Las empresas en concurso de acreedores se multiplicarán por cuatro en 2021

Abogados y administradores concursales apuntan que la ampliación de la moratoria concursal solo es un parche que no será útil para muchas compañías.

Despachos de abogados, administradores concursales y juzgados mercantiles se preparan para un 2021 en el que los concursos de acreedores van a tener gran protagonismo, tras un año en el que la crisis derivada del coronavirus ha arrasado con el negocio de empresas de todos los sectores. Si bien el Gobierno decidió ampliar la moratoria concursal hasta mediados de marzo, los expertos del sector insisten en que la medida puede convertirse en una «trampa mortal» para muchas compañías.

Así lo cree el presidente de la Asociación Profesional de Administradores Concursales (Aspac), Diego Comendador, que cree que la economía y las empresas «se están manteniendo de una forma artificial», con los ERTE, los créditos ICO y la moratoria concursal sobre la mesa.

Medidas todas ellas cuyo fin puede volverse un problema para las empresas en 2021, por lo que desde el sector insisten en que las compañías deben adelantarse. «La herramienta del concurso puede ser útil cuando la empresa todavía tiene recursos y tiene vida, parece que el Gobierno no quiere que la empresa lo presente como si fuese una solución letal, pero se están consumiendo recursos públicos de manera indiscriminada, sin saber si la empresa es viable o zombi. Cuando se desactiven esos recursos, ya será tarde y tendrán que liquidarse», explica Comendador en conversación con Vozpópuli.

En este sentido, la ampliación de la moratoria ha permitido que, aunque «a final de año se está notando un ligero aumento de concursos», durante el segundo y el tercer trimestre haya decaído su declaración más de un 20%. Las previsiones para este 2021, sin embargo, no son buenas: «Va a haber una avalancha de concursos. Como mínimo se van a cuadruplicar«, prevé el presidente de Aspac, que apunta a que se superarán de largo los 10.000 concursos este año.

Un parche insuficiente

Sobre el «colchón» de los ERTE y los ICO también se pronuncia Manuel Gordillo, socio de Abencys Reestructuraciones, para quien estas herramientas «son una solución momentánea». «Esto, sumado a la moratoria concursal, está haciendo que compañías no estén tomando la decisión que ya tenían que haber tomado», explica, e insiste en que lo que se busca es «que sean soluciones reales, que se traduzca en compañías reflotadas y que no se destroce el tejido productivo».

Decisiones que, insiste Gordillo, deberían tomarse cuanto antes. «Por mucho que el Gobierno permita no solicitar el concurso aunque estés en situación de insolvencia, si esperas innecesariamente estás agravando la situación de la compañía, y eso sí puede tener consecuencias personales para los administradores», alerta.

En esta línea, explica el socio de Abencys, «en la fase de calificación del concurso se puede decir: ‘Usted cumplió con el plazo legal, pero esperó innecesariamente y agravó la mala situación de la compañía y debe responder con su patrimonio personal’. Cuando se enjuicie esto –en año y medio o dos años-, a todo el mundo se le  va a olvidar cómo estamos ahora. No existirá indulgencia, ya lo vimos con la crisis de 2008″, reseña el experto.

Si bien las esperadas ayudas europeas podrán servir de oxígeno para algunos, «hay muchas empresas a las que no les va a resultar, bien porque las ayudas no les afectan, bien porque cuando se retire el sostenimiento caerán», apunta Ricardo San Marcos, socio director de reestructuraciones y solvencia en Vaciero.

Llegar a tiempo

«Aquella empresa que espere se va a caer. Ahora tienen un tiempo magnífico para planificar. Les han dado una moratoria legal y financiera. Pueden estar en una situación bastante mejor que cuando eso se retire», apunta San Marcos, que insiste también en que «hay que anticiparlo». «Así y todo, las empresas medianas y grandes no pueden esperar a esos momentos porque no se están sosteniendo, las ayudas no tienen la envergadura para sostenerlas«, insiste el experto de Vaciero.

Para el presidente de Aspac, el mensaje que hay que lanzar al empresario también es claro: «Si usted ya tiene problemas, no se deje llevar por la inercia de que no tenga obligación. Hable con un profesional. No tiene por qué presentar concurso, se puede reestructurar. Si no lo presenta ahora, lo va a presentar en marzo y las probabilidades van a ser mínimas», resume. El tiempo apremia.

Fuente: Nerea San Esteban – VozPópuli

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