Indigno-Marlasca

Fernando Grande Marlasca, sin ninguna dignidad, unió con un guión el apellido de su padre, el policía municipal Avelino Grande, al de su madre, Ángela Marlasca Gómez y lo hizo parecer vasco cambiando la c por la k, de ‘kale borroka’. Y así se inventó ese Fernando Grande-Marlaska Gómez que leemos en el BOE. El bilbaíno hizo toda su carrera judicial empujado hacia arriba por el Partido Popular que lo designó para vocal del Consejo General del Poder Judicial, después de que Marlaska archivara en cuatro meses el accidente del Yak-42 en Turquía, eximiendo de toda responsabilidad al Ministerio de Defensa de Federico Trillo. El caso fue posteriormente reabierto por la Audiencia Nacional y tras 6 años de investigación y proceso judicial resultaron condenados penalmente tres mandos militares y civilmente la aerolínea, la contratista y la aseguradora. Hasta en tres ocasiones se acercó Marlaska a Mariano Rajoy, a través de su hermana Mercedes, de la que era amiga personal, para intentar que lo hiciera defensor del pueblo, fiscal general e incluso ministro.

Pero Mariano debió darse cuenta ya entonces de que no reunía méritos para esos cargos, o sea, de que era indigno de ellos. Tras fracasar en sus intentos y sólo cuatro años después de que el PP lo hubiera aupado al CGPJ, sin decoro ni dignidad, Marlaska se arrimó al Pedro Sánchez que acababa de ganar la moción de censura a Rajoy y consiguió que este hiciera cumplir su sueño de ser ministro. Se unió así a un Consejo de Ministros del que formaba parte, como ministra de Justicia, la fiscal Dolores Delgado, ésa que fue grabada por el ex comisario Villarejo en una comida con el condenado ex juez Garzón, diciendo aquello de que «Marlaska es maricón», lo cual no supuso ningún problema para la dignidad de Marlaska, con tal de continuar aferrado a su cartera ministerial.

Tampoco tiene pegas Marlaska para gobernar gracias a los votos de Bildu, los herederos de ETA, los asesinos de la banda terrorista contra los que tanto luchó antes de entrar en política, llegando incluso a ordenar la entrada en prisión de Otegi, acusándolo de inducir 108 actos de kale borroka, con k de Marlaska. El ministro bilbaíno lleva ya acercados a las cárceles del País Vasco a los asesinos de 258 víctimas de ETA en 183 atentados, incluido el sanguinario Txapote, asesino de, entre otros, Miguel Ángel Blanco, Gregorio Ordóñez y Fernando Buesa. La oposición denuncia un pacto oculto entre el Gobierno y los proetarras para acercar a cinco presos de ETA cada semana, a cambio de permitir la investidura y dar apoyos claves en la legislatura, como el de los presupuestos. Mientras, el Gobierno Vasco se prepara para recibir la transferencia de las prisiones diseñando un modelo penitenciario al que llama “justicia restaurativa” e implica “diálogo con el condenado y su resocialización”.

Cuando era juez de la Audiencia Nacional, Marlaska ordenó a la Policía y a la Guardia Civil que «nunca» informaran a sus superiores de que les había ordenado investigar el chivatazo del caso Faisán. Lo mismo que hizo la juez Carmen Rodríguez Medel cuando investigó la responsabilidad de Fernando Simón y del delegado del Gobierno, al permitir las manifestaciones del 8M y advirtió al coronel Pérez de los Cobos de que debía «guardar rigurosa reserva» sobre las investigaciones, llegando incluso a advertirle de las responsabilidades penales en que incurriría si no actuaba como le ordenaba. Y a pesar de que cuando actuaba como juez Marlaska había ordenado la misma confidencialidad que la juez Rodríguez Medel le ordenó al coronel Pérez de los Cobos, el ministro indigno ordenó su cese por negarse a informarle de los progresos de dicha investigación. Después de que la Audiencia Nacional haya anulado la destitución del coronel de la Guardia Civil, todos sabemos que Marlaska prevaricó al cesar a Pérez de los Cobos a sabiendas de que era una decisión injusta e ilegal. No va a dimitir, no lo van a cesar, ni él ni quien lo nombró van a admitir ninguna responsabilidad; pero el apellido de su madre, Marlasca quedará para siempre unido al calificativo Indigno, por un guion más fuerte que aquel con el que lo juntó al de su padre: Pequeño-Indigno-Marlaska, será ya por siempre su nombre.

Artículo- opinión de Liberal Enfurruñada – OKDiario

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