De la encuesta a la orientación del voto: los gurús demoscópicos también juegan

EL PSOE TIENE A TEZANOS Y EL PP, A MICHAVILA

Cuando una encuesta falla, y fallar es irse más de dos puntos, quien miente no es el votante, es el responsable de la encuesta. Así de tajante se mostraba Narciso Michavila, presidente de Gad3, en una entrevista concedida a ElDiario.es el 14 de abril de 2019 a dos semanas de las elecciones generales. La irrupción de VOX cuatro meses antes en las andaluzas había propiciado el desalojo del PSOE del poder tras casi 40 años gobernando y un nuevo actor en el bloque de la derecha. Nada fue casualidad, sino la confirmación de que el bipartidismo había perecido en manos de Podemos, CS y VOX. Una bendición para politólogos y sociólogos pero un obstáculo para la formación de gobiernos. Por este motivo -la falta de acuerdo entre las distintas fuerzas del parlamento- se produjo la repetición de elecciones en 2019 y eso suscitó cierto hartazgo en la población y nerviosismo en la clase política, incluso para el que más parecía ganar con la nueva convocatoria: Pedro Sánchez. El 10 de noviembre los españoles estaban llamados a las urnas porque el líder socialista no recabó los apoyos suficientes para ser investido presidente tras las elecciones de abril. Durante esos meses de entreguerras al clásico ruido mediático afín a los grandes partidos se sumó un factor, las encuestas, que tomó más relevancia que nunca. Aquel verano fue intenso en la publicación de sondeos y, especialmente, tras la convocatoria de repetición de comicios anunciada por Sánchez en septiembre. Los fontaneros de la Moncloa -Iván Redondo mediante- convencieron al presidente de que el PSOE crecería en una nueva cita con las urnas. El precedente de Rajoy en 2016 invitaba al optimismo, pero por si acaso apareció José Félix Tezanos, nombrado por Sánchez presidente del CIS un año antes, para generar un clima favorable al PSOE.

Es lícito preguntarse si las encuestas se hacen para conocer la opinión de los españoles o si en realidad buscan orientar el voto

De esta forma el 29 de octubre de 2019 el CIS publicaba la última encuesta antes de las generales del 10 de noviembre. Tezanos hinchaba al PSOE y a Podemos y desinflaba las expectativas de PP y VOX. El error, desde luego, no era pequeño, pues la sobreestimación del bloque de la izquierda era de +5,5 puntos y la infravaloración del bloque de la derecha de -10,2. Veamos: otorgaba al PSOE un 32,2% del voto (finalmente obtendría el 28,3%), a Podemos 14,6% (luego sería el 13%), al PP 18,1% (obtendría el 21%) y a VOX un 7,9% (obtendría el 15,2%). Esta encuesta estaba tan alejada de la realidad que incluso pronosticaba que Ciudadanos superaría con un amplio margen a VOX. Tezanos le dio al partido de Rivera un 10,6% (obtendría un 6,8%) pero las cosas fueron muy diferentes en el escrutinio: VOX alcanzó 52 escaños y CS cayó hasta los 10.

Con ejemplos así es lícito preguntarse si las encuestas se hacen para conocer la opinión de los españoles o si en realidad buscan orientar el voto. Sobre todo cuando el que las diseña comparte militancia con uno de los actores implicados. En dos años y medio al frente del organismo público Tezanos ha logrado que todos los españoles conozcan quién lo dirige. Nunca los estudios del CIS tuvieron tanta repercusión política y mediática, lo que no habla precisamente bien de su reputación. Pero no parece que nada de esto quite el sueño ni a Sánchez ni a Tezanos, que dejó a regañadientes su cargo en la Ejecutiva del PSOE, partido al que se afilió justo un año después (1973) del nacimiento del presidente del Gobierno. El botín: la cocina de las encuestas y un sueldo de 100.000 euros anuales. La importancia del CIS es tal para la factoría Redondo-Sánchez que ni siquiera en una coyuntura económica como la actual se atreven a recortar el gasto. Muy al contrario: han incrementado un 13% el presupuesto para 2021 con 9,1 millones de euros.

Si el PSOE tiene a José Félix Tezanos, el Partido Popular tiene a Narciso Michavila, presidente de Gad3, como sociólogo de confianza

Pero además de hacer con el dinero de todos los españoles encuestas a la medida de Pedro Sánchez, Tezanos se quitó definitivamente la careta un mes antes de las elecciones generales del 10 de noviembre. En esta ocasión no fue ningún estudio sociológico el que descubrió al impostor, sino algo que no parece muy apropiado para un presidente del CIS: decir al votante a qué partido votar. Así lo hizo en un artículo titulado “¿Cómo salir de los bloqueos políticos?” publicado en la revista Temas. “Lo único sensato es reaccionar con pragmatismo y con sentido de la utilidad del voto, concentrándolos en aquellos partidos que hoy por hoy pueden gobernar. […] Los hechos concretos son que en España se ha bloqueado la posibilidad de gobernar al único partido que podía hacerlo (el PSOE)”.

Claro que todas las encuestas tienen margen de error, como recuerda habitualmente el sociólogo Amando de Miguel, pero otra cosa es que el error siempre beneficie a quien encarga el estudio. Es decir, quien paga manda. Y si el PSOE tiene a José Félix Tezanos, el Partido Popular tiene a Narciso Michavila, presidente de Gad3, como sociólogo de confianza. Además de su pasión por la sociología Michavila comparte con el socialista algo que, a priori, es arriesgado para un responsable demoscópico como manifestar opiniones políticas en público. El 11 de marzo de 2019 Michavila hablaba sin pelos en la lengua sobre los jóvenes votantes de VOX que recientemente habían celebrado un acto en una discoteca de Madrid. “Los jóvenes de VOX se creen que salvan España por irse de cañas cantando el himno de la legión”, dijo en el programa El cascabel al gato de 13TV. Ahí no acabaron sus críticas al partido que tres meses antes había irrumpido en la política nacional entrando en el parlamento andaluz con 12 representantes: “Hay algunos que no paran de hacer propuestas, otros de firmar acuerdos y otros, en cambio, destinan el 80% de su tiempo y de su fuerza en atacar a los que en teoría serían sus aliados (por el PP y Ciudadanos). ¡Y se suponía que era un nuevo partido que venía a salvar España!”.

En el terreno de las encuestas Gad3 sorprendió recientemente por su escasa actividad en las últimas elecciones autonómicas catalanas. En esta ocasión sólo publicó un estudio en contraste con la intensa actividad de otras citas electorales como las dos elecciones generales de 2019. El único sondeo publicado fue para La Vanguardia (10 de enero) con un errático pronóstico sobre las formaciones del centro-derecha partidarias de la unidad de España. Michavila situaba en último lugar a VOX con 4 diputados, el PP le doblaba con 8 y CS aparecía el primero del bloque con 12. La realidad de la noche electoral del 14 de febrero fue bien distinta: la suma de populares (3) y naranjas (6) ni siquiera fue suficiente para alcanzar a los 11 diputados de VOX. Si los malos augurios del PP en Cataluña fueron el motivo de que Gad3 no recibiera más encargos (por ejemplo, de ABC) es algo que desconocemos.

Lo que sí se sabe con certeza es que desde 2019 las encuestas de Gad3 repiten un patrón: una sobreestimación del bipartidismo y, en particular, de las expectativas del Partido PopularEn febrero de 2019 otorgaba al PP 97 escaños y 122 al PSOE. Un mes después, en marzo, la empresa demoscópica publicaría dos barómetros: el primero situaba al PP en 87 diputados y al PSOE en 134; el segundo sondeo elevaba al PP en la horquilla de 94-99 escaños y a los socialistas en 131-134. En abril la empresa de Michavila haría tres encuestas más. La primera, del 8 de abril para ABC, daba al PP entre 86-90 escaños y al PSOE 137-139; la segunda, del 14 de abril para La Vanguardia, mostraba solo el porcentaje: 21% para el PP y 31,1% para el PSOE; la tercera y última, del 22 de abril, situaba al PP en la horquilla de 81-86 y al PSOE 134-139. Las elecciones generales del 28 de abrilsin embargo, despejaron la incógnitalos socialistas sacaron 123 y el PP 66. O sea, las urnas dieron al PP 20 escaños menos de los pronosticados por Gad3 en su última encuesta.

Aplicando la lógica del propio Michavila (“cuando una encuesta falla, y fallar es irse más de dos puntos, quien miente no es el votante, es el responsable de la encuesta”) se diría que él mismo mintió, pues los sondeos publicados en febrero, marzo y abril situaban al PP en los siguientes porcentajes de votos: 23,2%, 22,1%, 21,9%, 20,9%, 21% y 20,1%, mientras que el resultado de las urnas fue muy diferente a lo pronosticado: 16,7%, es decir, ¡una diferencia de entre 6,5 puntos (la estimación más alta) y 3,4 puntos (la estimación más baja)!Los vaticinios para las generales del 10 noviembre no fueron mucho mejores. Especialmente sangrante es el caso de VOX que, al contrario que el PP, las estimaciones siempre van por debajo de su resultado en las urnas. En la encuesta publicada el 24 de junio Gad3 otorgaba al partido de Abascal 9 escaños (5,6%); en la del 9 de septiembre 14 escaños (7,9%); el 22 de septiembre -para La Vanguardia– le daba 19 escaños; el 26 de septiembre 21 escaños (9,6%); el 7 de octubre 29 escaños (10,6%); el 14 de octubre 33 escaños (11,8%); el 21 de octubre 33 escaños (11,9%); el 28 de octubre 41 escaños (13,5%); y la última, del 4 de noviembre, 49 escaños (14,9%). El escrutinio de las elecciones del 10 de noviembre otorgó a VOX 52 escaños y el 15,2% del voto, lo que evidencia que Gad3 sólo se acercó en la última encuesta quedando lejísimos en todas las demás. Un desajuste enorme que, como dice Michavila, no es porque mienta el votante.

Fuente: Javier López – La Gaceta de la Iberosfera