Enero deja 76.216 parados más y se pierden casi 219.000 empleos

Aumentan en 35.625 los afectados por expedientes de regulación temporal de empleo y escalan a unos 739.000. Los autónomos pierden 14.668 efectivos.

Las empresas metieron en ERTE a otros 35.625 trabajadores el pasado mes de enero, en plena oleada de nuevas restricciones para frenar la propagación del virus a lo largo y ancho del mapa, tras haber intentado, sin demasiado éxito, salvar la campaña de Navidad. En paralelo, se destruyeron 218.953 empleos respecto a diciembre y el paro se incrementó en 76.216 personas. Es el balance de un inicio de año que no es tan negativo en términos de afiliación y desempleo, si se compara con ejercicios anteriores, pero donde los afectados por expedientes de regulación temporal de empleo, que siguen contando como ocupados, maquillan todavía los efectos de la crisis.

En total, a día 31 de enero se contabilizaban 738.969 trabajadores en ERTE, frente a los 703.344 con que cerró el año pasado, de acuerdo con la serie histórica revisada por la Seguridad Social (inicialmente se comunicaron más de 755.000 a 31 de diciembre). De este modo, las empresas hibernaron los contratos de otros 35.625 empleados en el primer mes de 2021 para capear la nueva ola de restricciones sanitarias adoptadas por las comunidades autónomas. Desde el Ministerio que dirige José Luis Escrivá, responsable de estos datos, admiten que los trabajadores en ERTE se han estancado, al indicar que se mantiene la «estabilización» iniciada en septiembre de 2020.

Respecto al repunte del paro, hay que tener en cuenta que enero es, de por sí, un mal mes para el mercado laboral por la finalización de la campaña navideña y las rebajas. Con todo, en este inicio de año atípico, el desempleo se ha incrementado menos que en 2020 o 2019, en gran medida, porque el punto de partida era notablemente peor. Aun así, la tendencia es preocupante, pues se trata del cuarto incremento consecutivo tras octubre, noviembre y diciembre de 2020. Según los datos difundidos por el Ministerio de Trabajo, el volumen total de parados alcanzó en enero los 3.964.353, lo que supone 710.500 desempleados más que un año antes (+22%).

Con todo, hay que insistir en que los afectados por ERTE no cuentan como parados, sino que siguen apareciendo como afiliados a la Seguridad Social. De este modo, amortiguan los efectos de la pandemia en el mercado laboral, como viene sucediendo desde el estallido de la crisis. Con los datos conocidos este martes, la afiliación cayó en enero en 218.953 cotizantes respecto a diciembre. Como sucede con el paro, se trata de un descenso inferior al de otros años, pero hay que tener en cuenta que en el último año se han perdido 335.014 afiliados en valores medios. No obstante, la caída interanual se modera considerablemente, si se tiene en cuenta que en el mes de junio se perdían casi 900.000 empleos en comparación con junio de 2019.

En total, a 31 de enero había en España 3.964.353 personas registradas como paradas en las oficinas de empleo y 18.829.480 afiliadas a la Seguridad Social, como resultado de un incremento generalizado del desempleo en todos los sectores (especialmente en los servicios, con 78.089 nuevos parados) excepto en la construcción y entre el colectivo sin empleo anterior. La afiliación se redujo en todos los regímenes, también en el de trabajadores autónomos, con 14.668 efectivos menos. La destrucción de empleo más intensa se produjo en las denominadas «actividades de organizaciones y organismos extraterritoriales, así como en la hostelería y la agricultura, mientras sumaron afiliados las actividades financieras y de seguros, así como las de información y comunicaciones.

Hasta ahí la lectura general sobre la evolución del mercado laboral en enero. Pero cabe prestar especial atención a los ERTE. El Ministerio destaca que esa cifra de casi 739.000 trabajadores afectados «se mantiene estable desde principios de septiembre a pesar de las mayores restricciones administrativas para afrontar la tercera ola de la pandemia». Además inciden en que, en comparación con el máximo que se alcanzó en abril, se han reducido en 2,9 millones de personas, casi un 80%. En paralelo, continúa el de los antiguos ERTE a los establecidos en el nuevo esquema de protección que entró en vigor el pasado 30 de septiembre y que se ha prorrogado hasta el 31 de mayo prácticamente intacto.

En concreto, del total de trabajadores en ERTE con los que se cerró enero, 175.452 pertenecen a los antiguos ERTE, sin exoneraciones de cotizaciones a la Seguridad Social para las empresas. Por su parte, el número de personas incluidas en los nuevos expedientes, con exenciones especiales para sectores «ultraprotegidos» y cobertura para aquellas empresas afectadas por las restricciones administrativas, totalizó 486.332 trabajadores en enero, casi el 66% del total. Más al detalle, 262.785 personas pertenecen a sectores específicos (de los que 211.692 corresponden al listado de CNAE y 51.093 a empresas de su cadena de valor), 40.479 se encuentran en un ERTE de impedimento y 183.068 en un ERTE de limitación de actividad.

De su lado, el departamento que dirige Yolanda Díaz también aporta los datos sobre el gasto en prestaciones por desempleo a cierre de 2020 (esta estadística va con un mes de decalaje). Pues bien, los beneficiarios de prestaciones a final del mes de diciembre fueron un total de 2.299.575 personas. El gasto total ascendió a 2.472,1 millones de euros, de los que 768 millones de euros correspondieron a prestaciones ERTE. El gasto medio mensual por beneficiario, sin incluir el subsidio agrario de Andalucía y Extremadura, fue de 1.100,8 euros, lo que supone un aumento importante sobre el mismo mes del año anterior, de 199,4 euros (22,1%).

Fuente: Cristina Alonso – La Información