El Gobierno prohibirá la venta de mascarillas de tela como higiénicas

Las mascarillas deberán garantizar una filtración superior al 90% para considerarse higiénicas. Una orden de Consumo endurece los requisitos para comercializar estos productos.

El Gobierno endurecerá los requisitos de fabricación y venta de las mascarillas consideradas higiénicas. Está previsto que este mismo jueves, el Ministerio de Consumo, que dirige Alberto Garzón, firme la orden por la que estos productos deberán garantizar una filtración superior al 90%. De este modo, las mascarillas de tela —en Alemania se ha prohibido su uso en espacios públicos, y en Francia, en colegios— no podrán comercializarse como higiénicas. España optará por endurecer la regulación en lo relativo a la comercialización en lugar de su prohibición.

Si hasta ahora cualquier producto de estas características podía denominarse ‘mascarilla higiénica’, ahora solo podrán hacerlo los que cumplen los requisitos técnicos establecidos, previo testado en laboratorio, que se publicarán en el BOE. La prohibición del uso de mascarillas de tela en espacios públicos sería competencia de Sanidad y por el momento no está sobre la mesa, aunque esta orden sería el requisito previo imprescindible para valorar medidas en este sentido.

Los laboratorios encargados de la certificación deberán estar acreditados por las autoridades competentes, que además establecerán actuaciones de vigilancia de mercado. Según el borrador del texto que maneja Consumo, las mascarillas que hubiesen sido puestas en el mercado con anterioridad tendrán un plazo de 30 días para adecuarse al contenido de la orden, periodo tras el cual ya no podrán ser comercializadas con la denominación de ‘mascarillas higiénicas’. Asimismo, los laboratorios que certifiquen las características de las mascarillas dispondrán de un periodo de seis meses para la acreditación (UNE-EN ISO/IEC 17025).

La orden incluye sanciones, de acuerdo a las normativas autonómicas, pudiéndose iniciar expedientes sancionadores contra las compañías que comercialicen este tipo de mascarillas sin respetar las normas de etiquetado y retirar de la circulación los productos. Por otra parte, los laboratorios que acrediten las características de las mascarillas higiénicas sin cumplir con lo dispuesto en la norma se expondrán a sanciones que pueden llegar a acarrear el cierre del laboratorio durante cinco años.

Las obligaciones de etiquetado y comercialización también se endurecen con respecto a la anterior normativa. Por ejemplo, en relación con la información que tiene que incluir el etiquetado del producto, como la composición, periodo de uso recomendado o número de veces que puede ser lavado. Toda la información que se facilite a las personas consumidoras debe haber sido testada respecto del producto final que se pone en el mercado.

En esta línea, también se deberán indicar obligatoriamente en el envase los datos testados relativos a la eficacia de filtración del material y la resistencia a la respiración o permeabilidad al aire y el laboratorio empleado para su realización. En productos reutilizables, deberán figurar, al menos, los datos obtenidos antes y después del total de ciclos de lavado indicados por el fabricante, siguiendo el método de lavado y secado recomendado.

La comercialización de las mascarillas fuera del envase original quedará prohibida. Se establecen asimismo requisitos adicionales para los filtros. Según el texto, estos “deberán cubrir la mayor superficie posible de la mascarilla, garantizando que no se dejan zonas por donde el aire inhalado/exhalado pueda pasar sin filtrar; deberá precisarse qué tela concreta se ha utilizado para obtener los datos de filtración bacteriana y respirabilidad; así como que el conjunto mascarilla-filtro deberá cumplir con los requisitos establecidos en las normas o especificaciones técnicas que resulten de aplicación”.

La normativa en otros países

Recientemente, algunos Estados miembros han optado bien por regular, bien por prohibir el uso de mascarillas higiénicas en determinados espacios.

En Francia, desde el 27 de enero está prohibida la comercialización de mascarillas para uso no sanitario (el equivalente a nuestras mascarillas higiénicas) con una eficacia de filtración inferior al 90% (el valor para ser consideradas mascarillas de tipo 1 de acuerdo con sus normas técnicas Afnor, y que es superado por mascarillas higiénicas que cumplan con las normas UNE, que está en el 95%). Asimismo, se ha prohibido la utilización en los colegios de mascarillas que no sean quirúrgicas, FFP2, o mascarillas higiénicas de tipo 1 (filtración superior al 90%)

En Alemania, se han prohibido directamente todas las mascarillas de tela (el equivalente a nuestras mascarillas higiénicas) en los espacios públicos, permitiendo únicamente las mascarillas quirúrgicas o FFP2 en transporte público y en los comercios.

La comisaria europea de Salud, Stela Kyriakides, sobre la base de los exámenes del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), indicó el pasado 3 de febrero que no hay evidencia suficiente para recomendar la utilización de las mascarillas FFP2 para el público en general.

Fuente: Iván Gil – El Confidencial

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