Un tercio de los científicos lleva ocho meses sin dinero público para investigar

Los doctores Mariano Barbacid y Xosé R. Bustelo hablan con ‘Vozpópuli’ sobre las consecuencias que ha tenido para los grupos de investigación españoles la modificación del calendario de convocatorias de ayudas públicas por parte de la Agencia Estatal de Investigación.

Otra borrasca se cierne sobre el ámbito científico. Casi un tercio de los investigadores españoles que dependen de la financiación pública de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) para poner en marcha proyectos van a sufrir un lapso de ocho meses sin recibir el dinero.

El organismo dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades liderado por Pedro Duque modificó el calendario de convocatorias de ayudas públicas para tratar de estabilizar el desfase entre las fechas de concesión de los proyectos y las de inicio de los mismos. Estos suelen durar tres años.

Sin embargo, tal y como denuncian desde la Asociación Española de Investigación contra el Cáncer (ASEICA), además de otros científicos de reconocido prestigio,esta modificación ha supuesto que los grupos de investigación que tenían sus trabajos en marcha tengan que hacer frente a más de medio año a la intemperie económica.

El hasta ahora presidente de ASEICA y vicedirector del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca (CIC), Xosé R. Bustelo, asegura a Vozpópulique el hecho de no haber corregido el calendario ha acarreado consecuencias graves a todos los grupos de investigación que han solicitado los proyectos de investigación del Plan Nacional tanto en 2020 como en 2021. Sobre todo a los más jóvenes.

«Ahora, los proyectos acaban su vigencia el 31 de diciembre y la continuación de los mismos no se produce hasta septiembre. Si se considera que la financiación actual de proyectos de investigación está a los mismos niveles que hace más de una década, esto supone una obstáculo añadido a los investigadores españoles», lamenta.

Medidas paliativas

El doctor Bustelo expone que las sociedades científicas han propuesto «de forma repetida» a la AEI medidas paliativas dirigidas a evitar que los grupos de investigación españoles se vean perjudicados. Entre otras soluciones, el vicedirector del CIC plantea la adopción del calendario de forma progresiva para evitar periodos tan largos sin financiación; la adopción de financiación-puente para cubrir dichos huecos y la posibilidad de anticipar la fecha de solicitud de los proyectos.

«Pese a que esto fue una demanda general de muchas sociedades científicas, la AEI se ha negado a poner en marcha cualquiera de estas propuestas», critica.

La investigación científica es una carrera de fondo, añade, pero parones o ralentizaciones de ocho meses pueden hacerte perder la carrera»

El reconocido bioquímico y jefe del Grupo de Oncología Experimental del CNIO, Mariano Bardacid, indica a este diario que las consecuencias de estar varios meses sin financiación suponen «bien una parada de la actividad o bien una ralentización de la investigación».

«Ocho meses puede no parecer un periodo de tiempo muy largo en investigaciones que pueden llevar varios años. Pero, por ponerle un ejemplo concreto, si mi grupo hubiera publicado el descubrimiento de los oncogenes humanos ocho meses después que el grupo del Dr. Robert Weinberg en lugar de publicarlo en el mismo numero de Nature, por un parón como al que ahora nos obliga el Gobierno, nunca hubiéramos recibido el crédito por este descubrimiento», explica. La investigación científica es una carrera de fondo, añade, pero parones o ralentizaciones de ocho meses pueden hacerte perder la carrera.

«Triquiñuela para recortar»

Según Barbacid, la ciencia española lleva sufriendo recortes desde hace ya una década. «Si de algo ha servido la pandemia es para hacer más patente si cabe la vulnerabilidad de la economía española, cada vez más sustentada en una economía de servicios«, considera. Para el científico la solución es bien sencilla: «No hacer este cambio de calendario absurdo que no beneficia a nadie y no deja de ser una burda triquiñuela para seguir recortando la inversión en Ciencia».

Las quejas de los investigadores han llegado al Congreso en forma de pregunta parlamentaria. Esta misma semana, la dirigente de Ciudadanos, Inés Arrimadas, y la diputada Marta Martín han solicitado al Gobierno una respuesta por escrito sobre este asunto. 

Quieren saber las medidas que piensa tomar el Ministerio de Ciencia e Innovación sobre «los efectos colaterales» de la implantación del calendario de convocatorias de la Agencia Estatal de Investigación y la falta de financiación de la prórroga de proyectos. 

Normalización: en 2022

Fuentes del Ministerio de Ciencia explican a Vozpópuli que hasta 2022 no se producirá una total normalización de la situación. «Cuando durante la pasada crisis económica, hace diez años, comenzó a retrasarse la publicación de la convocatoria anual de proyectos, la fecha de inicio se mantuvo fija en el 1 de enero de cada año. Como resultado, los proyectos se concedían meses después de que entraran en vigor, incluso diez meses después», recuerdan.

Fuentes del Ministerio de Ciencia explican a ‘Vozpópuli’ que hasta 2022 no se producirá una total normalización de la situación

Según el departamento dirigido por Pedro Duque, algunos investigadores, muy pocos, cargaban gastos a estos proyectos que no se habían concedido todavía. «La inmensa mayoría, sin embargo, comenzaba el proyecto una vez concedido, dándose el caso de que la única manera de que un proyecto de tres años durara realmente tres años para la ejecución de las actividades previstas y del presupuesto concedido era solicitar una prórroga, que de acuerdo con la ley se conceden sin financiación adicional«, indican.

De esta forma, los proyectos comenzaban de facto una vez se concedían, es decir, en septiembre, por lo que la gran mayoría de los investigadores tenía que solicitar prórrogas cuando se cumplían los tres años en enero. «La Agencia Estatal de Investigación estudió la mejor manera de estabilizar las fechas de concesión de los proyectos y de inicio de los mismos. Para ello, tuvo en cuenta el interés general de los investigadores, y la opinión de organismos fiscalizadores, que ya habían señalado que los proyectos de la Agencia comenzaban sistemáticamente muchos meses antes de haberse concedido», defienden las mismas fuentes.

El Ministerio defiende la medida

Desde el Ministerio de Ciencia sostienen que esta medida de situar el inicio de los proyectos en el 1 de septiembre de cada año está destinada a ofrecer a los investigadores estabilidad en las fechas de publicación y de resolución de las convocatorias, algo ampliamente demandado por la comunidad científica. «El cambio de la fecha de inicio de los proyectos se comunicó a la comunidad científica hace ahora un año y medio, en junio de 2019. Desde entonces, por tanto, se ha aplicado ya a dos convocatorias anuales de proyectos», señalan.

Y reconocen que en 2019 algunas asociaciones científicas expresaron malestar por el cambio de la fecha de inicio. «Tras reunirse con ellos, el Ministerio tomó la decisión de que en la convocatoria que tenía que comenzar en 2020 se daría a elegir a los investigadores entre la fecha original de 1 de enero y una fecha bastante más tardía, el 1 de junio. El 97,3% de los investigadores eligió la fecha de 1 de junio, lo que confirmó que la medida servía al interés general», argumentan.

En la convocatoria que comenzará en 2021 se va a usar la fecha de 1 de septiembre. «En las siguientes convocatorias se intentará dar el mejor acomodo posible al interés general. Entendemos que hay algunos investigadores que pueden sentirse perjudicados por la medida, pero estamos dando todas las facilidades posibles con el objetivo claro de contar con unas convocatorias previsibles en el tiempo, algo que no ha sucedido en los últimos años y que es complicado cumplir si se mantiene el inicio de los proyectos en los primeros meses del año, como se ha demostrado en la última década», zanjan desde el departamento de Duque.

Fuente: Marina Alías – VozPópuli