20.000 muertos ‘bajo la alfombra’: Un año de baile de cifras en las tablas de Illa

La cartera de Salvador Illa mantiene la cifra acumulada de víctimas mortales por la Covid-19 en 49.824, muy por debajo de las estimaciones de otras fuentes de conteo que llegan a hablar de más de 70.000.

Fue el 27 de diciembre. El Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), con Fernando Simón al volante, recibió las primeras noticias -extraoficiales- desde China de los primeros casos de una neumonía de origen incierto. Meses después del estallido, Bruselas dató en aquel día el primer diagnóstico Covid-19 del territorio europeo. Mañana se cumple un año de ambos acontecimientos clave para el presente año. También este domingo comienza el principio del fin de la pandemia. A 24 horas del primer pinchazo de la vacuna en nuestro país, el baile de cifras sigue sobrevolando las tablas oficiales del Ministerio de Sanidad: 365 días después, el contraste entre el INE, el MoMO y el conteo de la cartera aún deja cerca de 20.000 muertos ‘debajo de la alfombra’.

Ninguna de las tres fuentes mide los mismos indicadores. Contrastar sus resultados sin matices es comparar ‘peras con manzanas’, pero el abismo entre las cifras que llegan a los ciudadanos por las tres vías es notable. El informe de la cartera de la esta Nochebuena habló de 49.824 fallecidos por la Covid-19 desde el inicio de la pandemia. El final de año abre la puerta a los balances y, si se atiende al del Instituto Nacional de Estadística, la estadística experimental disparaba la cifra de sobremortalidad más allá de los 72.000 fallecidos. En el caso del Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria, conocido como Informe MoMo, la brecha  entre las muertes que se esperaban para 2020 y las que se han producido, dejan un exceso de letalidad -desde marzo hasta diciembre- de 71.063 defunciones.

El origen de cada uno de estos informes es clave para entender las fisuras en el relato de las cifras de la pandemia. El Ministerio de Sanidad aglutina los datos remitidos por las CCAA, bajo un criterio específico: el de un diagnóstico Covid antes o después del fallecimiento. En el caso del MoMO –que elabora el Instituto de Salud Carlos III, dependiente de la cartera de Pedro Duque-, se cuentan las cifras de muertes, por cualquier causa, que barajan los registros civiles. Frente a ambas, el INE publicó hace quince días su informe ‘Defunciones según la causa de la muerte’. ¿El resultado? Cerca de 69.000 decesos, la puntilla a las cuentas de Illa sobre la pandemia.

El INE y Sanidad difieren en los ‘filtros’ que imponen para considerar el fallecimiento por Covid-19. El Ministerio sienta su conteo en las cifras recogidas por las CCAA que, a su vez, exigen una prueba OCR o de antígenos positiva para hablar de ‘caso’. El documento de la institución de José Félix Tezanos, por contra, se ha elaborado sobre los cuadros confirmados y bajo sospecha del coronavirus, sin distinción. Esto radica en que la carencia de test al principio de la pandemia, dejó sin prueba a muchos fallecidos por neumonías compatibles con la que causa el SARS-CoV-2. Bajo estos parámetros, el INE calcula que, hasta mayo, el virus dejó 45.684 víctimas mortales, 18.557 más que las acumuladas por Sanidad.

Sumar las muertes oficiales que el Ministerio ha acumulado de mayo hasta el momento a esas casi 45.700 defunciones que contó el INE, es disparar los decesos a 69.000. Según la cartera, los fallecidos no han superado la barrera de los 50.000, aunque incluso en las tablas oficiales, es previsible que esto ocurra antes de final de año, pues la curva de defunciones por Covid-19 en nuestro país vuelve a sumar un promedio diario de más de 200 muertes.  Contra el balance del MoMO, el análisis del INE marca una diferencia sustancial que pone en apuros el argumentario del Ministerio sobre la brecha en las estadísticas.

Apelando al rigor técnico, Fernando Simón ha insistido en sus numerosas apariciones en que la comparativa entre el MoMO y las tablas de Sanidad era errónea, ya que el primero no tiene en cuenta las causas de los decesos. El INE sí lo hace. Simón llegó a deslizar que esa diferencia en el registro de muertes podría deberse a múltiples factores, como otras enfermedades o «un enorme accidente». La institución de Tezanos recortó las defunciones por patologías cerebrovasculares o enfermedades isquémicas del corazón -entre las primeras causas de muerte de los españoles-, por debajo de los números registrados en 2019. El Ministerio acierta en que las cifras presentadas por cada una de estas tres vías no son comparables, en términos absolutos. Pero las parcas explicaciones de la cartera tampoco rellenan las lagunas de una brecha de más de 20.000 fallecidos.

Hasta el mes pasado, el Ministerio solo contabilizaba como víctimas de la Covid a las personas que fallecieran tras un diagnóstico positivo. Esto excluyó, durante meses, a los que morían por coronavirus sin una prueba. También incluía entre las víctimas del virus a personas con el SARS-CoV-2 que, aunque lo padecieran, murieron por otras causas distintas a la infección.

El 4 de noviembre, la cartera de Illa depuró las estadísticas. La inclusión de los decesos bajo sospecha certera elevó el histórico de muertes en 1.623 personas, de golpe. La inmunidad de rebaño está un paso más cerca. Mañana, España vacunará a dos manchegos, un residente y una trabajadora del centro, inmortalizando la imagen más esperada del año. Todo apunta a que el 2021 llegará antes de clarificar cuántas vidas se ha llevado por delante el nuevo coronavirus en el año donde la pandemia lo ocupó todo.

Fuente: Paula María – La Información

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