La ‘venganza’ del fiscal Stampa abunda en las sospechas sobre Delgado y el ‘caso Villarejo’

El investigador apartado denuncia maniobras de la fiscal general, Dolores Delgado, cuya pareja es amigo del comisario y defiende a varios imputados. En la causa hay escuchas y anotaciones que acreditan sus vínculos.

El fiscal Ignacio Stampa pasó de la noche a la mañana de investigar el lado oscuro de los resortes del poder a intervenir en casos menores. Una inspección en la Cañada Real, un caso de lesiones, un tirón de bolso… Es una vida muy distinta de la que llevó a lo largo de tres años siguiendo los pasos del comisario Villarejo. La última vez que se vieron frente a frente fue en octubre, en la celda del polémico mando. El fiscal acudió a la prisión junto a la Policía para hacer un registro. “¿A ti no te han echado todavía?”, le preguntó Villarejo, según recogieron varios medios. 

Lo cierto es que la frase anticipó lo que pasaría solo unos días después. Stampa fue apartado del caso luego de tres años de pesquisas y una treintena de líneas de investigación abiertas. El día clave llegó el 27 de octubre en un Consejo Fiscal en el que el investigador no recibió ningún voto para quedarse con la plaza de anticorrupción que ocupaba de forma interina. El cónclave estuvo presidido por la fiscal general del Estado, Dolores Delgado. Tenía en su mano confirmarle en el puesto, pero no lo hizo y Stampa está ahora en la Fiscalía de Madrid.

Ni siquiera recibió el apoyo de la Asociación de Fiscales a la que pertenecía. Es habitual que estos colectivos protejan y promocionen a sus afiliados, pero tampoco fue el caso. ”Más allá de su profesionalidad, había una presión mediática que hemos considerado que había que cortar”, explicó en declaraciones a Vozpópuli la presidenta de este colectivo, Cristina Dexeus. El otro fiscal con el que Stampa había trabajado mano a mano, Miguel Serrano, sí mantuvo el puesto. A pesar de no pertenecer a ninguna asociación, recibió los votos de la progresista Unión de Fiscales, la misma a la que pertenece Delgado. Aquel fue un Consejo Fiscal extraño con apoyos cruzados y varios intereses en juego.   

El fiscal del caso Villarejo Ignacio Stampa

La presión mediática tenía que ver con una polémica desatada semanas antes a partir de la publicación en prensa de unos chats internos de los abogados de Podemos. Se le acusó de tener una relación con una de las letradas de la formación morada, personada en el caso. En esos mensajes, ella se jactaba de tener planes de boda con él como muestra de la confianza que tenían. Se dijo que Stampa le había filtrado información confidencial. Luego ella reconoció a sus compañeros haber exagerado: “Soy una bocazas, y he dado a entender lo que no es”.

El ruido llegó hasta el número dos de la Fiscalía, Luis Navajas, ahora jubilado. En varias entrevistas concedidas criticó duramente a Stampa por esas presuntas relaciones con Podemos hasta el punto de que después tuvo que pedirle perdón. “Me limité a hacerme eco de anteriores publicaciones periodísticas que ahora sé que eran rotundamente falsas, dijo. La información no era falsa porque los chats existieron, si acaso la interpretación que él le dio a los mensajes.  

Fiscalía recomienda «el contacto personal y directo de los fiscales con los abogados para gestionar soluciones de consenso en los procesos penales»

El PP se sumó a las críticas. Los populares también se jugaban algo en el caso Villarejo tras la apertura de una pieza Kitchen por el presunto espionaje a Bárcenas impulsado desde el Gobierno de Mariano Rajoy. La tesis de la connivencia entre Podemos y uno de sus fiscales sirvió para desgastar a la fiscal general.

Se abrieron varias investigaciones en torno a Stampa, tanto internas de la Fiscalía como en los tribunales a partir de una denuncia presentada por VOX por revelación de secretos. Con el tiempo, todas se han ido archivando. Esta semana la Inspección Fiscal, dedicada a esclarecer posibles irregularidades internas, ha dado carpetazo definitivo. Asegura que ese chat que se difundió constituye “un marco escasamente fiable para el rigor de una resolución”.

Además, el Ministerio Público recordaba que es recomendable “el contacto personal y directo de los fiscales con los abogados para gestionar soluciones de consenso en los procesos penales”. Unos ejercen la acusación pública y otros la popular o particular. Fuentes jurídicas explican que es habitual que en ocasiones las partes se pongan de acuerdo, por ejemplo, a la hora de pedir pruebas al juez o diseñar estrategias.  

Casi medio año después de haber dejado el caso, Stampa ha roto ahora su silencio con un escrito remitido a su ex asociación de la que se dio de baja tras haber sido abandonado en aquel Consejo. Son nueve folios en los que busca resarcirse y abre un frente con Dolores Delgado. Le acusa de haber maniobrado para sacarle del caso. Primero ocultando al Consejo que las investigaciones sobre él se habían archivado y después por prolongarlas durante semanas sin motivo.

Baltasar Garzón

 

Los intereses de Garzón

Las acusaciones de Stampa comprometen de nuevo el papel de la fiscal general del Estado respecto al caso Villarejo. Dolores Delgado es la pareja sentimental del exjuez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. Reconvertido en abogado, su despacho defiende a varios de los principales investigados en la causa. En alguna ocasión los fiscales del caso han llegado a sospechar que el exjuez tuviese información privilegiada de las pesquisas. A uno de sus clientes le llegaron a preguntar por esta posibilidad, según el audio al que accedió este periódico.

Garzón reconoce ser amigo personal de Villarejo. Prueba de ello son las agendas incautadas al comisario en las que figuran numerosas anotaciones sobre reuniones con Garzón y en alguna de ellas también con “Lola”. Las última anotación -sobre otra cita en el despacho profesional del exjuez- son de apenas unos días antes de que el comisario fuese detenido en noviembre de 2017. 

La exministra de Justicia y ahora fiscal general niega tener relación con Villarejo. Tan solo admite haber acompañado a su actual pareja a una comida con el comisario y otros mandos en un restaurante llamado Rianxo en 2009. El medio Moncloa.com difundió el audio de ese encuentro en el que, entre otras cosas, Delgado desvelaba a modo de confidencia la condición sexual del actual ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska. Garzón trató de impedir por vía judicial que la prensa airease esas citas, pero los tribunales han tumbado sus argumentos. «Son relevantes», dice la Audiencia Provincial de Madrid.

La versión de Delgado

El País publicó hace meses un reportaje titulado ¿Quién acabó con el fiscal Stampa? . Formaba parte de una serie de reportajes bajo el epígrafe Las cloacas del Estado. La información incluía una breve entrevista a Delgado. Le preguntaron por su relación con Garzón y la posible incompatibilidad con ser la máxima responsable de la institución que investiga a sus clientes y a su amigo Villarejo. Negó que su pareja ejerciese la defensa de ningún investigado (lo hacen abogados de su despacho llamado Ilocad). También dijo que la causa no quedaría desatendida sin Stampa porque sería sustituido y que la falta de apoyos en el Consejo Fiscal hizo imposible mantenerle. 

Cuando Stampa fue apartado, ya estaba en marcha la pieza separada Pit. No ha tenido el interés mediático de otras, pero salpicó a Garzón y a Delgado. Se investiga el supuesto pago de 10 millones de euros realizado por un empresario al clan policial de Villarejo a cambio de evitar ser extraditado a Guatemala donde se le reclamaba por corrupción. En julio de 2017 tuvo lugar una reunión de Villarejo con sus clientes en la que usó el nombre de Delgado para justificarse ante ellos, que llevaban meses pagándole por sus servicios.

Les trasladaba que la ahora fiscal general había defendido sus intereses ante el fiscal jefe de la Audiencia Nacional. Todas las fuentes consultadas por este periódico negaron tal gestión. Por su parte, respecto a la participación de Garzón, la Policía dice en uno de sus informes que hay un archivo de audio intervenido (BG-CC-1 7.2.6) que acredita la existencia de tal contacto. Pero “a partir de su contenido no se puede conocer si el objeto de la entrevista pudiese guardar relación con el denominado Proyecto PIT”. Vozpópuli ha tenido acceso a una breve conversación entre ambos en la que se les oye conversar amigablemente.

Hay en las agendas de Villarejo otras anotaciones extrañas sobre Garzón. El 31 de Julio de 2017 anotó: “B.G. Toque pendiente de respuesta Aceptó la oferta que le hizo JOY Quedamos en hablar estos días”. JOY es la manera que tenía Villarejo de referirse al empresario Adrián de la Joya, imputado en el caso. Tiene otra fechada cuatro meses antes sobre una reunión entre De la Joya y el empresario que pagó por no ser extraditado. La investigación no ha hallado pruebas de que Garzón mediara o cobrara algún dinero por hacer estas gestiones en favor del cliente de Villarejo ante la Audiencia Nacional.

Hay otro apunte de Villarejo sobre el exjuez del 3 de octubre de 2017: «Vernos 17h. Menéndez Pelayo 87. Se ofrece por muchos países donde puede abrir puertas. Plantea cita directa en China». Estas son anotaciones del comisario de poco antes de ser arrestado. Pero hace pocos mese, la Policía se incautó de otro lote de cuadernos que estaban dentro de su casa en una caja dentro de un ropero. Asuntos Internos ya prepara un informe sobre la incidencia de las anotaciones sobre las investigaciones en marcha.

Los recelos sobre el papel de Delgado se han extendido incluso al socio del PSOE en el Gobierno de coaliciónPodemos también dudó de la relaciones de la fiscal general del Estado nombrada por Sánchez tras la puesta en libertad provisional del polémico comisario. Salió de la cárcel de Estremera a principios de este mes al no poder juzgarle antes de que cumpla el máximo de cuatro años que permite la Ley permanecer en prisión sin una condena firme. 

El comisario ya jubilado se ha beneficiado de la decisión que adoptó la Audiencia Nacional en contra del criterio de los fiscales del caso. Decidió acumular en un mismo juicio tres de las piezas de la causa, lo que ha convertido el primer proceso contra él en un macrojuicio para el que no había infraestructura ni calendario hasta finales de año. Los investigadores creen que si se hubiesen hecho por separado hubiese sido más fácil sentarle antes en un banquillo y aplicarle una condena que le mantuviera en prisión. 

Ya en libertad, Villarejo ha atendido a los medios de comunicación, tanto a la salida de prisión como en una de sus visitas a la Audiencia Nacional. Se le preguntó por el fiscal Ignacio Stampa. “Yo de problemas de cintura para abajo no hablo”, contestó en clara alusión a la polémica con la abogada de Podemos que le costó el puesto. Al comisario jubilado le preguntaron también por su relación con Dolores Delgado. “Son cuestiones personales”, zanjó. 

Fuente: Alejandro Requeijo – VozPópuli