AstraZeneca bajo lupa: «A las familias de los muertos no les vale la estadística»

Mientras la EMA investiga los casos de trombosis en relación a la vacuna, Sanidad aguarda el veredicto y el debate se divide en dos: expertos que defienden la normalidad y afectados que reclaman una explicación.

Alrededor de 939.534 españoles han sido inmunizados con la vacuna AstraZeneca y casi un millón están «en el aire» a la espera de la segunda dosis al paralizarse su distribución durante, al menos, dos semanas. Un intervalo que la ministra de Sanidad, Carolina Darias, cree necesario «por prudencia» y que no supone un problema puesto que «todavía hay tiempo» mietras la EMA estudia los casos y define una estrategia. En España, por ahora, a nivel estadístico se registran tres casos de trombos, entre los que destaca la muerte de una profesora sin patologías previas el pasado martes en el Hospital Quirón de Marbella.

En este contexto, los expertos reculan y hacen un llamamiento a la calma. La aparición de las trombosis entran, estadísticamente, dentro de la normalidad al no haberse probado una causalidad directa entra la aplicación de la vacuna y la veintena de trombos notificados en la Unión Europea. En esta línea, ayer, el presidente de la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas (Anevac), José Antonio Forcada, declaraba a la agencia Efe que la decisión de suspender temporalmente la vacuna «engorda la bola» y que afecta a la falta de credibilidad de la misma, algo que puede dañar la campaña inmunológica. Carmen Cámara, secretaria general de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), respaldaba esta postura también explicando que, aún entendiendo la prudencia, vacunarse con AstraZeneca conlleva un 0,7 % de posibilidades de morir por la Covid-19 y una posibilidad entre 1,7 millones de padecer una complicación. «No hay color entre las dos opciones», declaraba.

David Escors, investigador principal del grupo de oncoinmunología de Navarrabiomed, argumenta que deben dejarse de lado las ideas preconcebidas a la hora de valorar la polémica con AstraZeneca. Ve un paralelismo con el miedo que hubo a la triple vírica cuando se creía que generaba autismo. Cree que es necesario sopesar los datos en bruto: «Hay que hacer las cuentas de la vieja. Pero una veintena de trombosis en 17 millones de vacunados… es muy difícil decir que hay una causalidad directa». Mirando los datos, el científico esgrime que la parálisis de la distribución de las dosis está justificada «porque tiene que prevalecer la seguridad» y que le toca a la EMA analizar los datos. Pero, por los porcentajes que ya se manejan, «es como una lotería. Ha sido pura coincidencia», explica.

El miedo, defiende Escors, ahuyenta la racionalidad. Pero el miedo está haciendo que, estos días, muchas personas llamen al Defensor del Paciente para consultar si deben o no deben ponerse la segunda dosis de AstraZeneca. Como explica Carmen Flores, presidenta de la asociación, «algunos rechazan la idea». Cuenta que «a pesar de que se ha achacado el problema a varios lotes defectuosos, la gente tiene miedo». Ayer por la mañana la llamó una profesora preocupada. Estaba vacunada pero no sabía cuál era el número del lote de la vacuna que le habían suministrado. «Recomendamos que para una mayor seguridad se pregunte por el número de lote porque se puede pedir. Pero cuándo nos preguntan si se tienen que vacunar o no, no les decimos nada. Esa es una decisión personal», explica Flores.

El Defensor del Paciente pidió ayer a la Fiscalía que investigue el contrato con la compañía farmacéutica. Ante la notificación del fallecimiento de una profesora en Marbella por un ictus poco después de recibir la vacuna AstraZeneca, la asociación dio un paso al frente para que, en caso de probarse la causalidad directa, la entidad responsable se haga cargo de los daños y perjuicios de los familiares. «No creo que deba ser el Estado quien deba pagar los platos rotos», explica Flores. «Se ha pagado mucho dinero por parte de la UE para que la vacuna tenga seguridad y por eso hemos pedido que se investigue. Saber las condiciones del contrato es importante para que la farmacéutica asuma responsabilidades».

Flores resalta un detalle en las llamadas diarias que recibe. Explica con sorpresa que los perfiles son de gente que levantan el teléfono para consultar al Defensor del Paciente es «relativamente joven». Que «quieren vacunarse con seguridad», afirma.  El fallecimiento de la profesora en Málaga ha despertado aún más preguntas sobre los posibles efectos adversos, aún no probados, de AstraZeneca. Desde la asociación creen que es un motivo mayor para indagar y esclarecer cuanto antes lo que sucede. «No tenía patologías, era una mujer joven y fuerte. Eso es lo más preocupante», describe Flores.

Por ahora, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) se reúne hoy para examinar los casos de trombosis y dar a conocer sus conclusiones. La incertidumbre por esclarecer si la sintomatología adversa viene precedida por las dosis tiene muchas implicaciones a nivel europeo y legal. En este último asunto, Flores exige claridad en las responsabilidades: «¿Qué le importan las estadísticas a la familia de la profesora fallecida? ¿o a los afectados? La estadística está muy bien pero la responsabilidad también, y hay que asumirla».  El futuro de AstraZeneca se juega hoy en manos de la EMA y le precede una debate dividido: por un lado los científicos, que relativizan los casos de trombos. Por otro lado los afectados, que esperan respuestas con expectación.

Fuente: Beatriz Jiménez Nácher – La Información