Irene Montero y su equipo prepara el asalto a Podemos si Iglesias fracasa el 4-M

El núcleo duro de Podemos abraza la tesis de Monedero para dejar a Yolanda Díaz el protagonismo en el Ejecutivo y blindar a Iglesias o Irene Montero al mando del partido. La ministra de Igualdad no acudió al Congreso en la despedida de Iglesias para lanzar el mensaje de que quiere «seguir».

Los afines a Irene Montero empiezan sus maniobras para mantener el control de Podemos si Pablo Iglesias fracasa en las elecciones autonómicas madrileñas del 4 de mayo y el líder morado se ve obligado a dejar la primera línea. Miembros del sector de Montero han lanzado la propuesta de crear una «bicefalia» entre control orgánico y acción en el Ejecutivo. El pasado miércoles, Montero no estuvo presente en el Congreso durante el discurso de despedida de Pablo Iglesias. En Podemos sostienen que el mensaje que quería enviar la ministra de Igualdad es que quiere «seguir» en el Gobierno y en la primera línea del partido.

La propuesta de desligar la actividad del partido de la del Gobierno fue del fundador de Podemos Juan Carlos Monedero. En el pasado junio, como desveló Vozpópuli, propuso a Iglesias crear una estructura doble entre la jefatura del partido y el liderazgo en el gobierno. Monedero aspiraba a convertirse en guardián de las esencias, mientras que Iglesias se consolidaría como estadista, plasmando en Podemos el “modelo PNV”.

Nadie le hizo mucho caso, hasta que el pasado lunes 15 de marzo, Pablo Iglesias anunció que dejaba el Ejecutivo y se lanzaba a por la Asamblea de Madrid. A partir de entonces, algunos referentes de la cúpula morada empezaron a mover ficha.

Se trata del segmento de afines a Irene Montero, con primeras espadas como Juanma del Olmo y Rafa Mayoral, que promueven la tesis de que es conveniente que Iglesias no deje el partido aunque fracase su apuesta en los comicios del 4 de mayo. Y que si eso debe ocurrir porque, por ejemplo, Iglesias no logra más votos que el partido de Íñigo Errejón, entren en la ecuación Irene Montero y hasta a Isa Serra, como posibles nuevas secretarias generales de Podemos.

El futuro de Iglesias

La pregunta que sobrevuela Podemos atañe al futuro del líder máximo. El peligro de la abstención sigue muy elevado, Ayuso es una candidata fuerte y la pugna por el espacio de la izquierda alternativa con Más Madrid inquieta a muchos en el partido. Por ello, miembros de la dirección se están adelantando y “preparan el relato” que pueda servir tanto a Iglesias para seguir (sin renunciar a su escaño en la Asamblea) como para promover un nuevo liderazgo en el marco del continuismo.

La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz; y el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, / Europa Press

Se trata de movimientos defensivos que sirven para impedir que Yolanda Díaz se afiance como lideresa única y que cuentan con la fusión necesaria con IU, que convertirá a Unidas Podemos en nuevo sujeto político. No se descarta en este sentido un Vistalegre IV exprés para revalidar los cambios. «Sería lo suyo», zanja un dirigente del partido. En ese encaje será muy importante el papel de Enrique Santiago, líder del PCE y hombre de máxima confianza de Iglesias.

Díaz de momento ha decidido no entrar en la batalla por el control del partido. La ministra de Trabajo no sabía que Iglesias la iba a nombrar como su sucesora in pectore, y varias fuentes gubernamentales aseguran que el anuncio “no le gustó”. Pero fuentes cercanas a la ministra sostienen que ha aceptado un posible encaje bicéfalo entre actividad del partido y actividad del Gobierno.

«Irene quiere seguir»

En el caso de Irene Montero, ha sorprendido en Podemos la ausencia de la ministra en la despedida de Iglesias en el Congreso. Montero se limitó el miércoles a difundir en las redes sociales el vídeo con el discurso de Iglesias, pero se ausentó del hemiciclo, en el que tan solo estaban presentes la ministra María Jesús Montero, titular de Hacienda, y Yolanda Díaz. Esta decisión de Irene Montero se enmarca, según algunos en el partido, en dejar claro un mensaje: «No nos vamos a ir», para refrendar su intención de «seguir».

Continuismo o ruptura

Las aguas están sin duda revueltas. Cargos del partido sostienen que Iglesias deberá dejar el partido si fracasa el 4-M, “salvo que gane o gobierne”, como desveló este diario. Pero si Ayuso revalida, el secretario general sabe que las presiones internas serán muchas. “Tendrá que hacer lo mismo que Albert Rivera”, vaticinan algunos. Las encuestas esbozan una lucha hasta el último voto con Más Madrid.

El golpe de efecto de Iglesias fue recibido internamente con estupor y algo de preocupación. Se va consolidando la idea de que Iglesias deja la vicepresidencia sobre todo por interés personal y cansancio. E inevitablemente ese movimiento puede desembocar en una guerra interna por el control de la organización. La cuestión no es baladí. La presencia de Podemos en el Gobierno es y será testimonial. Y el partido sigue siendo clave para controlar el dinero, definir las campañas electorales (en particular, la promoción de los perfiles en redes sociales) y elegir las listas.

De él dependerán centenares de cargos y los afines a Irene Montero quieren imponer el continuismo pase lo que pase el 4 de mayo. El primer ejemplo ha sido el nombramiento de Ione Belarra, amiga íntima de Irene Montero desde la época universitaria, como nueva ministra. “A Yolanda nadie le ha preguntado si quería a Ione”, zanjan algunos en la formación morada.

Pablo Iglesias, Irene Montero e Ione Belarra, en el Congreso de los Diputados.

En el entorno de Iglesias insisten en que esta vez el líder morado está dispuesto a dejar todo su poder si cae en Madrid. No sería la primera vez, no obstante, que Iglesias recula. Ya en 2018 hubo una operación para sustituirle con Montero. Todo fracasó por la polémica del chalet del Galapagar y el adelanto electoral de 2019. La clave ahora para el segmento que apuesta por el continuismo será cómo controlar la nueva coalición de Unidas Podemos, y sobre todo cómo hacerlo con rapidez. Por ello las fuentes consultadas aseguran: «Están preparando el relato».

Fuente: Luca Costantini – VozPópuli