La última guerra de Washington

“Un gánster cubano, de fama mundial, con escasa educación y que hacía su vida en Miami, nos dejó muy claro que en los Estados Unidos, si quieres sobrevivir,  lo primero que hay tener es mucho dinero;  cuando tienes mucho dinero tienes el poder… Y cuando tienes el poder, acuden las chicas…”

Todos lo intuyen pero nadie quiere saber nada de ello. Es mejor mirar hacia otro sitio para no darse de cara con el demonio. En realidad, nadie espera una guerra en tiempos de una pandemia que tiene a la mayor parte de los habitantes de este planeta inmersos en la penuria, en la tristeza y en la cercana contemplación de la muerte.

Pero los militares del Pentágono saben que se están dando esos toques de la fortuna que necesitan los genios atrevidos de este mundo para probar suerte en el arte de la competición por las cosas terrenales, por los tesoros y por el poder.

Aunque los chinos  son, por su historia única,  grandes artistas del disimulo, también son  -desde hace milenios-  el mejor ejemplo de modelo original y primario de guerreros resolutivos en el campo de batalla.  Todo teatro de operaciones militares requiere el despliegue de una representación digna de ser considerada un modelo de cualquier puesta en escena de la realidad.

Y la mejor de todas la realidades es probar al enemigo arrogante que se tambalea ebrio de hedonismo malsano  y de corrupción extendida por toda la sociedad estadounidense.  ¿Hay algo más tóxico en el planeta que los Estados Unidos de ahora?

Es el ardor sexual de los poderosos de Capitol Hill…  que “cancelan” la historia de un pueblo americano, y anulan las libertades, las creencias  y la existencia misma de todos los ciudadanos estadounidenses.

Cancelar la vida o someterse a los payasos mediáticos de la pandemia social de las redes.  Esa es la alternativa que ofrecen  los más asesinos del Democratic Party, así este negocio ahora… En directo, desde la ciudad muerta que ya no brillará jamás  en la Colina.

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Han hecho su demostración de fuerza, han mostrado su villanía para amenazar de destrucción y  muerte al pueblo americano, pero lo más triste de todo es que han dado su golpe de estado con el aplauso de las masas embrutecidas y aborregadas de todo el planeta; y con la bendición de una Europa envilecida por la élite de Berlín.

Si fuera solo eso, todos diríamos «anda y que te zurzan estrella laica del espectáculo circense» pero todos sabemos que si los Estados Unidos se derrumban, también caerá la Unión Europea… y , por ende, la monarquía constitucional española.

Es el clímax de una fábrica de sueños como Hollywood  que convierte a cualquiera que se ofrezca en venta (por un precio asequible y convenido)  en un militante mediático destinado a sostener Sodoma y Gomorra. Todo hay que decirlo… La élite de los despreciables pederastas de la sociedad del espectáculo,  necesita a las redes sociales para perpetuarse.

Ojalá que la furia y la ira de Dios caiga sobre ellos. Todas las maldiciones de la historia humana, llueven a chaparrones sobre la América del marqués de Lafayett.

Ahora Washington es la capital de un inmenso lazareto repleto de enfermos con gonorrea que renuncian a la naturaleza, al género y al sexo, rechazando de plano todo lo divino, y hasta todo lo humano… Las matanzas de esta basura humana  han comenzado y serán diarias , aniquilando con furor y aplicando eutanasia a los enfermos, en una frenética orgía con «lovefest»  y delirio…

Una masacre, un genocidio anunciado, hasta que  el Todopoderoso fulmine a Rachel Levine, un hombre que asegura ser una mujer  y,   sin embargo,  el  presidente Joe Biden, estupefacto,  ha declarado que «no parece un hombre como dicen algunos»… ¿No es para encerrar en un asilo al vejestorio, Joe?

Es por esa brillantez de su cerebro presidencial, precisamente, que Sleepy Joe  ha nombrado a una desquiciada  transgender Jefa Suprema del Departamento de Salud y Servicios Humanos…   Agárrense a la silla: «…porque hará muy bien su trabajo…»

El loco de Joe, se expresa como el sonámbulo asesino con parasomnia ambulatoria, perfectamente descrito por el doctor Chris Idzikowski, director del Centro del Sueño de Edimburgo: «el sonámbulo, ante un crimen,  no sabe lo que dice ni lo que hace»…

Lo dicen en la España cristiana  lo mejor de la prensa diaria que se expresa  en los pocos periódicos que pueden llamarse periódicos… Gente de Madrid que “siempre son de Madrid”; con mucha clase, genios de la información y, en mi humilde opinión, «los últimos de Filipinas» en este bello oficio que desaparece para siempre a una velocidad de vórtice,  y también de vértigo…

El otrora poderoso imperio de occidente (léase Washington y satélites)  se derrumba por momentos,  carcomido por las aberraciones doctrinarias de una élite,  ignorante, absurda y decadente, liderada por un enfermo senil que ni siquiera puede repetir el breve discurso, dictado en tres palabras, de los que verdaderamente manejan los hilos en la oscuridad: Obama y sus chicos mediáticos.

Un presidente de tez pálida y macilenta, Sleepy  Joe, un individuo que balbucea, como ido, mirando el vuelo de una mosca transgender que se cree un mosquito; un presidente demasiado blanco y de mirada perdida, que solo puede representar a un cadáver intelectual con los frenéticos  delirios de apariencia progresista, expirados antes de su  último aliento.

Un viejo verde, en los últimos minutos de su vida,  perfectamente dirigido y manipulado por los magos de la intriga, y por los grandes dramaturgos, sacados de la “pocilga” mediática de Broadway…

Un zombie sacado y resucitado del maloliente y apestoso pantano en el que asesinaron a varias amantes de legendario John Fitzgerald Kennedy. 

La dictadura implantada en los Estados Unidos ha sido la respuesta de su élite corrupta,  a la inquietud y curiosidad de los estadounidenses por saber cuántos cadáveres hay en la ciénaga del Democratic Party.

Dicen los cristianos de las catacumbas que comienzan, con mucho miedo, a salir de la clandestinidad,  que el Papa Francisco nos ha vendido a todos «por un plato de lentejas» pensarán algunos, pero no… No es así…

Los rusos lo han dejado bien claro «ha sido un  Kompromat en toda regla contra el Obispo de Roma;  y se nota la firma de Barack Obama; lo maneja todo, incluso la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos…».

«Mira en lo que han convertido Washington»  -advierte  el aristócrata y teniente general, Gilbert du Motier, Marqués de Lafayette: 

« C’est mon Amérique, mon Dieu! » «La  América por la que tanto he luchado ! », « ¡ Está en llamas mientras las prostitutas de calle y los eunucos sodomizados festejan a la basura de oligarcas multimillonarios mediáticos ! ».

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Mientras,  en les États généraux convocados en Versalles por el mismísimo Luis XVI… Toma la palabra Lafayette para que la gente vulgar, de una puñetera vez, sepa lo que ocurre en los Estados Unidos de América.

Nadie se alarme porque Jacques Necker fuera un multimillonario suizo que financiaba las matanzas de la chusma en París, como lo hace ahora George Soros & Company en el mundo entero… 

Debe entenderse que bregar con los asesinos profesionales de Antifa y la peor morralla afroamericana de BLM, es algo realmente complejo de manejar. Poner en escena el espectáculo mediático para fulminar a Donald Trump, es algo mucho más complejo que una superproducción como «Los Diez Mandamientos»  de Cecil B. DeMille.

Estamos hablando de elegir a la peor gentuza de la comunidad negra para que lideren Black Lives Matter, a los más sanguinarios y asesinos de los anarco-socialistas para que «ambas entidades» inauguren el caos necesario para implantar la gobernanza por  el miedo y el terror…

Y este manual para gobernar, téngalo por seguro,  será implantado en todo el planeta…

« Mon Dieu, quels politiciens américains dégoûtants!»

Sí, no lo dude, es el teniente general Lafayette, son cosas de la analepsis literaria, la historia no perdona, todas las secuencias cronológicas nos ayudan a explicar el crimen gestionado por manipuladores con mucho poder  no solo en U.S.A. sino en todo el mundo.

«¡ Saca la guillotina, de una maldita vez, a ver si se calla esta chusma del demonio envilecida por las series americanas de Netflix !»

Ya ven lo que está ocurriendo; ayer sale por el Oriente Medio  un idiota mahometano festejando el hundimiento del imperio estadounidense… Ni siquiera se han dado cuenta los persas y los turcos que el Pentágono  va  a por ellos, ahora,  porque son la parte importante del espectáculo militar…

No hay tal hundimiento…

Hay decadencia moral, un espectáculo degradante salpimentado de aberraciones sexuales implantadas como «normalidad» por degenerados del Democratic Party;  hay corrupción generalizada y criminal  capitaneada por familias mafiosas que, textualmente, se han adueñado de América, la han robado entera para ellos…

«C’est la fin de l’Amérique si Dieu ne le répare pas…» Si los amigos entrañables de Marie-Joseph Paul Yves Roch Gilbert du Motier se levantan de su tumba, será para pasar por las armas a los que han traicionado la revolución americana.

A todos los matarían. «Béni soit Dieu…».

George Washington, Alexander Hamilton y Thomas Jefferson atraparían a Barack Hussein Obama, al Clan de los Clinton, a Kamala Harris,  y los traidores a la patria pasarían el resto de sus vidas en una mazmorra de Guantánamo…

El historiador que conozca a estos amigos estadounidenses, entrañables compañeros de guerra del Marqués de Lafayett, sabe por pura historiografía,  que los compinches multimillonarios de las  redes mediáticas y sociales de la mafia estadounidense,  serían pasados por las armas, o ahorcados por tribunales populares.

Eso explica la violencia,  desmedida, claramente  para manipular toda la información, mentir hasta la saciedad y protegerse a sí mismo ante un crimen de lesa humanidad.

Pero tendrán que vigilar su espalda porque hay otros grupos mafiosos en los Estados Unidos que matan por muy poco dinero…

El «racconto» que se escapa de la boca en los festejos y celebraciones de las familias mafiosas de la “cosa nostra” de New York… Que se lo pregunten al gobernador  Andrew Cuomo, o al presentador de la CNN, su hermano Christopher Charles Cuomo, todo el clan Cuomo sabe y advierte que la violencia y los ajustes de cuenta florecerán.

La mafia no perdona, es cuestión de tiempo,  y está falta de efectivo cuando las políticas pandémicas le han jodido los negocios…

«We, the People of the United States, to form a more perfect Union and establish Justice, condemn all traitors of Big Tech, also known as GAFA, the Tech Giant, to the gallows …».

Esto está ha escrito en las paredes olvidadas de los barrios pobres de Estados Unidos, a saber, las  dominantes industrias de tecnología de la información de los Estados Unidos:  Amazon, Apple, Google, Facebook. y Microsoft, han sembrado el odio y la pobreza extrema apoyando todo el teatro electoral y financiando al Democratic Party.

No todos lo van a olvidar.

 

 

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Y lo más surrealista es que ahora la guerra es más necesaria que nunca para entretener mediante el más grande espectáculo;  que es China y su poderío económico y militar… Si todo el mundo mira hacia China, nadie podrá ver lo que están haciendo los mafiosos  con América

Que los turcos y persas no bajen la guardia… Van a por ellos si osan “moverse”… Todo está medido al milímetro para conducir  hacia el abismo a Irán y Turquía…  Llevarlos a la miseria cuanto antes.

Ellos se lo han buscado;  los genuinos asesinos musulmanes de Teherán han caído en la trampa, igual que cayó el necio de Bashar al Assad, o Sadam Hussein… Todavía sueñan con califatos de humo y ceniza.  Insignificantes taifas de pacotilla para fanáticos enloquecidos del chiísmo…

Siguen con esa mierda ideológica en la cabeza de exterminar a Israel… Al parecer, ningún “experto” moro les ha dicho nunca que toda entidad estatal de islamismo de alcantarilla, desaparecerá del mapa si lo intenta…

Aún no se han enterado de que,   antes de caer, el decadente  imperio estadounidense se los llevará a todos  por delante. Es muy curioso que el moro no se dé cuenta de que su perdición es jugar al juego más peligroso que existe: liderar Middle East…

Nadie les ha explicado nunca que el Medio Oriente es territorio de caza del Pentágono. Seguro que tampoco les han explicado que ahora se lo dejarán a Vladímir Putin para que le eche una mano a Israel y a sus socios árabes. Les cuesta mucho trabajo entender la geopolítica. 

Ahora mismo, Moscú y Washington se están repartiendo las bases militares adecuadas para contener las ambiciones de turcos y persas.  Estados Unidos se aleja, poco a poco y con mucho orden, de la «boca del lobo» que es el Golfo Pérsico para situar sus fuerzas fuera del alcance de los cohetes persas.

El Mar Rojo es la nueva posición para el United States Central Command (USCENTCOM). Un número de tropas más limitado pero mucho más mortífero.  Es una forma elegante del Departamento de Defensa estadounidense de decir adiós a sus socios y amigos de Oriente Medio que sus prioridades, ahora, están en el Indo-Pacífico

Un gánster cubano, de fama mundial, con escasa educación y que hacía su vida en Miami, nos dejó muy claro que en los Estados Unidos, si quieres sobrevivir,  lo primero que hay tener es mucho dinero;  cuando tienes mucho dinero tienes el poder… Y cuando tienes el poder, acuden las chicas…

La gente que tiene el poder está obligada a “entretener” con la guerra… Tienen el poder, tienen el dinero, lo tienen todo; y han pensado que hay mucha gente en el barco y que hay que aligerar la carga…

Ya lo están haciendo, lo han puesto todo en marcha. Los borregos aplauden a sus carceleros y los políticos corruptos de todo el mundo, celebran a los nuevos capos del Imperio.

Pues que se lo piensen los mafiosos de Beltway… Hasta la Rusia  de Vladímir Putin ha declarado que pasan de la guerra y se van, en viaje de negocios,  al Ártico.  No quieren jaleos.

China aprovecha sus oportunidades y siguen ganando terreno en la  Unión Europea, no descansa, no le falta el aliento para advertir a Washington que si su nuevo teatro de operaciones son los mares de China, se arrepentirán de sus movimientos militares.

Aseguran en  Beijing, lacónicamente, que esta será la última guerra que libren los Estados Unidos.

Artículo-opinión de Alfonso M. Becker