Gab: la nueva red social a la que migra Trump para evadir la censura

Al presidente de EEUU, Donald Trump, le negaron acceso a todas las redes sociales e incluso a su correo electrónico.

Expulsaron al presidente Donald Trump de todas las redes sociales. Fue suspendido, censurado y de plano inhabilitado permanentemente de los sitios más utilizados. Por eso acudió a la aplicación Gab.

De hecho, el fundador de Gab, Andrew Torba, tomó la consigna de Trump “Make America Great Again” y con una gorra bordada anunció: “Make Free Speech Great Again”.

Aclama que en App Store y Google no hay libertad de expresión. Por ello con su empresa crearon navegadores paralelos.

La plataforma no solo permite la libertad de expresión sino que la fomenta antes de cada publicación.

Al ser la única plataforma que le permite acceso al presidente, no está funcionando de forma continua. La página se cae constantemente. En parte por la migración masiva, sumado al hecho de que está sufriendo restricciones.

El ostracismo digital contra Trump llegó incluso a su correo electrónico.

Según informa el corresponsal de Financial Times, David Lee, durante más de 48 horas no hubo ningún correo electrónico de Trump.

Lo destaca como casi inaudito. Pues el presidente envió 33 correos electrónicos en los primeros seis días de enero.

Uno de los servicios que utilizó el equipo, Campaign Monitor, confirmó haber suspendido el acceso de Trump.

La persecución ideológica no se limita al mandatario. También los senadores afines, secretarios e incluso simpatizantes han sufrido bajas significativas en su número de usuarios y sus cuentas han sido suspendidas.

El caso más destacado es el de la abogada Sidney Powell, a cargo de investigar las irregularidades en las elecciones presidenciales de noviembre.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, denunció con gráficos cómo en los días recientes se han beneficiado los demócratas en el número de seguidores en Twitter por el sesgo ideológico, mientras que los republicanos se han visto perjudicados.

Las restricciones contra Trump en Twitter le han impedido incluso usar cuentas oficiales como la destinada al presidente de los EE. UU. y también la de la Casa Blanca.

Desde julio de 2020, frente a la primera ola intensa de censura contra Trump, sus seguidores empezaron a migrar a Parler, un sitio muy similar a Twitter. Pero donde los simpatizantes del presidente de los EE. UU. no son silenciados.

Cuatro meses después se convirtió en la aplicación más descargada, debido a las denuncias de irregularidades en las elecciones presidenciales.

Luego en enero de 2021, tras la expulsión de Trump de Twitter, hubo un éxodo masivo hacia Parler.

 

Pero fueron castigados por los oligopolios. Apple anunció que removería a Parler del App Store y ya no aparece disponible en Play Store para los celulares que operan con Android.

Por definición, un oligopolio es una situación del mercado en la que el número de vendedores es muy reducido, de manera que controlan y acaparan las ventas de determinados productos como si hubiera monopolio.

Lo cual aplica a la situación actual. De hecho, Mozilla, explorador de Internet, anunció que no permitiría el acceso a Parler.

Incluso Amazon, por presión de sus empleados, negó también la posibilidad de acceder a Parler en sus servicios web.

Con Gab está sucediendo de forma similar. Ya no aparece en App Store. Sin embargo es posible adherir a la plataforma desde una computadora.

Y es ahí donde ahora el presidente se puede expresar. Esto le ha permitido un crecimiento exponencial a la aplicación.

El poder de las redes sociales como oligopolio

Históricamente se ha conocido a la prensa como el cuarto poder, ahora cabe preguntarse si ese poder también se extiende a las redes sociales o si se han convertido en un poder en sí mismas, tomando en cuenta que tiene la potestad incluso de callar a un presidente y a quienquiera que simpatice con él.

Para que funcione una república, debe haber un sistema de pesos y contrapesos, donde exista un equilibrio entre los poderes.

Los tres poderes de la república son judicial, ejecutivo y legislativo. Ahora en EE. UU. los dos últimos están ahora en manos del Partido Demócrata, mientras que el cuarto poder y el nuevo poder adquirido por las redes sociales están también a su servicio.

Ahora le queda al ciudadano la labor de ser un fiscalizador de los poderes de turno para evitar quedar a merced de un Estado cada vez más grande y de los oligopolios que le funcionan como aparato de propaganda.

Fuente: Mamela Fiallo Flor – PanAm Post