El PP sospecha que cuatro ex altos cargos tienen cuentas en Suiza

Desde el núcleo orgánico que une a Aznar y a Rajoy apuntan en concreto a cuatro nombres de la plana mayor.

Las distintas causas del PP sustanciadas en los tribunales «no pueden leerse por separado», la advertencia sale estos días de las entrañas de la estructura que controló al partido durante décadas, bajo la presidencia de José María Aznar y de Mariano Rajoy. Reforma de la sede nacional del PP, Gürtel, «papeles de Bárcenas» o la operación Kitchen. Todas las investigaciones tienen entre ellas hilos comunicantes, que empiezan y terminan en Génova, y todas ellas comparten protagonistas, aunque sólo algunos de ellos hayan sido marcados en el escaparate público, mientras que otros han conseguido hasta ahora mantenerse bajo la protección de la ley del silencio, por aquello de que «todos tienen algo que perder» si se apunta hacia arriba.

La línea conductora está en el alto mando que une la etapa de Aznar con la etapa de Rajoy. Dentro de esa estructura, la tesis es que el ex tesorero Luis Bárcenas protege a varios altos ex dirigentes del partido, que también tendrían dinero en Suiza bajo nombre ficticio. Las cuentas helvéticas del ex tesorero, sometidas a investigación judicial, no serían las únicas: hay más, y Bárcenas tiene en su poder documentación que probaría, si le interesase, quién está detrás de los nombres ficticios que figuran en esas cuentas.

Desde ese núcleo orgánico de la estructura del partido apuntan a cuatro nombres, que estuvieron en el nivel con el que habitualmente despachaba Bárcenas.

«Bárcenas les está utilizando en el juicio para que avalen su estrategia. El dinero de los demás no le importa, le importa el suyo. Pero, al final, todos tienen un mismo bien a proteger, y la relación es buena por interés obligado». El ex tesorero tensa y suelta, pero su objetivo no está de momento ahí, y sí en la ex secretaria general María Dolores de Cospedal. Cospedal no aparece en el listado de los nombres a los que adjudican dinero fuera de España, pero su punto débil es la «operación Kitchen».

Triángulo de las Bermudas

En el viejo PP hablan del «triángulo de las Bermudas», con más vértices que un triángulo, para referirse a toda la estructura que presuntamente estuvo operativa durante décadas y que implicó no sólo a Bárcenas, sino al aparato de confianza que siempre rodeó al tesorero.

«Cambiaban los dueños del cargo, pero no cambiaban los procedimientos». Del equipo de Organización, en un tercer nivel hay otros dos nombres claves del «sistema» de esta época que liga el «aznarismo» con el «marianismo», y Génova con el PP de Madrid. Uno de ellos mantiene poder orgánico.

El juicio por la sede del PP acaba de comenzar y ante las negociaciones abiertas a distintas bandas es difícil adelantar ningún escenario. Pero sí está bajo lupa la estrategia de Génova, ya que en las territoriales interpretan como un mal paso que en la dirección «se pierdan en seguir el modelo de la etapa anterior, negar la evidencia, y desmentir lo que, al final, los hechos acaban confirmando como cierto». Esta crítica afecta a las versiones sobre sus contactos con el entorno de Bárcenas. «El PSOE lo sabe todo. Como empiecen a caer en contradicciones perderán todo crédito en su operación de romper con el pasado», sentencian en uno de los Gobiernos autonómicos que preside el PP. En ese sentido, advierten de que si hubo contactos, la dirección debe dar cuenta de ellos al Comité Ejecutivo si los autorizó, y si no, llevar al Comité de Derechos y Garantías a quien actuase sin consentimiento. Al PP de Casado empieza a crecerle un punto negro en Asturias por una investigación abierta por la Fiscalía Anticorrupción y que toca al equipo que Génova impuso desde Madrid al frente de la dirección regional.

Fuente: Carmen Morodo – La Razón

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