Génova teje un pacto en el PP de Madrid para bloquear a Ayuso

Retrasará el Congreso hasta después de las autonómicas si no se valida la tricefalia.

Ante la imagen de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, compartiendo ayer mantel, la valoración oficiosa de la dirección del partido fue que hay que dejar de hablar del congreso regional y del futuro liderazgo del PP de Madrid porque «este tema no toca hasta 2022 o quizás después de las siguientes elecciones autonómicas y municipales».

Esos comicios deberían celebrarse en mayo del año siguiente, en 2023, por lo que muy lejos se fía esta decisión, en contraste con las prisas que Génova está imprimiendo a los congresos provinciales. Éstos son el instrumento con el que el mando nacional tendrá más capacidad para controlar después los cónclaves en los que se decidirán las presidencias regionales del partido. En donde el PP gobierna, esas presidencias son para quien está al frente del Gobierno autonómico, con la única excepción que Génova quiere volver a recuperar en Madrid.

Ayuso tiene muy poco margen, por no decir ninguno, para liberarse del cerco que tejen a su alrededor para evitar que se quede con la Presidencia regional del partido. Los que tiran en favor de esta opción desde la dirección nacional cuentan con el apoyo de una especie de pacto implícito que se cuece en la organización regional y que implica al equipo del Ayuntamiento y a otras estructuras del partido. «La mayoría de alcaldes, portavoces y distritos piensan igual», se escucha internamente. Es tan fácil, creen, como agitar la sombra del jefe de Gabinete de la presidenta, Miguel Ángel Rodríguez, por el amplio rechazo que genera en la estructura orgánica.

El runrún interno responsabiliza a quien fuera mano derecha de Aznar de haber «calentado» este problema, el debate sobre el congreso, fuera de tiempo porque «se ha asustado al ver cómo lo está haciendo de bien Camins, y cree que si pasa más tiempo va perdiendo oportunidades».

A Ana Camins, secretaria general del PP madrileño, la están promoviendo para que se ponga en la cabeza de las quinielas sobre quién ejercerá el liderazgo. Dicen de ella que ha resucitado al partido, tras la negra etapa que quedó marcada por los casos de corrupción, y que tiene el cariño de todos y la confianza, asimismo, del presidente nacional, de Pablo Casado.

La justificación de que se quiera recuperar para Madrid el modelo anterior a Esperanza Aguirre, que separaba la presidencia del partido de la Presidencia autonómica, se coloca en la idea de que Madrid es diferente porque tiene dos centros de poder, el Ayuntamiento y la Comunidad. Y por eso tiene razón de ser la tricefalia, y más con gobiernos de coalición, añade la justificación. «La tricefalia es lo mejor para el partido», secundan en las plantas nobles de Génova.

En cuanto al inconveniente estatutario que establece que los congresos deben celebrarse cada cuatro años, y después del Congreso Nacional, la respuesta es que el PP de Madrid funciona con una gestora en estos momentos y que cuando «hay elecciones aproximándose, siempre son después de ellas».

Además, como otra razón de peso en contra de que Ayuso asuma el liderazgo regional esgrimen la idea de que Miguel Ángel Rodríguez «es tan solo un eventual de la Comunidad de Madrid». «Y el partido no puedo conducirlo el valido de turno».

Los congresos regionales los convoca siempre la Junta Directiva Nacional, máximo órgano entre congresos, a propuesta del presidente del partido, por lo que Ayuso no tiene capacidad de forzar por sí sola, en contra del criterio de Génova, la fecha de su convocatoria.

La gestión de la pandemia por parte de la presidenta de la Comunidad de Madrid y su política de choque con el Gobierno de Pedro Sánchez han engrandecido su liderazgo nacional, en una estrategia en la que su equipo quiere seguir profundizando.

Ayuso tiene la ventaja de disponer de una referencia de gestión y de gobierno para enfrentarla a la del Gobierno de coalición, mientras que Casado sólo tiene la fuerza de sus discursos y de las iniciativas que lleva al Congreso de los Diputados, pero que están condenadas a ser tumbadas por la mayoría que aupó a Pedro Sánchez a La Moncloa. Oficialmente, la dirección nacional del partido niega que haya tensiones con la Comunidad. Igual que se niegan entre el Ayuntamiento y la Comunidad. Pero, al mismo tiempo, en Génova se quejan de que el «gurú» de Ayuso va por libre y «hace y deshace sin consultarles». Insisten en que no es momento de abrir guerras internas ni disputas sobre liderazgos cuando está tan lejos el congreso en que se resolverá esta cuestión.

Fuente: Carmen Morodo – La Razón

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