El Jemad y su cúpula aceleraron el protocolo de Defensa para vacunarse antes que la UME

El Estado Mayor evitó acompasar la administración de las dosis al ritmo de los tres ejércitos. Ningún alto cargo de Robles se ha puesto la vacuna y en el hospital militar ‘Gómez Ulla’ faltan viales para sanitarios.

El Estado Mayor de la Defensa (EMAD), dirigido por el general Miguel Ángel Villarroya, aceleró la aplicación del protocolo de vacunación fijado por el Ministerio de Defensa en sus instalaciones sin esperar al ritmo -más lento- del Ejército de Tierra, la Armada o el Ejército del Aire. El resultado, según relatan fuentes militares a Vozpópuli, es que los viales aún no han llegado a la Unidad Militar de Emergencias (UME) ni a todos los sanitarios del hospital ‘Gómez Ulla’ en la capital, mientras el Jemad y su cúpula ya se han inoculado la primera de las dosis.

El departamento de Margarita Robles aprobó el pasado 5 de enero un plan de vacunación contra la covid-19 en las Fuerzas Armadas que compromete al jefe del Estado Mayor de la Defensa, el citado general Villarroya, pues desde su gabinete se decidió el reparto de viales entre el estamento militar. Las citadas fuentes muestran su sorpresa al ver cómo hay un número significativo de vacunas a disposición del EMAD, mientras otras unidades críticas o que están en primera línea -caso de la UME o de los hospitales militares- no han tenido esa suerte.

La llamada ‘Estrategia de las Fuerzas Armadas para vacunación COVID 19’a la que ha tenido acceso este periódico, establece una tabla de cómo se tiene que vacunar en los tres ejércitos una vez que se hayan administrado las dosis al personal sanitario -el llamado Grupo 0-.

En dicho documento aparecen seis fases o grupos prioritarios. En la actualidad, aún no se ha terminado de vacunar a los sanitarios de los ejércitos, ni tampoco a todo el personal militar que va a ser desplegado en las misiones en el exterior. Es decir, se está en el Grupo 0. Pero el EMAD llevó a cabo su propio calendario y ahora estaría en el Grupo 5 o 6 a tenor de las vacunas que se han puesto desde el pasado lunes.

Ninguna vacuna en Defensa

El general Villarroya se encuentra en una posición muy delicada pues ni Robles ni ningún alto cargo del Ministerio de Defensa se ha vacunado. Se da la circunstancia de que Robles tiene 64 años, uno más que el Jemad, por lo que Robles entraría por derecho propio en el cálculo que hizo el Estado Mayor -de mayor a menor edad- para vacunar a su personal, tanto civil como militar. «No parece lógico que se vacune el Jemad y la ministra no lo haga«, subraya un general en activo a este diario.

Además, la secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro, ha dado positivo en covid-19 hace unos días y se encuentra en su domicilio recuperándose de la enfermedad. Si se hubiera administrado la dosis hace unas semanas, quizás no se hubiera contagiado. Pero prefirió no saltarse la cola.

Y hay otro caso muy llamativo. La subsecretaria de Defensa, Amparo Valcarce, que dirige los Cuerpos Comunes y por tanto es la máxima autoridad de la Sanidad Militar y la encargada de coordinar la lucha contra la pandemia dentro de las Fuerzas Armadas, rechazó un ofrecimiento del ‘Gómez Ulla’ para administrarse una dosis con el fin de evitar críticas.

Margarita Robles junto a los generales Villarroya (izq.) y Alejandre (dch.) en la toma de posesión del actual JEMAD.

 
Margarita Robles junto a los generales Villarroya (izq.) y Alejandre (dch.) en la toma de posesión del actual JEMAD. MD

Un portavoz del EMAD subrayó este viernes a Vozpópuli que el general Villarroya viaja a menudo a Bruselas para reuniones de la OTAN y la UE, y que próximamente tiene previsto visitar contingentes españoles. La semana pasada, por ejemplo, se desplazó a Malí. En todo caso, es cuestionable que estuviera dentro del Grupo 1 o Grupo 2 ya que sólo afecta a los que se van a desplegar en el teatro de operaciones.

Además, desde el EMAD se aludió a la cadena operativa para justificar la administración de la vacuna al resto de la cúpula, pero las dosis también se han inoculado a mandos de inferior empleo -varios coroneles, suboficiales e, incluso, civiles que trabajan como analistas en la sede de Vitrubio-. Todo ello, de mayor a menor edad, de ahí que el Jemad fuese tras los sanitarios de los primeros -sino el primero ya que tiene 63 años- en recibir la vacuna.

Entornos sin riesgo

El problema, a juicio de las citadas fuentes, es que las vacunas se han extendido a media docena de generales del Estado Mayor de la Defensa que nada tienen que ver con el Mando de Operaciones. Por ejemplo, se han administrado dosis en el Mando de Ciberdefensa -con sede en Retamares-, en el CIFAS -el CNI militar- y en el CESEDEN -el centro de estudios de las FFAA-, cuya sede se encuentra enfrente del EMAD. Estos tres organismos pertenecen al EMAD y están bajo el paraguas del general Villarroya.

Buena parte de los generales con derecho a vacuna se encuadrarían en el Grupo 5, pero aún así la norma habla del personal de las unidades militares, no de los cuarteles generales, donde se trabaja en entorno especialmente protegidos, sin estar en primera línea, caso de la UME en estos momentos de tanto trabajo fuera de los cuarteles por culpa de la pandemia. 

Fuente: Antonio Rodríguez – VozPópuli