Iglesias desaparecido en la crisis social de España

El vicepresidente segundo del Gobierno y de Asuntos Sociales Pablo Iglesias ha estado y está completamente desaparecido desde el inicio, a primeros de marzo de 2020, de la pandemia del covid-19. Como ahora durante el temporal de nieve y frío que ha asolado España.

Ello a pesar del intenso y durísimo impacto social de ambas crisis que son de la competencia y responsabilidad política de Iglesias y de las que se ha inhibido completamente muy a sabiendas de la gravedad de la situación.

Iglesias no dio la cara ni actuó ante la grave crisis de miles de muertos en residencias de ancianos, ni visitó ninguna residencia (si se ocupó de ello la ministra de Defensa Margarita Robles desplegando la UME). Como tampoco se dignó Iglesias a visitar los hospitales y los centros de primera asistencia sanitaria cuando estaban desbordados.

Ni lo hemos visto ocuparse de comedores sociales de los desamparados y durante durante la ola de frío de casas de acogida y de los cortes de luz, como tampoco se le vio aparecer en la Cañada Real de Madrid o en otras ciudades de España por las zonas más afectadas y vulnerables.

Todo ello a pesar del título de vicepresidente Segundo de Asuntos Sociales que ostenta y de cuya gestión debería rendir cuentas en el Parlamento al cumplirse ahora el primer año de Gobierno de coalición.

¿A qué se ha dedicado Iglesias en su primer año de vicepresidente? No se sabe, nadie lo sabe. Pero todo apunta a que Iglesias solo ha dedicado su tiempo a la intriga política. Y parece que, en un primer lugar, a las disputas en el seno del Gobierno con el presidente Sánchez y ministros del PSOE, y especialmente con las vicepresidentas Calvo y Calviño, y con las ministras Robles y M.J. Montero, que lo llamó ‘cabezón’.

Y también a conspirar contra Sánchez y contra España y la Monarquía en compañía de PNV, Bildu, ERC y JxCAT, para evitar el pacto de los PGE de 2021 con Cs. E imponer la reconstrucción de la mayoría Frankenstein de la investidura en los PGE, con toda clase de concesiones a los separatistas y golpistas, y los indultos ahí incluidos.

La verdad es que Iglesias como vicepresidente de Asuntos Sociales no hizo nada concreto ni importante a pesar de la gravedad de la situación social de este país con lo que ha dejado claro que su discurso social es una farsa que el oculta en su cómodo chalé de Galapagar y en sus vacaciones y veraneos en el norte del país.

Y ahora Iglesias está a la expectativa de la crisis de Gobierno que prepara Sánchez, para antes o después de las elecciones catalanas del 14-F si es que no se suspenden, y donde las encuestas anuncia un retroceso de su partido Podemos en línea con los que ya ha sufrido meses atrás en Galicia y el País Vasco.

Pablo Iglesias, desaparecido en la segunda emergencia en un año

E incluso Pablo Iglesias no descarta que Sánchez, ahora que tiene los PGE de 2021, pueda liquidar el Gobierno de coalición y prescindir de Podemos para lo que resta de la legislatura. Buscando Sánchez un giro al centro de la política y en ‘pago’ a Iglesias de sus muchas deslealtades, algunas de ellas en público, en las cuestiones de Estado incumpliendo su compromiso de no injerencia en esas políticas.

Es verdad que no hace mucho que Sánchez declaró que continuaría con su Gobierno de coalición. Pero también había dicho un tiempo atrás que nunca pactaría con Podemos, por lo que la palabra de Sánchez no es de fiar. Pero menos aún de fiar lo es Iglesias, el vicepresidente de Asuntos Sociales que no ha cumplido en una España arrasada por la pandemia y el temporal con su función prioritaria y fundamental y en la defensa de los ciudadanos más vulnerables de la sociedad.

Fuente: Pablo Sebastián – República