladrón que todos son de su condición». «Esperamos a Sánchez en el debate», concluyen desde Sol. Y es que Rodríguez no olvida la ‘Cumbre de las Banderas’ ni lo ocurrido días después cuando el Gobierno, con el famoso informe de la Abogacía del Estado –adelantado en estas páginas– bajo el brazo, forzó al cierre de Madrid. 

La estrategia de Ayuso y MÁR es clara: «Nuestro rival es Sánchez, tiene un candidato de cartón piedra; a cada afrenta vamos a responder»

Cuentan en el PP que «si Ayuso no hubiera tenido a Miguel Ángel Rodríguez como jefe de gabinete, Sánchez la habría matado [políticamente]» en ese momento. Ahora Ayuso y MÁR diseñan y ejecutan su propia estrategia, «sin tutelas ni tutías», en referencia a la frase que pronunció Manuel Fraga en el 90 y que luego emuló Aznar tras el ascenso de Casado. La candidata ha pedido libertad de movimientos para el 4-M y el líder nacional, como ya ocurrió con Feijóo en Galicia, se la ha dado. Pero Casado estará en campaña, con un papel destacado, porque, destacan desde Sol, «Ayuso así lo quiere».

Iván Redondo, Gabilondo y el 1% de oportunidad

Miguel Ángel Rodríguez e Iván Redondo no son dos desconocidos. Se han visto en alguna ocasión pero cada uno, por su jefe, se tiraría por ese barranco. Es un cara a cara, el vallisoletano contra el donostiarra, un ‘gambito de dama’ a la madrileñaEl PSOE ha centralizado la campaña de Ángel Gabilondo en Ferraz y Moncloa. La convocatoria electoral sorprendió al PSM sin proyecto claro, con José Manuel Franco de salida y sin un líder claro. El candidato, además, podría haber sido Defensor del Pueblo si Sánchez y Casado hubieran cerrado días antes la renovación del CGPJ. Era lo que había y decidieron impulsar al «soso, serio y formal«. «Está muy complicado -dicen en el PSOE- pero tenemos una oportunidad entre cien de sumar«. No van a dejar de explorar ese uno por ciento, avisan.

El jefe de gabinete de Sánchez viene de colaborar activamente en ganar las elecciones en Cataluña aunque de no poder culminar el ‘efecto Illa’ con la presidencia de la Generalitat. No estuvo en la cocina de la moción de censura en Murcia, sino que fue otro escudero, Santos Cerdán, quien negoció con Cs. En Cataluña se volcó, desplazándose hasta Barcelona en los últimos días de campaña, y en Madrid está haciendo lo propio. Presumen de Gabilondo como «el hombre tranquilo», el gestor «moderado». La búsqueda del PSOE por el voto de centro, el desencantado de Ciudadanos, es clara. Al menos de momento. Los socialistas prometen sorpresas en los próximos días, con Sánchez volcándose en intentar recuperar su territorio, donde nació y creció políticamente, y que se le está resistiendo. Es su espinita clavada.

Iglesias y Manu Levin, el tándem de Unidas Podemos

Unidas Podemos cuenta con un director de campaña que está sorprendiendo. Se trata de Manu Levin, hombre clave en la trayectoria de Pablo Iglesias durante los últimos años. Es miembro de la dirección del partido y secretario de Discurso y Análisis Político. Se ha convertido en un imprescindible para el candidato morado como parte de su núcleo de pretorianos, junto a Juanma del Olmo, el fogonero de la coalición. Ambos ya dirigieron al alimón las campañas de las generales -la de «la historia la escribes tú» de abril y la de «un Gobierno contigo» de noviembre-. Detrás del documento con la estrategia de campaña está Levin. Detrás de los discursos de Iglesias también está Levin. Detrás de los últimos spots de Iglesias (algunos superan el millón de visitas) está Levin. Detrás del lema elegido («Que hable la mayoría«) está Levin. Detrás del ‘yo no te pido el voto para mí sino que vayas a votar’ está Levin. Y en la preparación de entrevistas o debates está Levin.

Manu Levin, que fue guionista de ‘El Intermedio’, ha sido un asesor clave en los catorce meses que Iglesias ha permanecido en la Vicepresidencia segunda. Ahora, al frente de la campaña morada su mensaje principal es claro: «Ellos [por Ayuso y Vox] no son mayoría, somos nosotros [por el bloque progresista]», explican fuentes del partido. Unidas Podemos se lanza a robar el concepto de «mayoría silenciosa» a la derecha, esa «mayoría responsable» que ha cumplido las normas y aplaudía en los balcones. «Que hable esa mayoría el día 4». Por eso Iglesias no está entrando en el cuerpo a cuerpo con el PSOE sino que está intentando movilizar a los barrios y zonas populares que pueden decantar el Gobierno. Ese «vota a quien quieras pero vota». Aseguran que es algo «no convencional» pero que «está calando».

Para Unidas Podemos estas elecciones se juegan en dos ejes: el de clase (los ‘cayetanos’ de Núñez de Balboa frente a esa «mayoría silenciosa») y el ideológico (si la izquierda no acude a votar seguirá Ayuso y Vox podría entrar en el Gobierno). Se volcarán en barrios y municipios del sur, en el Corredor del Henares y en la sierra. Coinciden con el PSOE en que hay partido.

Mónica García y Gómez Perpinyà, el tándem de Más Madrid

Pablo Gómez Perpinyà ha sido quien ha tomado las riendas de la campaña de Más Madrid. El portavoz del Grupo Parlamentario en la Asamblea se encuentra en la cocina de una estrategia que impulsará «hablar de los temas que le importan a la gente». El colegio de los hijos, los problemas en el centro de atención primaria, el ecologismo o la salud mental, tema estrella con el «Plan Vete al Médico«, en referencia al comentario que hizo en el Congreso a Íñigo Errejón -que se volcará con Mónica García-, un diputado del PP. La jornada laboral de 32 horas también será un asunto prioritario para ellos.

Vox y Abascal, Cs y Arrimadas

En Vox es Santiago Abascal quien dirige directamente la campaña de Rocío Monasterio. El líder nacional es un activo y van a tratar de aprovecharlo. Un dato que demuestra el tirón de Abascal en algunos territorios: el partido morado pasó de 285.099 votos en las autonómicas a 653.476 en las generales de 2019. Vox entró con fuerza en la campaña el pasado miércoles con el acto de Vallecas y es en esas zonas donde va a insistir (en esas elecciones casi doblaron en votos a Más Madrid). Vox viene de haber sido primera fuerza hasta en 61 municipios, destacando el tirón en zonas del sur y del Henares. El voto del llamado ‘anillo verde‘, antes cinturón rojo por el apoyo que recibía del PSOE, es prioritario para ellos. 

Ciudadanos, por su parte, está planteando una dirección de campaña coral. Marina Bravo, secretaria general; César Zafra, coordinador; la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís; e Ignacio Aguado están intentando que Edmundo Bal supere el límite del 5%. La prioridad naranja es la capital, donde ha acumulado el 60% de un voto eminentemente urbano, y municipios diversos donde incluso forma parte del gobierno: desde San Sebastián de los Reyes hasta Chichón, de Fuenlabrada hasta Rivas. Arrimadas también se volcará porque creen que hay hueco para una opción de centro, moderada, alejada de la polarización que ya es una realidad.

Fuente: Fernando H. Valls – La Información

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