Los nueve conglomerados criminales de Nicolás Maduro

A mediados del año pasado, la organización Transparencia Venezuela publicó un impresionante informe de 146 páginas, titulado: Crimen organizado y corrupción en Venezuela, un problema de Estado, disponible en este enlace.

El documento arroja luces sobre la verdadera naturaleza del régimen de Nicolás Maduro y, aunque Transparencia Venezuela no hace propuestas de corte político, la conclusión implícita es evidente: el régimen venezolano no puede ser tratado como un gobierno –ni siquiera como uno ilegítimo– sino como una organización criminal con tentáculos internacionales, que pone en riesgo la seguridad y la estabilidad de toda la región.

En efecto, el informe inicia expresando que: “El crimen organizado y la corrupción en Venezuela se han convertido en un problema de Estado que no solo mantiene en constante peligro a la población venezolana, sino que sus efectos han traspasado fronteras, especialmente hacia países de América Latina”

Transparencia identifica y describe 9 bloques de crimen organizado en Venezuela: 1) Las megabandas criminales. 2) Los seudosindicatos de la construcción, petroleros y los mineros. 3) Los “colectivos” armados y violentos. 4) Los “pranes” y sus organizaciones carcelarias. 5) Fuerzas Bolivarianas de Liberación o “Boliches”. 6) Holding de la corrupción. 7) Traficantes de drogas. 8) FARC, ELN. 9) Las bandas criminales BACRIM.

La investigación arroja que “estos bloques conviven en Venezuela en diferentes niveles de tensión y armonía junto a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, las policías nacionales, regionales y municipales, así como otros organismos del Estado. Algunos controlan territorios y han creado micro estados en el país. Estas expresiones delictivas, en su mayoría, materializan un tercer tipo de primitivismo que es considerado el criminal, que se caracteriza por ser violento, atroz y perverso, que disfruta del daño producido”.

Queda claro, al entrar al análisis de los 9 bloques, que el régimen de Maduro tiene una responsabilidad directa en la creación de los mismos.

Las megabandas criminales

Crecieron y se consolidaron debido a las llamadas zonas de paz “decretadas por el régimen de Nicolás Maduro en 2013. Resultaron ser un factor determinante, ya que el régimen les dio reconocimiento, legitimación oficial y además les otorgó un territorio sin presencia policial para consolidar la actividad delictiva”.

Para obtener respaldo popular, estas megabandas “distribuyen parte de su botín entre la comunidad. Por ejemplo, la carga de un camión que transporta alimentos, previamente robado. Este tipo de acciones, que se producen ante la ausencia total del Estado, muchas veces logran el apoyo de buena parte de la gente hacia estos delincuentes”.

Transparencia asegura que, aparte de las megabandas, existen alrededor de 18.000 bandas delictivas de menor tamaño, que mantienen azotada a la población.

Los seudosindicatos de la construcción

Nada tienen que ver con las organizaciones o sindicatos de trabajadores que luchan y defienden los derechos de sus agremiados. Estos “son en realidad bandas criminales que extorsionan a los trabajadores de este sector para conseguirles empleos en las obras que se estén ejecutando. Por supuesto, esto tiene una contraparte en la extorsión que realizan contra los encargados o jefes de las obras de construcción, amenazándolos para que solo contraten a los obreros que ellos les indiquen y a veces también, por ejemplo, para que compren los materiales solo a determinada compañía”.

Al igual que ocurre con las megabandas, estos seudosindicatos criminales pudieron crecer y consolidarse debido a la creación en el año 2016 del denominado Arco Minero, se trata de “casi 112.000 kilómetros, que incluyen parte de los estados Bolívar, Amazonas, Apure y Delta Amacuro, que -–más allá de lo que diga su texto– pareciera representar la oficialización de la explotación ilegal del oro y la destrucción de la naturaleza en buena parte del territorio nacional”.

Los colectivos

En cuanto al tercer conglomerado, tristemente se hicieron famosos en el mundo por sus ataques despiadados contra la población desarmada, durante las grandes marchas opositoras de 2014 y 2017. Tal como dice el informe se trata de “grupos paramilitares o parapoliciales creados para hacer el trabajo sucio de una dictadura o gobierno autoritario, contra la población civil que lo adversa… Se estima que hoy pueden contar con alrededor de 8 mil hombres desplegados en los distintos estados y municipios de Venezuela”.

Transparencia explica que “en su accionar, estos grupos gozan de total impunidad con un apoyo evidente de autoridades de alto nivel. Si por alguna razón llegan a ser detenidos por un cuerpo de seguridad, inmediatamente son liberados –a veces sin siquiera ser presentados en tribunales–, mientras que los policías que se atreven a actuar, pueden ser sancionados y hasta destituidos”.

Plus Ultra, una empresa ligada a Delcy Rodríguez y a la mujer de Maduro

Los pranes

El cuarto bloque, también conocido como “preso rematado asesino nato” es producto de “el abandono del Estado dentro de las cárceles del país, lo que produjo el surgimiento de una poderosa figura criminal denominada PRAN, es decir, el líder de la pandilla criminal que controla el territorio del penal”.

Los pranes obtienen ingresos por la venta de drogas, alcohol y hasta alimentos, así como por el manejo de los juegos de azar y la prostitución dentro de la cárcel. Pero “igualmente obtienen grandes recursos por los delitos que se ejecutan y planifican en el interior de los penales y que son cometidos en la calle, tales como sicariatos, secuestros, cobro de rescate por vehículos robados o hurtados y también extorsiones y estafas a través del uso de la telefonía celular e internet”.

Su poder proviene del arsenal que manejan. “Regularmente consiste en fusiles, ametralladoras, pistolas y hasta granadas, que evidentemente son ingresadas a la cárcel con la complicidad de efectivos corruptos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) que custodian el perímetro del recinto penitenciario” y de otros funcionarios gubernamentales.

Las Fuerzas Bolivarianas de Liberación

Este es un “grupo guerrillero que se financia principalmente a través de la extorsión a ganaderos y a empresas en la frontera con Colombia. También utiliza los cruces fluviales para contrabandear ganado y gasolina a Colombia, y ha participado en la extorsión a migrantes, a quienes les cobran para permitirles pasar por trochas a la nación neogranadina. El control de las economías criminales por parte del FBL proviene de sus vínculos con las fuerzas de seguridad y funcionarios públicos del estado Apure”.

El Holding de la Corrupción

Este sexto bloque corresponde a una escandalosa estructura nacional e internacional de corrupción, constituida por “integrantes del funcionariado público, empresarios privados, banca internacional, consultores y bufetes de abogados –nacionales y de otros países– que se han beneficiado de la actividad delictiva. Venezuela ha sido desangrada por la corrupción rampante que ha existido en los últimos 20 años. Ingentes recursos, principalmente derivados de la exportación petrolera, le han sido saqueados al pueblo venezolano”.

El más reciente informe de Transparencia Internacional, publicado en 2018, ubicó a Venezuela en el puesto 176 de un total de 180 naciones que presentan mayor corrupción en el planeta. 180 es el más corrupto, así que Venezuela esta muy cerca de ser el primero del mundo; ya lo   es en América Latina.

“La corrupción en Venezuela ha adquirido tales dimensiones internacionales, que fiscalías, tribunales y parlamentos de más de 20 países han abierto -hasta agosto de 2019- un total de 50 investigaciones”, dice el informe.

Ahora bien, en el primer trimestre de 2020, Transparencia Venezuela elevó la cifra hasta 78 investigaciones por corrupción con fondos venezolanos. “La suma de US$ 29.900.609.098,39, es la estimación del daño causado a la nación para mediados de 2019, cifra que va en franco ascenso en la medida que se revelan más desfalcos contra la nación. Se estima que la red de la corrupción venezolana tiene presencia en más de 70 países”.

El narcotráfico

“Venezuela en estos últimos 20 años del chavismo se ha convertido en uno de los puentes del narcotráfico más importantes del planeta. Tanto por vía aérea como marítima, son varias las toneladas de drogas que año tras año salen de nuestro territorio”, dice el informe de Transparencia.

Más adelante añade: “Recientemente la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU, en el período de sesiones llevado a cabo en Ginebra en febrero de 2020, presentó un informe que indica que en Venezuela, los grupos delictivos han logrado infiltrarse en las fuerzas de seguridad gubernamentales y han creado una red informal conocida como el Cártel de los Soles para facilitar la entrada y salida de drogas ilegales. Varios funcionarios y exfuncionarios de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro están en la lista de la Oficina de Control de Asuntos Extranjeros (OFAC), del Departamento de Estado de Estados Unidos, acusados de ser cómplices o por estar involucrados de alguna manera con el tráfico de drogas”.

FARC y ELN

El octavo grupo se refiere a los movimientos guerrilleros colombianos que operan impunemente en territorio venezolano con el apoyo del Estado, y desde donde planifican atentados en contra de Colombia.

“Según Insight Crime, durante el conflicto colombiano Venezuela brindó a los guerrilleros corredores de narcotráfico clave y lugares para huir de la presión de las fuerzas de seguridad colombianas, realizar adiestramiento militar y reabastecer su arsenal de guerra”. 

El informe de Transparencia recuerda, además, que en 2019 cuando en Caracas se realizó el encuentro anual del Foro de São Paulo, Maduro aseguró que Iván Márquez y a Jesús Santrich, dos de los principales líderes de las FARC, “son bienvenidos a Venezuela y al Foro de Sao Paulo cuando quieran venir, son dos líderes de paz (…)  La FARC es bienvenida a Venezuela cuando quiera venir”.

“Pocos días después de esta declaración, Iván Márquez y Jesús Santrich –desde algún lugar de Venezuela– anunciaron mediante un video su regreso a las actividades guerrilleras”, dice el informe.

Bandas criminales o BACRIM

“Existen varias Bacrim operando hoy en Venezuela. Entre otras se pueden mencionar a las Águilas Negras, los Rastrojos, los Urabeños, la Oficina de Envigado y el Clan del Golfo. Las BACRIM tienen fundamentalmente centrado su ámbito de acción en los estados Táchira, Zulia y Apure, dedicadas a cobrar vacunas a muchos comerciantes, ganaderos o industriales y también al secuestro y al sicariato”. La investigación también arroja que los BACRIM controlan algunas de las trochas por las que pasan los migrantes venezolanos que huyen hacia Colombia, ante el cierre de las fronteras cobrándoles una especie de peaje.

Si a la actuación de estos nueve conglomerados criminales, apoyados por el régimen de Nicolás Maduro, se le añade la intervención de Cuba, Rusia, China, Irán, Turquía, y grupos fundamentalistas islámicos como el Hezbollah, llegamos a la conclusión de que Venezuela es un polvorín en pleno estallido, que amenaza con incendiar a todo el continente americano.

Luego de analizar concienzudamente estas informaciones, se evidencia por qué es un absurdo pretender una solución en Venezuela mediante la negociación o el diálogo con Maduro. Solo una acción internacional basada en la Convención de Palermo en contra de la delincuencia organizada trasnacional podría liberar a Venezuela de estos bloques criminales en expansión.

Fuente: Nitu Pérez Osuna – La Gaceta de la Iberosfera